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Cuarto de espejos te multiplica ad infinitum mientras te columpias

Por: pijamasurf - 10/24/2015

“El fénix está más cerca de lo que parece”. Vertiginoso juego de reflejos convierte a una persona en una multitud: todos somos uno

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En un espacio rectangular de 30 metros cuadrados en la galería KUNSTEN de Dinamarca se escondió uno de los lugares más alucinantes posibles: un cuarto tapizado con cientos de espejos y un columpio para sentarse a observarlos.

La instalación del artista berlinés Thilo Frank, ominosamente titulada El fénix está mas cerca de lo que parece, provoca que el que entre se vea a sí mismo multiplicado en las paredes, el techo y el piso de la galería en una rigurosa geometría que expande los horizontes mucho más lejos de lo que alcanza la vista, como si estuviera inmerso en un mundo infinito de repeticiones.

Aunque los juegos especulares no sean cosa nueva, lo que hace a la instalación de Frank distinta de las demás es el columpio individual, suspendido del techo, desde donde uno observa todos sus reflejos. Ello añade a la experiencia un elemento de mareo que aumenta considerablemente las ilusiones ópticas posibles.

La instalación, además de eso, va a acompañada de un texto que resulta también bastante abrumador:

Una vez que el visitante comienza a columpiarse, la desorientación está al efecto máximo: paredes, techo y piso desaparecen en un movimiento espacial centrifugado, que parece jalar al cuerpo dentro y fuera del espacio infinito.

En total, la experiencia es un viaje a una dimensión de desdoblamientos y multiplicidades en donde tú mismo eres una multitud de fantasmas, y los límites del espacio se ven alterados por el movimiento pendular del columpio en el que estás sentado (todo está más cerca de lo que parece). Quizá lo único que no hay que perder de vista es la localización exacta de la puerta. 

La muñeca Barbie se reinventa bajo premisas feministas (para no caer en bancarrota)

Por: pijamasurf - 10/24/2015

Tomando en cuenta el cambio de imagen de Barbie podemos suponer que al mercado le toma más o menos 60 años para ponerse al día con las ideas liberales, siendo su naturaleza más bien conservadora

Es curioso cómo el mercado adopta las nuevas ideas en boga y, a través de un uso emocional, logra convertirlas en fuente de ingresos económicos. Curioso, pero no inédito. 

Luego de reportar ventas decrecientes desde 2011, la compañía Mattel decidió lanzar un nuevo comercial de la muñeca Barbie mucho más acorde con el Zeitgeist de nuestros días: el feminismo, esa piedra en el zapato y tema de inacabables conversaciones.

En 2014 las ventas de Barbie se redujeron 14%, pero las de la muñeca Elsa (personaje de la película de Disney Frozen) se elevaron. La narrativa de Frozen empodera a sus protagonistas para buscar su destino fuera del yugo paterno/patriarcal y, como otras películas de animación recientes (como Valiente), permite que los personajes femeninos adopten roles no subordinados a la búsqueda de una relación de pareja.

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Tal vez bajo esta premisa los nuevos ejecutivos de Mattel decidieron dejar de lado los estereotipos físicos irreales, las frases de niña boba o damisela en peligro, y rebrandear a Barbie como una extensión de la imaginación de las niñas que juegan con ella. Después de todo, Barbie siempre ha sido camaleónica, un icono de las posibilidades proyectivas de la imaginación, así como una respuesta ideológicamente motivada a la pregunta "¿qué quieres ser?", que no es sino otra forma de preguntar "¿qué papel puede tener una mujer en el mercado laboral?". Lo supuestamente revolucionario de la campaña ("Sé lo que quieras ser") en realidad ha sido una falsa elección, porque lo que representa Barbie son expectativas colectivas del papel de la mujer en la sociedad --expectativas que, en principio, la presentan bajo los estándares de belleza en uso.

Así, la Barbie bombero, médico, maestra o policía deja de lado los estereotipos --o lo intenta-- para mostrar en este comercial a las "verdaderas" protagonistas de los juegos: las niñas. Barbie en realidad no tiene una narrativa, no tiene momentos de decisión ni cambios de perspectiva, pero las niñas sí. Aprovechando el momentum que viven las redes y el mundo en torno a los diversos feminismos que cada vez tienen más preeminencia en discusiones políticas y filosóficas a través de la equidad de género, el papel estereotipado de Barbie pretende hacerse a un lado para dejar que la "verdadera" naturaleza creativa de las niñas se explaye a través de los juguetes. 

Es difícil suponer los efectos que este cambio de perspectiva tendrá en las nuevas generaciones, pero no es la primera vez que el mercado adopta ideas o paradigmas liberales con el fin de mantenerse entre las preferencias de consumo: recordemos solamente el famoso comercial de Coca-Cola a finales de los 60: un perfecto resumen (caricaturizado) de las búsquedas por los derechos civiles y el reconocimiento de las diferencias raciales y genéricas, embotellado en menos de 1 minuto. Barbie tardó 60 años en ponerse al día, lo que nos da una idea del desfase entre el pensamiento y el mercado. ¿Más vale tarde que nunca?