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Graffiti digital: renombrar los routers del Wi-Fi

Por: pijamasurf - 09/05/2015

Se trata de una nueva forma de protesta digital y apropiación de medios públicos para manifestarse

 

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Las tecnologías se han convertido en algo más que meras herramientas para mejorar nuestras vidas. Detenerse a pensar un poco en cómo las tecnologías han permitido el desarrollo de la humanidad es reparar en la genealogía de los artefactos, desde el molino de El Quijote hasta el smartphone.

Asimismo, el mundo digital es un espacio en el cual la gente también puede construir su intimidad. En el mismo espacio es posible generar actos de desobediencia civil, y WifiTagger es un buen ejemplo. El hack diseñado por Addie Wagenknecht permite, en lugar de difundir un nombre de red único, escribir cuatro diferentes mensajes de 32 caracteres para un punto de acceso TP-Link WR74IND.

Es simple etiquetar el espacio digital si posees el modelo de router adecuado, sólo necesitas acceder a la red con un teléfono inteligente para actualizar los mensajes y jugar con la idea de graffitear la red.

Wagenknecht ha diseñado el router para que cualquier persona pueda acceder al puerto de acceso hackeado sin una contraseña para cambiar el nombre de las redes.

Si bien jugar con los nombres de las conexiones inalámbricas puede parecer superfluo y trivial, WifiTagger hace posible una expresión diferente de rebeldía, más cercana a las juventudes empapadas de los avances sociotécnicos y cuya necesidad de encontrar nuevos canales de protesta se manifiesta cada vez con mayor intensidad.

 

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"El comedor de hachís": alucinante novela autobiográfica del siglo XIX (Biblioteca PijamaSurf)

Por: pijamasurf - 09/05/2015

Un fascinante recuento en primera persona de los estados alterados provocados por el hachís y sus efectos en la percepción del tiempo, el espacio y el cuerpo
[caption id="attachment_99943" align="alignright" width="216"]Fitz Hugh Ludlow Fitz Hugh Ludlow[/caption]

La literatura cannábica tiene un importante antecedente en The Hasheesh Eater: being passages from the life of a Pythagorean, del novelista y periodista estadunidense Fitz Hugh Ludlow, publicado en 1857. Más cercano en el tiempo y en el ímpetu a las Confesiones de un inglés comedor de opio de Thomas de Quincey, el libro de Ludlow también conversa con el fantástico Sobre el hachís de Walter Benjamin, combinando impresiones en primera persona sobre los efectos del extracto de cannabis y reflexiones filosóficas acerca de los estados alterados de conciencia.

Terence McKenna aseguraba que Ludlow había comenzado:

una tradición de literatura farmaco-picaresca que encontraría exponentes posteriores en William Burroughs y Hunter S. Thompson... Parte genio y parte loco, Ludlow está a medio camino entre el Capitán Ahab y P.fT. Barnum [un famoso cirquero del siglo XIX, famoso por su frase "Nace un tonto cada minuto"], una especie de Mark Twain en hachís. Hay un enorme encanto en esta apertura pseudocientífica, de espíritu libre, a medida que avanza en las oscilantes dunas del mundo del hachís.

Más que un tratado sobre la droga, el interés de Ludlow reside en pensar las formas en las que la percepción se organiza en la mente y la manera en que esta organización se ve modificada (incluso a nivel político y filosófico) a través de los estados alterados de conciencia: "Existen razones para temer que los hombres prefieren investigar cómo se hace la muselina, los rastrillos y, sobre todo y alrededor de todo, el dinero, en lugar de cómo están construidas sus mentes".

Aquí puede leerse en inglés, vía The Internet Archive: