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Improvisación y creatividad: las inesperadas lecciones de Miles Davis para el ámbito laboral

Por: pijamasurf - 10/27/2015

Algunas de las cualidades más emblemáticas del jazz pueden llevarse a otros campos —el mundo laboral, por ejemplo— y rendir provecho de otra manera

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Miles Davis es sin duda uno de los nombres más importantes en la historia del jazz. Davis pertenece a esa segunda oleada de músicos geniales que terminaron por consolidar a este género. A partir de los hallazgos de la generación anterior —Louis Armstrong o Duke Ellington, por ejemplo— Davis llevó los principios del jazz hasta límites sorprendentes y quizá incluso fuera de su tiempo, con cierta intuición vanguardista que lo hizo explorar otras vías para el jazz.

Y si bien, estrictamente, el ámbito de Miles Davis fue la música, hay ciertas cualidades de su trabajo que bien podrían llevarse a otras prácticas. Por ejemplo, las empresariales. O al menos eso fue lo que hizo Frank J. Barrett, profesor de la Escuela de Posgraduados Navales de Monterey, California, quien publicó en el sitio Fast Company una aproximación a la creatividad empresarial pero desde una perspectiva jazzística. Barrett es autor de Yes to the Mess: Surprising Leadership Lessons from Jazz y, además, una temporada de su vida viajó junto con la orquesta de Tommy Dorsey.

A continuación presentamos un fragmento de su texto. Acaso será estimulante para pensar de otro modo las relaciones al interior de un trabajo: 

 

Piensa las tareas de liderazgo como experimentos

Cuando te aproximas a las acciones de liderazgo en este sentido, serás inusualmente receptivo a lo que surja, y aumentará tu conciencia mientras te encuentras en medio de una acción. Por definición, la experimentación exitosa requiere que suspendas la actitud defensiva. Al poner más atención en tu propia experiencia notarás las limitaciones de tu propio sesgo, así como los matices y las gradaciones de las respuestas de los otros.

Una aproximación experimental favorece la prueba y el aprendizaje sobre la marcha.

Impulsa el procesamiento de información en medio de la acción

Los intérpretes de jazz actúan hacia el futuro. Sólo al mirar hacia atrás, hacia lo que crearon, es cuando los solistas se dan cuenta de cómo se relacionan las notas, las frases, los acordes. Las organizaciones pueden usar el mismo tipo de revisión de acciones pasadas para ayudar al personal a percatarse de los logros y los valores que implícitamente poseen y de qué limita a estos valores con respecto a sus acciones futuras. Compartir las interpretaciones múltiples de los muchos participantes puede convertirse en la semilla de invenciones y descubrimientos mayores.

Expande el vocabulario del "sí" para superar el glamour del "no"

Uno de los principales bloqueos a la creatividad y la improvisación es quedarse atorado deseando que la situación fuera diferente. […] haz lo que el jazz hace mejor: supón que puedes hacer que la situación funcione de alguna manera, que existe una posibilidad oportunista lista para tomarse. Este es un modo de pensar afirmativo, la presunción de que se encontrará un camino positivo, de que hay potencial para ser notado y perseguido.

Todos tienen la oportunidad para un solo

Ahora y siempre deja que tu personal corra libre. Google y 3M entienden esto. Ambas organizaciones prosperan por medio de la innovación porque animan a sus empleaos al solo, a destinar 20% de su tiempo a cualquier proyecto que crean que ayudará a la compañía y por el cual tienen pasión.

Propicia el juego serio. Mucho control inhibe el flujo

Hay un sentido de derrota en el juego, una disposición para suspender el control y ponerte a ti mismo por encima del flujo y los acontecimientos en curso. […] El juego y la práctica son situaciones en que está bien experimentar y fallar. Hay una razón por la que el motto de IDEO es “Fracasa continuamente, así triunfarás pronto”. 

Cultiva la competencia provocativa: crea promesas expansivas como ocasiones para adentrarse en territorio desconocido

Grandes líderes como Miles Davis son capaces de ver el potencial de las personas, perturbar sus hábitos y pedir que pongan atención a nuevas formas […]. Él sorprendió a su banda al llevarlos más allá de los límites de la comodidad, llevando canciones no ensayadas y familiares a claves extrañas, para que experimentaran así los márgenes. Eso es competencia provocativa en el trabajo.

