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Científicos logran "apagar" la fe en Dios mediante estímulos eléctricos en el cerebro

Por: pijamasurf - 10/19/2015

Una pequeña corriente eléctrica logró que las personas reaccionaran de manera más objetiva frente a temas donde la ideología suele aparecer

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Un estudio de la Universidad de York en el Reino Unido encontró una fascinante correlación entre la actividad cerebral y nuestros comportamientos motivados ideológicamente, entre ellos el religioso. Publicado en Oxford Journals, los científicos de York y de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) utilizaron electricidad en el cerebro de algunos participantes, y encontraron modificaciones de comportamiento palpables en la religión y el nacionalismo.

Los participantes se dividieron en dos grupos, de los cuales el primero recibió un placebo sin impacto en sus cerebros y al segundo se le administraron dosis de energía eléctrica en la corteza media frontal posterior, una zona asociada a la detección y resolución de problemas. Según el doctor Keise Izuma, uno de los autores de la investigación, se eligió esta zona porque "la gente a menudo recurre a la ideología cuando se le confronta con problemas".

Posteriormente, ambos grupos tuvieron que hacer un par de pruebas; la primera consistía en pensar en la muerte; la segunda, en compartir sus creencias sobre los migrantes que viven en Estados Unidos. El grupo que recibió energía eléctrica en el cerebro (lo que desactivó temporalmente el funcionamiento de la mencionada corteza) experimentó un descenso de 32.8% en su creencia en Dios, los ángeles o el cielo, mientras que las personas se mostraron un 28.5% más positivas en cuanto a las críticas de los migrantes a EE.UU.

Los investigadores hicieron que los participantes pensaran en la muerte porque otros estudios han mostrado que la gente recurre a la religión cuando se confronta con el miedo a la muerte, creando una zona de confort ideológico; lo mismo ocurre cuando alguien percibido como "extraño" para la comunidad se muestra crítico contra de los valores de dicha comunidad, como en el caso de los migrantes. A los participantes se les pidió que leyeran dos artículos, uno alabando al país y otro --escrito por un inmigrante-- criticándolo. En lugar de "exagerar" los valores del grupo --una respuesta ideológica típica de los nacionalistas cuando ven amenazados sus valores--, los participantes tuvieron "reacciones ideológicamente menos motivadas" y se mostraron más abiertos al diálogo.

Los efectos del experimento no serán duraderos, pero es interesante estudiar lo que el cableado de nuestro cerebro puede hacernos hacer y pensar frente a temas e interacciones sociales en los cuales creemos que somos autónomos.

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¿Alguna vez te has preguntado por qué en muchas escuelas nos enseñan a buscar empleos en lugar de a crear nuestras propias fuentes de trabajo?

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Cada época nos exige distintas habilidades para triunfar. La educación de hace 1 siglo preparaba a las personas para incorporarse a un modelo laboral ligado a la industralización. La escuela era vista como transmisora de información a ser memorizada por los estudiantes para después ser utilizada en su vida productiva.

Con la llegada de la llamada era de la información, propiciada principalmente por la masificación del uso de Internet, esos datos antes enseñados en las aulas se encuentran ahora fácilmente disponibles para cualquier persona mediante búsquedas virtuales. Lo anterior provoca que ese “conocimiento” ya no sea interesante, y aún menos necesario, para los niños.

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De acuerdo con el teórico y especialista en educación Tony Wagner, nuestra realidad exige una continua creatividad e innovación. Para las generaciones de nuestros padres lo más común y sencillo era buscar un trabajo y se les preparaba para eso. Sin embargo, las nuevas generaciones enfrentan una realidad muy distinta y, en la mayoría de los casos, tendrán que crear su propio empleo.

Para este especialista las compañías pueden enseñar a los empleados procesos, pero no son capaces de transmitir cómo pensar, tomar iniciativa y formular las preguntas correctas. En esta época es necesaria la habilidad de resolver problemas creativamente y agregar nuevas posibilidades a nuestro panorama existencial.

En sintonía con lo anterior, los profesores deberán imprimir a sus clases ingredientes tales como motivación, pasión y propósito. Si bien no dejarán de enseñarse los conceptos básicos sobre el conocimiento humano, nuestra realidad demanda la continua imaginación de escenarios nuevos e incluyentes. Comúnmente se dice que estamos, generacionalmente, ante la oportunidad de rediseñar los paradigmas que rigen nuestra realidad social. Pero lo más probable es que ya no se trata de una oportunidad, sino de una evidente obligación. Hoy tenemos que repensar nuestros modelos educativos, configurar nuestros propios empleos y, sobre todo, hacernos responsables de la latente construcción de la realidad, tanto individual como colectivamente.