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Sobre la generosidad que implica recibir

Por: pijamasurf - 09/13/2015

Henry Miller apela a la importancia fundamental de recibir, un acto que debiéramos considerar tan sano como dar

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Generalmente se enaltece con razón el acto de dar, de compartir aquello que, por esfuerzo o fortuna, poseemos. Sin embargo es raro encontrar discursos que de forma refinada hagan énfasis en las bondades del otro lado de la moneda, tan importante para el balance como dar: recibir.  

Henry Miller, autor estadounidenses que se distinguió por su crítica a los absurdos de la hipocresía moral, se arraigó en la franqueza para desde ahí dinamitar lo establecido. Curiosamente, aunque hay quienes lo asocian con excesos y sarcasmo, recursos en los que alguna vez incurrió el autor de Trópico de Cáncer, cuando nos adentramos en su mundo, sobre todo en su etapa posterior –aunque con antecedentes ya desde sus obras y discursos primeros, nos encontramos con un Miller sensato, sincero y práctico. 

En la correspondencia que sostuvo con Anaïs Nin como parte de una relación salpicada de inspiración, erotismo y pasión, se incluye una misiva documentada en The Diary of Anaïs Nin, Vol. 3: 1939-1944, que como bien apunta el sitio Brain Pickingscondensa una especie de cátedra sobre el arte del altruismo, entendido en este caso como una relación simbiótica, yingyangueana, entre dos actos fundamentales: dar y recibir –una dinámica en la cual ambos tienen el mismo grado de importancia. 

Personalmente no es un problema depender de los demás. Siempre me mantengo curioso de ver hasta qué punto las personas irán, qué tan grande es la prueba en la que uno los puede colocar. Ciertamente hay humillaciones involucradas, ¿pero acaso estas humillaciones no son en realidad debido a nuestras limitaciones? ¿No es nuestro orgullo el que en realidad sufre? Es sólo cuando pedimos que somos lastimados. Yo, que he sido muy ayudado por otros, debo saber algo de los deberes del que recibe. Es mucho más fácil estar en el lado del que da.

Recibir es mucho más difícil –uno tiene que ser más delicado, si se me permite decirlo. Uno tiene que ayudar a las personas a ser más generosos. Al recibir de otros, al permitirles que te ayuden, en realidad los ayudas a hacerse más grandes, más generosos y más magnánimos. Les provees un servicio.

Y al final, a nadie le gusta hacer uno o lo otro solo. Tratamos de dar y recibir, lo mejor que podemos. Es sólo porque dar está tan asociado con el aspecto material que recibir se ve mal. Sería una terrible calamidad para el mundo si elimináramos al mendigo. Los mendigos son tan importantes para el esquema de las cosas como el dador. Si los mendigos fueran eliminados, que Dios nos ayude si no hubiera ya la necesidad de apelar a otro ser humano, hacer que dé sus riquezas. ¿Qué bien tendría entonces la abundancia? ¿Acaso no necesitamos hacernos más fuertes para ayudar, ricos para dar y así sucesivamente? ¿Cómo cambiarían estos aspectos fundamentales de la vida?.

Culturalmente, recibir conlleva una cierta dosis de sumisión; sin embargo Miller advierte que cuando se canaliza sanamente es, por lo menos, tan preciado como recibir –y tal vez un poco más humilde y menos cómodo que lo primero.

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Los anuncios de televisión que se veían en Estados Unidos en las décadas de los 60 y 70

Por: Alejandro Albarrán - 09/13/2015

Una colección de 25 minutos de publicidad televisiva transmitida entre 1960 y 1970 en EE.UU.

 

 

[caption id="attachment_100241" align="aligncenter" width="640"]Grant_Wood_-_American_Gothic_-_Google_Art_Project Imagen: Grant Wood, "American Gothic" (Google Art Project)[/caption]

 

Ver un asesinato por televisión puede ayudarnos a descargar los propios sentimientos de odio. Si no tienen sentimientos de odio, podrán obtenerse en el intervalo publicitario.

Alfred Hitchcock

Las necesidades no producen el consumo, el consumo es el que produce las necesidades.

