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Una lista de 10 hechos poco populares acerca de Joseph Stalin

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Muchas cosas son las que se saben de Stalin y también son muchas las que se piensan acerca de este personaje que transformó la URSS. Buenas o malas, las acciones de Stalin trastocaron la percepción de muchos individuos. Por eso, aquí los dejamos con una lista de 10 datos poco populares sobre este personaje histórico:

 

1. Su verdadero apellido no era Stalin

Su apellido no era Stalin, sino Jughashvili; él mismo se lo cambió a Stalin a partir de la base de la palabra rusa que significa "de acero" (a.k.a., "José de Acero").

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2. Stalin era fanático del cine, especialmente de los westerns americanos

Algunas veces invitó a sus amigos para proyecciones de películas en su cine privado. Su traductor le ayudaba a entender lo que decían los personajes del filme.

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3. Stalin ejecutó a sus propios guardias tras la intención de  éstos de ayudarle

Stalin exigió de sus guardias que no entraran en su despacho no importando qué ocurriera, incluso si lo escuchaban llorar o gritar. Entonces se decidió a probarlos y comenzó a gritar como si estuviera en agonía; los guardias finalmente entraron para auxiliarlo, y perdieron sus vidas. Lamentablemente, le pasó como en el cuento "Pedro y el lobo": cuando realmente necesitaba ayuda, nadie se atrevía a entrar en sus aposentos.

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4. Stalin fue responsable de la muerte de al menos 20 millones de personas

Su reinado estuvo lleno de terror --metió a mucha gente a la cárcel por sus opiniones políticas o incluso por nada y allí vivieron torturados, exiliados, muertos de hambre, y además se les obligaba a realizar trabajos forzados.

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5. No dio el rescate de su propio hijo

Cuando su hijo fue capturado por los nazis, Hitler se atrevió a hacer una oferta de rescate a Stalin, quien la rechazó sin ninguna duda. Yakov murió en la prisión nazi como todos los demás.

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6. Stalin fue arrestado ocho veces; exiliado, logró escapar en cuatro ocasiones

Fue acusado de colaborar con la policía política secreta real, lo cual nunca fue confirmado por ningún documento. Los amigos de su padre estaban ayudándolo a escapar. Sólo a partir del último exilio fue salvado por la Revolución, en febrero de 1917.

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7. Desde 1906 y hasta 1907, Stalin estaba planeando y organizando robos de bancos en el sur del Cáucaso

Su propósito era obtener dinero para su partido político.

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8. Stalin amaba apasionadamente leer

Lo hacía en todas partes: en su oficina, en casa, en una casa de verano. Tenía enormes bibliotecas que contenían principalmente libros sobre economía, historia, filosofía y marxismo. Odiaba la literatura atea.

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9. Una de las citas destacadas de Stalin: "No importa quién vota, sino quién cuenta los votos"

Eso es lo que dijo en las elecciones del Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1934, frase muy aplicable a nuestro “transparente” sistema político.

Ständige Freundschaft mit Stalin. "Freundschaft mit Stalin ist die Gewähr des Sieges, des Friedens und der Zukunft" heißt es in dem Aufruf der Regierung der Deutschen Demokratischen Republik zum 70. Geburtstag von Generalissimus Stalin am 21.12.39. UBz: I.W. Stalin am Schreibtisch Aufn.: Illus-SNB   5.12.49 4636-49

 

10. Times lo llamó el hombre del año en dos ocasiones

La primera fue en enero de 1940, para hacer un pacto de no agresión con Hitler y por el inicio de la guerra soviético-finlandesa. La segunda vez fue en 1943.

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(Vía: http://bestpictureblog.com/)

La escuela sólo trabaja en los aprendizajes directos; por eso es inútil. Y además, reniega de los aprendizajes indirectos, como si no los viera o no los quisiera ver
[caption id="attachment_100548" align="aligncenter" width="600"]Imagen: www.torange-es.com Imagen: www.torange-es.com[/caption]

Tal vez todo se reduzca a una sola cuestión: los aprendizajes directos son inútiles y los indirectos son inevitables.

