*

X
Un teléfono que no hace nada es mejor que uno que hace todo por ti

2b5fad10a5dd62dd89c06f7d3acf7df4_original

 

El NoPhone Zero es un rectángulo de plástico que sustituye la necesidad de interactuar con un teléfono inteligente. No hace nada, "es menos que un teléfono" y de hecho es un downgrade del NoPhone original, que tampoco hacía nada pero costaba más caro. Este nuevo rectángulo cuesta 5 dólares, y si bien esa cantidad podría ser demasiado alta para una figura que no hace nada el valor intangible es el tiempo que libera, al no pasar todo el día con un iPhone o con otro rectángulo interactivo. Como no es nada, puede ser todo.

La gente lo ama: 

"Se siente como un smartphone, pero es sólo un rectángulo de plástico" (Monica P.).

"Ahora ya puedo comer sin tomarle fotos a la comida. Gracias, NoPhone!" (Andrea J.).

"Gracias al NoPhone, no le hablado borracho a mi exnovia en más de 1 año" (Craig G.).

 

 

Screen shot 2015-09-13 at 10.06.33 AM

La campaña de Kickstarter de este no-teléfono ha sido exitosa, recaudando más de 500 dólares. Los fondeadores pueden conseguir uno de estos aparatos por 5 dólares. El NoPhone es real, aunque no es un teléfono verdadero, y si bien resulta altamente irónico, un aparato como este es muy necesario en un mundo de adictos a los teléfonos inteligentes, a las distracciones y al hiperconsumo. ¿Has probado salir sin teléfono a la calle, ir a una cita sin él o abandonarlo a lo largo de toda una vacación? ¿Crees poder hacerlo, o tu teléfono es más fuerte e inteligente que tú? 

Te podría interesar:
En una monumental labor a favor del conocimiento de la humanidad, la neurocientífica rusa Alexandra Elbakyan ha arriesgado su libertad para liberar a la ciencia del poder económico

En un hecho heroico y desafiante una investigadora rusa ha liberado en los últimos años más de 48 millones de artículos científicos y los ha puesto disponibles en su sitio Sci-Hub, retando así a las autoridades y a la comunidad científica en una cruzada de una sola mujer por el conocimiento libre.

La neurocientífica Alexandra Elbakyan montó el sitio en 2011 ante su frustración por los altos costos que necesitaba liquidar para tener acceso a los famosos papers que los científicos convalidan. Muchos de estos sitios piden cuotas de entre 30 y 40 dólares por acceder a una sola publicación; ya que la ciencia se hace a partir de la conjunción de numerosas otras publicaciones, esto hace que los costos sean insostenibles y se convierte en un serio obstáculo para el avance del conocimiento.

Actualmente una corte ha ordenado que el sitio sea suspendido, pero la valiente Elbakyan ha decidido luchar en contra del fallo y mantiene el sitio arriba. Sci-Hub funciona como una especie de The Pirate Bay de la ciencia, en el que los usuarios pueden pegar los links de los trabajos científicos que están vedados por una barrera de paga o el número de identificación de una publicación médica para obtener acceso a una descarga. 

El caso no sólo tiene que ver con una rebeldía de investigadores independientes; algunas universidades también se han manifestado en contra de publicaciones como Elsevier, que tienen "paywalls" sumamente caros y hacen que incluso importantes instituciones no puedan pagar todos los artículos que necesitan.

De nuevo estamos ante un caso del conocimiento secuestrado por la economía y la ambición de obtener más ganancias. Esta fue la causa que de alguna manera llevó a la muerte al mártir de la información, el joven hacktivista Aaron Swartz, quien fue orillado al suicido luego de que se iniciara un proceso judicial en su contra por haber utilizado la red del MIT para liberar miles de artículos científicos.