Prepárate para la serendipia por haber roto la rutina deliberadamente

La serendipia no sólo ocurre. Requiere preparación. Los equipos de trabajo son particularmente vulnerables a caer en patrones de actividad sin pensarlo explícitamente o pensarlo de esa manera. Incluso una simple pregunta de procesos en mitad de una actividad grupal puede servir para interrumpir rutinas […] que están perjudicando el rendimiento externo sin la advertencia de nadie.

Nuestra percepción de la "verdad" puede explicarse como una interfaz informática de la realidad

Por: pijamasurf - 10/27/2015

Nuestra percepción sería análoga a la visión de una pantalla en la cual la realidad aparece representada como iconos o programas: no necesitamos saber exactamente cómo está programada la realidad tanto como necesitamos saber interactuar con ella, desde un punto de vista evolutivo

Evolution-des-wissens

¿Cómo saber que la realidad que se presenta a nuestros sentidos es la "verdadera" realidad? Según el científico cognitivo Donald Hoffman, la filosofía y la epistemología no son un problema desde el punto de vista evolutivo: con su teoría de la interfaz de la percepción (ITP por sus siglas en inglés), Hoffman explica que las especies evolucionan para adaptarse y sobrevivir a su medio y que nuestra percepción sensorial obedece a este fin, en suma, a construir un modelo de la realidad que asegure mejores probabilidades de vivir y reproducirse.

Se trata de una analogía que compara la percepción de un ser vivo al comportamiento de un usuario frente a una computadora: las cosas que vemos o percibimos en el mundo no son más que iconos con un propósito evolutivo --de lo contrario no aparecen en nuestra percepción, porque no son relevantes en términos de supervivencia. Por ejemplo, los humanos no necesitamos observar el espectro luminoso infrarrojo simplemente porque tenemos otras herramientas para movernos por el mundo, pero dicho espectro facilita la geolocalización y el cálculo espacial en otras especies.

Para nosotros, una botella de cerveza es sólo eso, pero para el macho de la cucaracha Julodimorpha bakewelli (cuyas hembras son grandes, brillantes y marrones) la misma botella se parece a una hembra a la cual montará, sin éxito, hasta perecer de cansancio o inanición. Según Hoffman, esta especie estuvo al borde de la extinción porque sus sentidos perceptuales no le permiten percibir la realidad (i. e., que se trata de una botella de cerveza y no de una hembra) sino solamente un objeto grande, brillante y marrón. 

Hoffman explica en su charla TED que su teoría se basa en investigación con simuladores evolutivos, donde los organismos digitales dotados de sistemas perceptuales hechos para percibir la "verdad" fueron sobrepasados por aquellos programados solamente con fines de supervivencia. Como afirma el periodista Michael Shermer, "la evolución diseñó nuestros sistemas sensoriales para comportarnos adaptativamente, no para la representación realista". En ese sentido, nuestra percepción es un constructo informático (hecho de información, sí, pero también uno que se comporta de manera análoga a las computadoras de escritorio) del que los seres vivos extraen información relevante para su supervivencia y descartan otra, apoyados por las herramientas de las que la evolución los ha dotado a través del tiempo.

Podríamos pensar que el pensamiento y nuestras supuestas aptitudes racionales conforman la ventaja evolutiva de los humanos en esta lucha por la adaptación y la supervivencia: podemos elaborar teorías e imágenes acerca del río, como Heráclito, o del fuego, pero en primera instancia nuestros cuerpos nos informan de que uno moja y el otro quema. Seguramente los peces perciben el "icono" del agua de una forma totalmente distinta a como lo perciben los seres que viven fuera de ella. En otras palabras, la realidad del pez y la del hombre no son mutuamente excluyentes, sino que se construyen --siguiendo el modelo de Hoffman-- dentro de la percepción como modelos adecuados para la supervivencia de nuestras respectivas especies, sin que ninguno de los dos modelos sea más "falso" o "verdadero" que el otro.