Llamo “directos” a una típica clase de historia o de geografía o de matemáticas en la que el profesor reza su contenido a un grupo de alumnos que intenta asimilarlo. Eso no sirve para nada; para nada que valga la pena –quiero decir, porque suele ser útil para aprobar exámenes, satisfacer maestros y padres y madres, ganar olimpíadas académicas escolares y esa serie de futilidades. Y llamo “indirecto” a lo que impacta en los niños aunque no queramos, simplemente porque son y están, como por ejemplo el hábito lector en casas lectoras o el hábito corrupto en ambientes donde la corrupción vale y suma.

La escuela sólo trabaja en los aprendizajes directos; por eso es inútil. Y además, reniega de los aprendizajes indirectos, como si no los viera o no los quisiera ver. La escuela planifica y planifica su registro directo y deja librado un azar que es sólo inercial e igual al mar de registros indirectos que nos impactan y nos determinan a todos siempre. Como si no entendiera que para enseñar la belleza, más que definirla hay que hacérsela experimentar a nuestros alumnos, una y otra vez; y lo mismo con la generosidad o con la creatividad.

Los aprendizajes directos trabajan en una sola dimensión, en un registro explícito plano, mediante modelos expositivos literales; básicamente, su paisaje es el maestro dando clase y/o el libro abierto encima del pupitre. Y se despliegan por repetición. En la escuela todo se enseña así y nada se aprende entonces. Por eso las evaluaciones son tan inmediatistas, porque es lo único que queda de un proceso pedagógico tan falto de sentido. Si la enseñanza es plana, de nada servirá después pretender darle volumetría al proceso mediante evaluaciones sofisticadas, abiertas, adaptativas y de matrices múltiples.

¿Cómo se deberían trabajar los aprendizajes indirectos? Por medio de la generación de ambientes, situaciones, problemas y atmósferas cargadas de sentido. Es decir, por medio de estrategias experienciales, no literales sino metafóricas, abiertas y tranquilas. Definir la escuela a partir de ambientes y símbolos que carguen contenidos pero que no bajen contenidos. Estabilizar y difundir culturas, modelos y procesos cargados de intencionalidad formativa. Inundar y dejar que los alumnos comiencen sus propios procesos de flotación; y acompañarlos –que no es lo mismo que trazarles el camino. Practicar antes de predicar. Dejar que las cosas y los casos hablen, que los colegas enseñen, que las pautas sean construidas y reconstruidas y que los símbolos acaben formándonos. Comprometer a la institución con sus ambientes y no con sus discursos; obligarla a que se defina por lo que es y no por lo que dice que es. Rankearla por la calidad de sus ambientes y no por la cantidad de sus resultados. Huir en general de todas las declaraciones.

Los aprendizajes indirectos son inevitables –decíamos, que quiere decir que por lo que edifican o por lo que denigran, ellos siempre nos constituyen. Aunque nadie se ocupe de los registros indirectos, ellos existen; por eso mejor ocuparse, porque si no, ellos quedan a merced de inercias anquilosadas, tendencias sociales de baja calaña, corruptelas endémicas, estereotipos insoportables. La escuela que cree que ella es apenas su literalidad es la peor de todas, porque no lee lo que en ella nos está constituyendo, encandilada en lo que es inútil. Es un peligro.

Me canso de ver cómo las justificaciones suelen anteponerse a las acciones y las negaciones a las reflexiones. Me aburro de verificar que se creen lo que se cuentan y quieren que les creamos la historia que se han contado. Me saca de quicio ese deporte tóxico tan frecuente de la reducción de las complejidades humanas y conceptuales a discursos ramplones de corte positivo; para todo, para las drogas, la sexualidad, la historia americana, la geometría, la democracia o el emprendedurismo. Me da tristeza encontrarme con una instancia tan precaria que niega porque se muere de miedo y rechaza porque no sabe qué hacer.

Queridos papás y mamás que buscan escuela para sus hijos, por favor, no escuchen lo que les cuentan; hagan al contrario, imaginen que si se los cuentan es porque no sucede. Y entren y vean. Y sientan y experimenten. Pidan quedarse una mañana en la escuela, en el patio, en las salas múltiples, en la biblioteca, en la cancha y pregúntense si algo relevante sucede allí, si ese cuerpo social que debería ser rico y complejo que es una escuela es realmente rico y complejo; porque si no lo es, entonces mejor ir a otra escuela. Claro, me contarán luego que la otra escuela tampoco lo es y yo deberé darles la razón. Por eso –esencialmente-- escribo mis notas en los periódicos, una tras otra.

 

Twitter del autor: @dobertipablo