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Los anuncios de televisión que se veían en Estados Unidos en las décadas de los 60 y 70

Por: Alejandro Albarrán - 09/14/2015

Una colección de 25 minutos de publicidad televisiva transmitida entre 1960 y 1970 en EE.UU.

 

 

Grant_Wood_-_American_Gothic_-_Google_Art_Project

Imagen: Grant Wood, "American Gothic" (Google Art Project)

 

Ver un asesinato por televisión puede ayudarnos a descargar los propios sentimientos de odio. Si no tienen sentimientos de odio, podrán obtenerse en el intervalo publicitario.

Alfred Hitchcock

Las necesidades no producen el consumo, el consumo es el que produce las necesidades.

Luis Enrique Alonso

 

Los anuncios publicitarios se han vuelto cada vez más agresivos, irrumpiendo ruidosamente dentro de nuestro cotidiano. A mitad de una de nuestras canciones favoritas, en el YouTube (la nueva Tv), por ejemplo.

Las estrategias publicitarias se han modificado con los años. Ver cómo se han producido estos cambios en los anuncios comerciales a lo largo de su historia puede ampliar nuestra perspectiva respecto a su contenido, calidad y duración en la actualidad.

Una idea del filósofo Jean Baudrillard expuesta en su libro La sociedad de consumo afirma que los productos del mercado evolucionan hasta convertirse en simulacros de sí mismos, adquiriendo una estructura señuelo. En su estudio introductorio, “La dictadura del signo o la sociología del consumo del primer Baudrillard”, Luis Enrique Alonso dice:

Es, así, como se asiste al proceso que lleva a la enorme profusión de objetos; al espectacular juego del cambio de apariencias, de tamaños, de modas, de colores, de formas, de sexos, de cuerpos. De la primera línea estética de posguerra, marcada por las formas redondeadas y curvas, adaptación propagandista de las fórmulas aerodinámicas de la aviación de la época, se evoluciona, luego, hacia la arista, el ángulo y el paralelepípedo, conociéndose más tarde la revitalización del diseño soft. A las líneas suaves y a las formas blandas y, a la vez, a esta enorme complejidad, le acompaña una inocultable entropía en forma de caída de los niveles de habilidad de los objetos, de la rápida pérdida del aspecto exterior, del desgaste, de la profusión de objetos de mal gusto, copias y kitsch. Se generaliza, de esta forma, la reducción programada de la duración de los objetos —con inversiones sustanciosas para acortar la vida de los productos—, la disminución de la cantidad de materia prima en la composición física de los productos, la sustitución de materiales originales por«imitaciones» o sucedáneos, etcétera.

Páginas más tarde, el propio Baudrillard dice:

Todo el discurso sobre las necesidades se basa en una antropología ingenua: la de la propensión natural del ser humano a la felicidad. La felicidad, inscrita en letras de fuego detrás de la más trivial publicidad de unas vacaciones en las Canarias o de unas sales de baño, es la referencia absoluta de la sociedad de consumo: es propiamente el equivalente de la salvación. Pero, ¿cuál es esa felicidad cuya búsqueda atormenta a la civilización moderna con semejante fuerza ideológica?

Más adelante profundiza:  

Esta mitología racionalista sobre las necesidades y las satisfacciones es tan ingenua y está tan desarmada como la medicina tradicional ante los síntomas histéricos o psicosomáticos. Expliquémoslo: fuera del campo de su función objetiva, donde no se puede reemplazar, fuera del campo de su denotación, el objeto se hace sustituible de manera más o menos ilimitada en el campo de las connotaciones, donde adquiere valor de signo. Así, la lavadora sirve como utensilio y representa un elemento de comodidad, de prestigio, etc. El campo del consumo es propiamente este último. En él, toda clase de objetos diferentes pueden reemplazar a la lavadora como elemento significativo. En la lógica de los signos, como en la de los símbolos, los objetos ya no están vinculados en absoluto con una función o una necesidad definida. Precisamente porque responden a algo muy distinto que es, o bien la lógica social, o bien la lógica del deseo, para las cuales operan como campo móvil e inconsciente de significación.

