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¿Quieres asustarte un poco? Descubre con esta herramienta cuánto sabe Facebook de ti

Por: pijamasurf - 09/09/2015

Likear, comentar y compartir contenido son acciones en apariencia elementales que, sin embargo, revelan más información sobre nosotros de la que suponemos
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Imagen: Bhupinder Nayyar (Flickr)

Todos los días, en distintos momentos del día, millones de personas utilizan Facebook, sin duda la red social más popular de nuestro tiempo. Sus usuarios activos se calculan (hasta marzo de este año), en 1.18 mil millones de personas, casi 17% de la población mundial actual. Todo el día, en distintos momentos del día, desde hace casi 10 años.

Desde el punto de vista individual, la actividad en Facebook podría parecer banal y quizá hasta inocente. El usuario publica un comentario sobre su estado de ánimo o sobre algún suceso del lugar donde vive, hace saber a sus amigos que está atorado en un embotellamiento vehicular o comparte el video de la canción que no puede dejar de escuchar en ese momento. Da like a publicaciones similares, comenta, actualiza su foto de perfil, felicita a alguien por su cumpleaños y un largo, nutrido y, se creería, trivial etcétera.

Sin embargo, en un ejercicio de perspectiva que nos sacara de dicho individualismo miope podríamos, por un lado, darnos cuenta de que quizá las acciones anodinas de una o dos personas son insignificantes, pero cuando son tantas como las de los usuarios activos de Facebook, al menos son para mirarse con más detenimiento.

Por otro lado, por más que visto así, masivamente, la actividad en Facebook nos parezca una feria de vanidades, cada una de esas interacciones es como una pequeña cifra de la subjetividad de quien la realizó. Siempre, en las decisiones que tomamos está volcado lo que somos, nuestras creencias, nuestras aversiones, las cosas que nos gustan y, por eliminación, las que nos desagradan. Por eso dar un like no es, inocentemente, sólo dar un like.

En Facebook se sabe esto. Se sabe que, hasta cierto punto, la naturaleza humana es reductible a un algoritmo, comprensible por medio de estadísticas y modelos de predicción. Que un diagrama de flujo puede trazar, con un grado aceptable de precisión, el curso que seguirá una vida. Que la información, organizada, se transforma en conocimiento –y este, orientado, en poder.

¿Qué tanto puede saber Facebook de ti tomando en cuenta tu actividad en la red social? Esa es la pregunta que responde la herramienta Apply Magic Sauce, desarrollada por el Psychometrics Centre de la Universidad de Cambridge. Además de datos básicos como edad o género, la predicción arrojada incluye tendencias de personalidad y políticas, satisfacción con la propia vida, nivel de inteligencia, orientación sexual y religiosa, nivel educativo e incluso situación sentimental, todo basado en ese cúmulo de likes, comentarios y contenido compartido.

La herramienta se encuentra disponible en este enlace y sin duda es un buen recurso para darnos cuenta de todo aquello, personal, que estamos tributando voluntaria aunque quizá no conscientemente a Facebook.

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Paisajes en la frontera del no-ser

Por: pijamasurf - 09/09/2015

La fotógrafa Allison Davies encuentra paisajes de una formidable abstracción en los que podemos proyectar una metafísica del espacio terrestre

 

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Lejos de las ciudades y las grandes concentraciones de vegetación yacen aún zonas suficientemente indefinidas, paisajes iterados que nos confrontan con una radical otredad. Escenarios de una película de ciencia ficción en nuestra mente donde lo mismo podríamos escenificar una distopía del fin de nuestra civilización que la potencia abstracta de un mundo extraterrestre. De cualquier manera la atracción por estos paisajes ejerce el peculiar magnetismo que tiene la forma que representa al vacío, que no anega el espacio, que lo hace invitación perenne.

Esto es lo que parece estar sucediendo en la serie Outerland de la fotógrafa Allison Davies. La exploración de estas zonas al margen donde el paisaje se repite como un mantra infinito y donde la cámara se posa solamente como una sugestión. No hay un texto; no hay un significado al cual tenemos que llegar; el espacio está totalmente abierto. 

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Los desiertos de piedra y de arena que fotografía Davies están esencialmente deshabitados; sólo en algunas ocasiones podemos ver a una figura que se aleja de nosotros, un hombre que parece ser parte de un experimento científico, posiblemente en búsqueda de vida. Su talante es el de la indiferencia, el de una labor inasequible y esotérica para el espectador; está ahí, y sabe algo que nos es ignoto:

Mi trabajo depende en la suspensión de la incredulidad. Tienes que abandonar lo que sabes, y lo que quieres saber, y abrirte a preguntas que pueden no tener respuesta. Todos quieren saber dónde fueron tomadas mis fotos. ¿Por qué necesitas saber? ¿Qué te diría esto? ¿A que le tienes miedo? Sólo mantente ahí y ve hacia dónde te lleva.

Este parece ser el nodo central de la obra de Davies, una invitación a dejarse perder en el silencio sin preconceptos, absortos en una inmensidad que nos hace parte de un paisaje en la frontera del no-ser.

 

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