Luis Enrique Alonso

 

Los anuncios publicitarios se han vuelto cada vez más agresivos, irrumpiendo ruidosamente dentro de nuestro cotidiano. A mitad de una de nuestras canciones favoritas, en el YouTube (la nueva Tv), por ejemplo.

Las estrategias publicitarias se han modificado con los años. Ver cómo se han producido estos cambios en los anuncios comerciales a lo largo de su historia puede ampliar nuestra perspectiva respecto a su contenido, calidad y duración en la actualidad.

Una idea del filósofo Jean Baudrillard expuesta en su libro La sociedad de consumo afirma que los productos del mercado evolucionan hasta convertirse en simulacros de sí mismos, adquiriendo una estructura señuelo. En su estudio introductorio, “La dictadura del signo o la sociología del consumo del primer Baudrillard”, Luis Enrique Alonso dice:

Es, así, como se asiste al proceso que lleva a la enorme profusión de objetos; al espectacular juego del cambio de apariencias, de tamaños, de modas, de colores, de formas, de sexos, de cuerpos. De la primera línea estética de posguerra, marcada por las formas redondeadas y curvas, adaptación propagandista de las fórmulas aerodinámicas de la aviación de la época, se evoluciona, luego, hacia la arista, el ángulo y el paralelepípedo, conociéndose más tarde la revitalización del diseño soft. A las líneas suaves y a las formas blandas y, a la vez, a esta enorme complejidad, le acompaña una inocultable entropía en forma de caída de los niveles de habilidad de los objetos, de la rápida pérdida del aspecto exterior, del desgaste, de la profusión de objetos de mal gusto, copias y kitsch. Se generaliza, de esta forma, la reducción programada de la duración de los objetos —con inversiones sustanciosas para acortar la vida de los productos—, la disminución de la cantidad de materia prima en la composición física de los productos, la sustitución de materiales originales por«imitaciones» o sucedáneos, etcétera.

Páginas más tarde, el propio Baudrillard dice:

Todo el discurso sobre las necesidades se basa en una antropología ingenua: la de la propensión natural del ser humano a la felicidad. La felicidad, inscrita en letras de fuego detrás de la más trivial publicidad de unas vacaciones en las Canarias o de unas sales de baño, es la referencia absoluta de la sociedad de consumo: es propiamente el equivalente de la salvación. Pero, ¿cuál es esa felicidad cuya búsqueda atormenta a la civilización moderna con semejante fuerza ideológica?

Más adelante profundiza:  

Esta mitología racionalista sobre las necesidades y las satisfacciones es tan ingenua y está tan desarmada como la medicina tradicional ante los síntomas histéricos o psicosomáticos. Expliquémoslo: fuera del campo de su función objetiva, donde no se puede reemplazar, fuera del campo de su denotación, el objeto se hace sustituible de manera más o menos ilimitada en el campo de las connotaciones, donde adquiere valor de signo. Así, la lavadora sirve como utensilio y representa un elemento de comodidad, de prestigio, etc. El campo del consumo es propiamente este último. En él, toda clase de objetos diferentes pueden reemplazar a la lavadora como elemento significativo. En la lógica de los signos, como en la de los símbolos, los objetos ya no están vinculados en absoluto con una función o una necesidad definida. Precisamente porque responden a algo muy distinto que es, o bien la lógica social, o bien la lógica del deseo, para las cuales operan como campo móvil e inconsciente de significación.

Baudrillard sugiere que en cuanto se ha “atendido” una necesidad, ésta resurgirá como un fénix (o como un síntoma) en otra que será, a su vez, sustituida por otra más, y así ad infinitum. 

En décadas ideológicamente revolucionarias como lo fueron la de los 60 y la de los 70, ¿cuáles fueron las estrategias publicitarias (las necesidades) que se tuvieron que emplear (crear) para captar la atención de una sociedad cuyo sistema de valores había cambiado? Ver cómo se ha modificado la publicidad hasta la actualidad nos permite ir trazando una posible “historia” de la invención de esas necesidades.

Estos 25 minutos de publicidad televisiva transmitida entre 1960 y 1970 en Estados Unidos pueden darnos un panorama distinto de las deformaciones ideológicas sufridas hasta la actualidad, así como de todas las nuevas necesidades que se han creado:   

 

 

Twitter del autor: @tplimitrofe