Baudrillard sugiere que en cuanto se ha “atendido” una necesidad, ésta resurgirá como un fénix (o como un síntoma) en otra que será, a su vez, sustituida por otra más, y así ad infinitum. 

En décadas ideológicamente revolucionarias como lo fueron la de los 60 y la de los 70, ¿cuáles fueron las estrategias publicitarias (las necesidades) que se tuvieron que emplear (crear) para captar la atención de una sociedad cuyo sistema de valores había cambiado? Ver cómo se ha modificado la publicidad hasta la actualidad nos permite ir trazando una posible “historia” de la invención de esas necesidades.

Estos 25 minutos de publicidad televisiva transmitida entre 1960 y 1970 en Estados Unidos pueden darnos un panorama distinto de las deformaciones ideológicas sufridas hasta la actualidad, así como de todas las nuevas necesidades que se han creado:   

 

 

Twitter del autor: @tplimitrofe

La siguiente revolución en salud se encuentra en tus actuales decisiones

Por: pijamasurf - 09/14/2015

La crisis de los sistemas de salud plantea la posibilidad de tomar las riendas del bienestar propio y así depender de tu forma de vida y no de una institución

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En términos generales, nunca en nuestra historia la población humana había sido tan sana. Es cierto que esta situación no es general y todavía hay graves enfermedades que asolan a muchísimas personas en el mundo, pero en rubros como la esperanza de vida, la cobertura de salud pública, la medicina preventiva y otros, los avances han sido notables.

Por otro lado, también el conocimiento práctico sobre un estilo de vida saludable ha permeado en casi todas las sociedades, preceptos básicos que, cuando se siguen, aseguran el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo.

Paradójicamente, un mayor conocimiento sobre el hecho no se refleja siempre en las mejores decisiones individuales respecto a nuestra salud. En una época caracterizada por la abundante y a veces excesiva cantidad de información a nuestro alcance, no siempre optamos por la alternativa que en alimentación, actividad física, entretenimiento, etc., redundará en un beneficio para nuestro cuerpo.

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Para Nick Crocker, fundador de Sessions, una red de entrenadores enfocada en inspirar a que las personas tomen las riendas de su propio bienestar, la siguiente revolución en este ámbito se generará en las decisiones personales e informadas que cada quien tome sobre su estado de salud.

La crisis del gobierno de Estados Unidos en este sector es para Crocker una brecha inmejorable para probar su premisa:

Los problemas con nuestro sistema de salud existente presentan una oportunidad. Libres de las limitaciones regulatorias del gobierno o de las limitaciones de recursos de los desarrollos farmacéuticos y de dispositivos, un nuevo tipo de compañías está ayudando a los individuos a conseguir ser saludables. Genuina innovación está emergiendo en tres áreas principales: captura de data, software y servicios humanos escalables.

Crocker alude a una amplia gama de productos que tienen en común responsabilizar al usuario de lo que hace con su cuerpo, ofrecerle la oportunidad de tomar conciencia tanto de su presente como de su porvenir y hacerle ver que las decisiones que tome ahora tendrán consecuencias directas sobre su estado de salud.

Se trata de alejarnos del inmediatismo cotidiano, de apostar por hábitos que nos beneficien a corto, mediano y largo plazo, asumiendo con responsabilidad y, por qué no, con disfrute los sacrificios que este camino implicará y sobre todo, asumirnos como los responsables directos de lo que ocurre con nuestra salud. El punto aquí es si estamos dispuestos a hacer lo que se necesite para realmente embalsamarnos en un estilo de vida sano o si preferimos ir posponiendo nuestra sanación integral consumiendo fármacos que mitiguen nuestras deficiencias en salud pero que, en algún punto, nos cobrarán monumentales facturas.

¿Tú estás tomando buenas decisiones ahora mismo?