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Barbie Instagram: una muñeca sin vida puede ser tan original como tú en las redes sociales (FOTOS)

Por: pijamasurf - 09/19/2015

Con ironía, esta cuenta de Instagram muestra los clichés con que la autenticidad se reviste al momento de figurar en las redes sociales

Es posible que en nuestros días la originalidad sea un gran lugar común, un encadenamiento de clichés resultante de la obsesión contemporánea por la autenticidad. En cierta forma, esta paradoja podría ser asimismo el resultado del individualismo que también caracteriza a nuestra época. “Sé tú mismo”, se nos dice, y paralelamente se nos ofrece el contenido con el cual llenaremos ese mandato. Sólo que, por aritmética elemental, son más las identidades que el material producido. Y ahí está el cortocircuito: el afán de originalidad nos lleva a ser como los otros.

En parte esa es la llaga que con ironía toca Sociality Barbie, una cuenta de Instagram que se burla de ciertos motivos que aunque se multiplican hasta el infinito en las redes sociales, en cada ejecución de esas repeticiones hay una intención de originalidad. La comida que comemos, el viaje que realizamos, la ropa que usamos: todo puede pasar eventualmente por las redes sociales pero, curiosamente, bajo formas específicas, con ciertos hashtags y no otros, con una postura ensayada y una disposición ya conocida de los objetos.

La originalidad se convierte así en una cualidad que se reproduce una y otra vez, incluso por una muñeca inerte, cuyas fotografías bien pudieran pasar por las de cualquier usuario “vivo” de redes sociales. 

Los abuelos malditos: retratos de ancianos que desafían estereotipos (FOTOS)

Por: pijamasurf - 09/19/2015

Personajes capaces de contar una historia diferente sobre el envejecimiento y la vida adulta

Nuestra sociedad de consumo celebra la vitalidad juvenil, que simboliza el relevo generacional de los consumidores --la mayoría de edad, donde el rito de paso es el ingreso al buró de crédito y la adopción de los valores hegemónicos. El fotógrafo británico Muir Vidler se propuso encontrar ejemplos de personas que hubieran desafiado los estereotipos sobre la edad y el envejecimiento (a veces con el riesgo de haberse convertido en caricaturas de sí mismos) pero con una actitud desafiante, incluso más que la de los recatados millennials.

De este modo Vidler se encontró en clubes sado, en bares de motociclistas, en pistas de skateboard y en restaurantes chinos, donde poco a poco sus sujetos se develaban como personajes capaces de contar una historia diferente sobre el envejecimiento y la vida adulta.

De alguna manera los sujetos de Vidler son de la misma genealogía de Keith Richards: rockstars anónimos que están siempre en el centro del escenario a causa de su excentricidad o su distancia con las normas habituales de conducta para las personas de la tercera edad, como tatuarse o tener perforaciones además de nietos.