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Recomendaciones cannábicas personalizadas basadas en encefalogramas desde una app

Por: pijamasurf - 09/03/2015

Dentro de las apps cannábicas, los productos de PotBot no sólo buscan hacer recomendaciones personalizadas a los usuarios de marihuana medicinal, sino aportar legitimidad desde la comunidad médica a las legislaciones responsables
Imagen: Engadget.com

Imagen: Engadget.com

En el mercado negro actual, los usuarios de cannabis dependen de las brumosas descripciones que los vendedores hacen de sus productos: nombres exóticos como Mango Kush o Afghan no están asociadas a los efectos de los cannabinoides sobre el cuerpo, sino que se trata de formas de diferenciar el producto en un mercado existente, pero no regulado.

En las jurisdicciones donde la legalización está dando pasos más firmes, una interesante iniciativa es la de la empresa PotBotics, que se encuentra desarrollando un software capaz de recomendar distintos tipos de cannabis medicinal según tu propio cerebro.

David Goldstein es el CEO de la compañía y trabaja actualmente en BrainBot, un casco inalámbrico que permitirá realizar encefalogramas desde la comodidad de nuestras casas, cuya información será enviada y analizada en servidores de la Nube para buscar los indicadores que permitirán realizar sugerencias de cannabis personalizadas según cada paciente.

En pruebas preliminares de BrainBot, la compañía ha realizado encefalogramas a pacientes (de enfermedades y desórdenes neurológicos que van desde epilepsia hasta Alzheimer) antes y después de consumir cannabis para alimentar una base de datos lo más amplia posible, pero en el futuro, Goldstein espera poder complementar los encefalogramas con sensores musculares y electrocardiogramas, para ofrecer recomendaciones aún más personalizadas a una gama mayor de pacientes.

Otro producto de la compañía es PotBot, una app, sitio web y dispensario online que cumple las mismas funciones de recomendar tipos de cannabis a los usuarios o dueños de dispensarios de acuerdo con distintos padecimientos, pero aquí la información es subjetivamente aportada por los usuarios. Según Goldstein, "no hablamos de sabor, olor o sabor, y nos apartamos de nombres de cepas", los cuales "no están vinculados a beneficios médicos, pues ciertas cepas de dispensarios distintos no ofrecen los mismos alivios terapéuticos debido a sus diferencias en niveles de cannabinoides". En lugar de recomendarles "Purple Zombie" o "Acapulco Golden", la aplicación les dirá a los pacientes la concentración y balance de cannabinoides recomendada para sus padecimientos.

Otro proyecto futuro de Goldstein es NanoPot, una plataforma basada en ADN, de la cual la compañía se muestra hermética todavía pero, al igual que los demás productos, se espera que sea de interés para la creciente comunidad de consumidores de cannabis medicinal, así como un impulso suplementario a la regulación en jurisdicciones donde las leyes siguen estancadas en el siglo XX.

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Podemos prescindir de los libros y los maestros: Henry Miller

Por: pijamasurf - 09/03/2015

El siempre iconoclasta Henry Miller habla de los libros y la lectura, y asegura que la vida es la mejor fuente de conocimiento y sabiduría

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En la historia de la literatura hay pocos personajes tan iconoclastas como Henry Miller. Si de por sí los escritores y artistas tienen fama de desobedecer la moralidad establecida de su época, Miller destaca por haberse impuesto la nunca sencilla tarea de derruir todos esos preceptos que sólo limitan el desarrollo auténticamente libre.

En este sentido, destaca en las obras publicadas de Miller una serie de anotaciones en torno al ejercicio de la lectura (sin duda uno de los vehículos más efectivos para encontrar la libertad). The Books in My Life (Los libros en mi vida, 1952) ofrece un interesante testimonio sobre esa especie de menage à trois que se teje entre el libro, el lector y la sociedad a la que ambos pertenecen, del cual derivan comportamientos y actitudes frente a la lectura y el conocimiento en general que, de alguna manera, revelan la naturaleza efectiva de cada uno.

Considero mucho mis encuentros con los libros como los encuentros con otros fenómenos de la vida o el pensamiento. Todos los encuentros son configurados, no aislados. En este sentido, y únicamente en este, los libros pertenecen tanto a la vida como los árboles, las estrellas o el excremento. No tengo ninguna reverencia per se hacia ellos. Tampoco pongo a los autores en alguna categoría privilegiada, especial. Ellos son como otros hombres, ni mejores ni peores. Ellos explotaron los poderes que se les dieron, justo como cualquier otro tipo de seres humanos. Si los defiendo ahora y entonces —como una clase— es porque creo que, al menos en nuestra sociedad, nunca alcanzaron el estatus y la consideración que merecían. En especial los grandes fueron casi siempre tratados como chivos expiatorios.

La dureza usual de Miller se revela en este fragmento en el que disecciona esa ambivalencia con que se juzga en la época moderna la lectura: una contradictoria oscilación entre la veneración y el desdén, el respeto y la marginación.

De ahí que el autor de Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio se niegue a reproducir la consabida conseja de que la sabiduría se encuentra en los libros:

El vasto cuerpo de la literatura, en todos los ámbitos, se compone de ideas de segunda mano. La cuestión nunca resuelta, ¡ay!, es en qué medida esta sería eficaz para reducir la provisión abrumadora de forraje barato. Una cosa es cierta hoy: los iletrados no son definitivamente los menos inteligentes entre nosotros. Si hay conocimiento o sabiduría que uno esté buscando, mejor ir directo a la fuente. Y la fuente no es el académico o el filósofo, ni el maestro, el santo o el profesor, sino la vida misma —la experiencia directa de la vida. Lo mismo es verdad para el arte. Aquí, también, podemos prescindir de ‘los maestros’.

Quizá, al final, los libros sean como muletas de las cuales tenemos que valernos al principio de nuestra vida pero, llegado el momento preciso, hay que tomar un camino propio, uno que paradójicamente también los libros pueden indicarnos.