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Fotógrafo hackea cámaras digitales para revelar su inconsciente

Por: pijamasurf - 09/09/2015

¿Sueñan las cámaras digitales con alegorías pixeleadas? Tal vez sí, o al menos, tienen una animada vida inconsciente

 

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Acostumbrados como estamos a pensar que la cámara fotográfica es un reproducción mecánica, casi idéntica, del ojo humano, una alteración en su funcionamiento nos parece anormal, confusa e incluso inquietante. 

Y eso fue justamente lo que hizo el fotógrafo Phillip David Stearns, quien deliberadamente desarmó viejas cámaras digitales y manipuló sus componentes electrónicos, todo con la finalidad de obtener imágenes que, dice Stearns con un guiño sci-fi, parecen salidas de la propia mente de los dispositivos: 

Al abrir estas cámaras y recablear sus electrónicos, pude desbloquear mundos extraños escondidos en el inconsciente de la máquina. Y sólo con unos pocos cables se puede hacer soñar a estas máquinas, estas cámaras.

A fin de cuentas el ejercicio responde a esta exploración histórica del hombre frente a las máquinas y la posibilidad de que, aunque ello resulte antagónico a la imagen cultural que de ellas tenemos, también estén impresas con propiedades abstractas, intangibles o, por qué no, inclusive metafísicas –pasiones, actividad onírica, deseos, etcétera.

El proyecto nos remite a Electric Sheep, que ilustra los sueños que sueñan miles de computadoras, representados cada uno por un screensaver que va rotándose de pantalla en pantalla a través de todas las computadoras registradas en esa comunidad y a manera de escenarios oníricos repletos de multicromáticos cuerpos de geometría fractal.  

El resultado, esos intrincados patrones que navegan por la estética glitch, se ha impreso en telas, creando así una nueva línea de textiles que puedes encontrar aquí. Por cierto, esta aventura comenzó gracias a que Stearns logró el financiamiento inicial mediante una campaña en Kickstarter hace un par de años. 

Pero entonces: ¿sueñan las cámaras digitales con campos infinitos de pixeles alojados en algún tipo de inconsciente colectivo?, ¿es la narrativa onírica de estos dispositivos un hipnótico cúmulo de mantos glitcheados al cual de vez en cuando tenemos nosotros, los humanos, fugaz acceso?

Glitch textiles by Phillip David Stearns /// Interiorator Glitch textiles by Phillip David Stearns /// Interiorator Glitch textiles by Phillip David Stearns /// Interiorator

 

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El chef John Hurkes es un ávido amante de la comida y el metal clásico. Para él, ninguno de estos aspectos de su vida es un mero pasatiempo. A decir suyo, "cuando eres un metalero serio, cambia la forma en que ves la vida. Así que definitivamente me fa influido en lo que hago con estos platos".

La comida puede reflejar los aspectos más brutales y deliciosos de la personalidad de este extraño chef. Sin más, los dejamos con algunas de sus más suculentas recetas.

Platillo: The Black Sabbath Pizza

Ingredientes: Salchicha inglesa, mozzarella ahumado, salsa bechamel de tinta de calamar, hojas de albahaca morada, dulce miel de lavanda y costra Mapledurham Watermill.

Acompañado con: Black Sabbath y Master of Reality.

Platillo: Overkill Feel the Fire Flat Steak 

Ingredientes: Filete a la parrila de acero, gremolata de naranja sangrienta, pimienta verde y negra, limón chamuscado y reducción sónica.

Acompañado de: Overkill, Feel the Fire, 1985.

 

Platillo: The Juicy Lucifuge 

Ingredientes: Carne de angus negro de Nueva Jersey, queso azul Lucifuge, las cebollas de Cristo y la más negra salsa BBQ negra. Servido en pan Twist of Pain.

Acompañado de: Danzig y Lucifuge, principios de los 90.

 

Platillo: Nuclear Assault Nachos 

Ingredientes:  Cerdo estofado a las brasas, cebolla, jalapeños en salmuera y queso de reactor nuclear, acompañado de papas fritas rociadas con pimienta OC-17 de uso policial.

Acompañado de: Survive, Nuclear Assault, 1988.

 

 

Platillo: The Slayer Pizza

Ingredientes: Fra Mani toscano picada, soppressata, finocchiona, queso Cypress Grove “Lamb Chopper”, house marinara, communion wafer crust exclusiva, y un altar de vino gástrico.

Acompañado de: Reign in Blood, Slayer, 1986.

 

Platillo: Rainbow Trout in the Dark 

Ingredientes: Trucha frita en sartén, risotto con tinta de calamar, acelga salteada, fennel, rociado con crème fraîche Chain Breaker.

Acompañado con: Holy Diver, Dio, 1983.

 

A través de Rice and Bread Magazine