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“Escribiendo sin palabras”: visualizando "On the Road" de Jack Kerouac

Por: pijamasurf - 10/12/2015

La literatura como un lienzo, el libro como un organismo vivo y el ritmo como una textura que guía la experiencia

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La artista Stefanie Posavec, basada en Londres, explora el mundo de la literatura desde su representación visual, extrayendo los materiales de construcción literaria y dejando sólo el esquema lúcido de la narración. En su obra Escribiendo sin palabras, Posavec se apropia por un momento del icónico On the Road de Jack Kerouac y diseca visualmente el contenido del libro.

Los dibujos toman distintos acercamientos al libro: uno de ellos es una estructura simple de árbol (el libro como organismo vivo) que divide las tres partes del libro en capítulos, éstos en párrafos, luego en enunciados y los enunciados en palabras. Todos los elementos están codificados en color de acuerdo a temas clave dentro de la novela, dando como resultado una hermosa selva narrativa sobre papel.

Otra técnica de visualización observa las oraciones; las representa con líneas organizadas según el número de palabras que contiene cada oración y las codifica en color de acuerdo al tema. Lo mismo con la puntuación; según la artista, los puntos, puntos y coma y comas son la textura del ritmo narrativo, como si fueran gotas de agua que se expanden sobre el lienzo dependiendo del énfasis con que se utilizan en la historia.

Así, cada color es un tema y una emoción, y la composición es un universo visual que hace sentido narrativo. Es como si leyéramos el libro por medio de otro lenguaje, uno más parecido a la ósmosis, y llegara a nosotros todo al mismo tiempo como una detonación. La serie es una colección de mapas que por sí solos cuentan una versión más esencial, más primaria, de On the Road

¿Quieres ejercitarte físicamente? Ríe, ríe mucho

Por: pijamasurf - 10/12/2015

Por suerte, reír es uno de los mejores ejercicios físicos a los que tenemos acceso

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La risa, como la virtud, tiene en sí misma su propia recompensa. Y aunque por esto mismo podría decirse que no hacen falta razones para reír, un experimento reciente encontró que esta acción también puede considerarse un tipo de ejercicio físico por los efectos que tiene sobre nuestro cuerpo y nuestras emociones.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford dirigidos por Robin Dunbar, profesor de psicología evolucionista en esta institución, llevaron a cabo un estudio en el que tomaron la risa en su condición más elemental, como una acción física.

Teniendo en cuenta que reír implica exhalar repetida e intensamente y que por esta razón los músculos en torno a los pulmones realizan un enorme esfuerzo que incluso puede llevar a la fatiga y el dolor, los investigadores quisieron saber si esta misma dinámica genera, psicológicamente, los efectos asociados con el ejercicio.

Para esto, un grupo de voluntarios inició el experimento sometiéndose a una prueba que determinó su umbral de dolor, esto es, cuánto dolor eran capaces de resistir (en este caso, con un torniquete para la presión sanguínea o una manga de refrigeración). Este primer requisito se relacionó con el hecho ya ampliamente comprobado de que ejercitarse provoca una liberación de endorfinas, opiáceos naturalmente generados en nuestro cuerpo que actúan como analgésicos.

Una vez puestos en la situación dolorosa los voluntarios comenzaron a ver primero videos documentales y después videos graciosos, midiendo sus risas con dispositivos auditivos, así como sus niveles de endorfinas.

Curiosamente, conforme reían, las personas reportaron un aumento simultáneo tanto en su umbral de dolor como en su sensación general de regocijo. Asimismo, se reveló el carácter viral de la risa, mucho más ruidosa y fácil cuando una persona se encontraba en compañía que estando sola (fenómeno también presente en el ejercicio: hacerlo acompañado es más fácil que individualmente).

Al final los investigadores encontraron que el nivel de endorfinas liberado durante un acceso de risa puede encontrar comparación con lo que sucede cuando alguien se ejercita físicamente, e igualmente similar es el hecho de que los posibles beneficios físicos de la risa, como los del ejercicio, vienen acompañados de cierta dosis de dolor.