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Recomendamos esta lista de lecturas del artista clínico Oliver Sacks

Por: pijamasurf - 09/01/2015

El neurólogo deja atrás una inagotable fuente de inspiración y conocimiento. Compartimos una selección de sus mejore publicaciones en línea

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El 30 de agosto de 2015 fue un día triste para todos los que formamos un lazo personal con Oliver Sacks, cosa muy común entre sus pacientes y lectores. Prácticamente todas las revistas de ciencia, literatura o botánica le dedicaron al menos una mención, y lo sorprendente es que la mayoría dejaron ver cuán querido fue, cuán admirado. Pero su muerte ha oxigenado anécdotas de su vida antes desconocidas, y también revelado que el brillante neurólogo dejó escrito muchísimo más  de lo que sabíamos, y ello es un amparo. Su paso por el mundo, aunque ya terminado, sigue y seguirá dando frutos. The Altlantic, por ejemplo, reunió una lista de lecturas que muestran cómo este artista clínico dedicó su vida a posar las preguntas más difíciles y cómo lo llevó a cabo gracias enteramente a su empatía. A continuación compartimos algunas.

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Sabbath”, The New York Times, 2015

Sacks reflexiona sobre lo que significa vivir una vida buena y provechosa, y lo que le tomó encontrar un sentimiento de paz dentro de sí.

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Seeing God in the Third Millennium”, The Atlantic, 2012

Un fascinante texto que explora cómo el cerebro crea experiencias astrales y epifanías religiosas.

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Altered States”, New Yorker, 2012

Sacks, es bien sabido, condujo una serie de autoexperimentos con drogas para empatizar con sus pacientes. En este texto describe las alucinaciones resultantes y cómo escribir un libro reemplazó su hábito con las anfetaminas.

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This Year, Change Your Mind”, The New York Times, 2010

Sacks explora la medida en que el cerebro de una persona puede, y debe, ser reconfigurado, especialmente en la tercera edad.

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TED talk”, 2009

En este inspirador video, Sacks describe su investigación de la ceguera y alucinaciones geométricas, y se pregunta si el arte pictórico de las cuevas pudo haber estado derivado de ello.

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My Own Life”, The New York Times, 2015

Aquí comienza el principio del final de su vida y nos relata lo que aprendió de su cáncer terminal.

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My Periodic Table”, The New York Times, 2015

Este texto es quizá uno de los más entrañables del querido Sacks. Aquí conocemos su amistad con los elementos de la tabla periódica y el asombro contagioso que lo acompañó hasta el final.  

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Verte "raro" te vuelve más propenso a encontrar pareja

Por: pijamasurf - 09/01/2015

Un estudio reciente publicado por el "Personality and Social Psychology Bulletin" afirma que ser “raro” te hace más atractivo para los demás

 

[caption id="attachment_99771" align="aligncenter" width="614"]"Raros" Imagen: http://aplus.com/a/weird-fashion-trends-for-men-2015[/caption]

En una época como esta, donde la comunicación se ha vuelto metainmediata, donde podemos vernos en cualquier ventana, es “necesario” distinguirse de los demás. Buscar nuestra individualidad ha sido de algún modo uno de los rasgos más evidentes del ser humano. A diferencia de todos los demás animales, buscamos ser “únicos”, pero para ser únicos no nos es suficiente con serlo intelectual o espiritualmente, sino que también se tiene que ver por fuera. “Tenemos” que vernos diferentes.  

El Zeitgeist (o “espíritu del tiempo”) nos ha enseñado que mientras más distinto te veas de los otros, mientras más “diferente”, más “interesante” eres.

Desde hace muchos años ser “underground”, “raro” o “rebelde” han tenido su alto prestigio social, encontrando su punto más álgido en la juventud.

La canción “Creep” de la banda británica Radiohead fue una suerte de estandarte para una generación X depresiva y previa a los Millennials. Muchos nos sentíamos identificados con esta letra azotada y la cantábamos gritando y gimiendo, acompañando los lamentos de Thom Yorke: “But I'm a creep, I'm a weirdo”. Tanto sonó esta canción (cuasi himno) que los propios compositores terminaron odiándola y sacándola de sus set lists. 

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"Ser" raro o verse raro está de moda desde hace tiempo; sin embargo, en un estudio reciente publicado por el Personality and Social Psychology Bulletin se afirma que ser “raro” no sólo te hace más interesante, sino más atractivo.  

El estudio tomó como referencia las decisiones tomadas por personas que se identificaron como heterosexuales o bisexuales y a quienes se les pidió que eligieran a otras personas de sitios de web con las que tendrían una cita.

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Los investigadores encontraron que los hombres y las mujeres mostraron una preferencia mayor hacia las personas que no se adaptan a las reglas convencionales de vida, rasgo juzgado de primera mano por la apariencia exterior.

Seguramente, en un tiempo no muy lejano, al instaurarse como “norma” lo “anormal” (invenciones, las dos, de nosotros mismos), se volverá a voltear el cono. Es decir: seguramente nos hartaremos de que todos sean “raros”, “rebeldes” y “visibles” y buscaremos algo que nos diferencie de ellos, persiguiendo de nuevo nuestra “individualidad” (lo que sea que eso quiera decir en realidad).

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