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Testimonios de usuarios de LSD en entorno clínico: los enteógenos y su potencial terapéutico

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 08/27/2015

Antes de los años 70, el LSD mostró un potencial terapéutico inusitado en una amplia gama de estudios, previamente a que la sustancia fuera clasificada como droga. El profesor David Nutt está tratando de recuperar el tiempo perdido

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Durante algunos años hemos seguido con interés las investigaciones del profesor David Nutt, del Imperial College London, acerca de los potenciales efectos benéficos del LSD para tratar una amplia gama de padecimientos psicológicos, desde la depresión hasta la angustia de pacientes terminales. En otoño próximo, el profesor Nutt publicará una investigación realizada gracias a 20 voluntarios que aceptaron tomar LSD en condiciones clínicas mientras un equipo médico realiza placas de resonancia magnética para ver lo que ocurre en sus cerebros.

"El potencial terapéutico podría surgir si vemos cambios en el cerebro que pudieran rectificar anormalidades, por ejemplo en la adicción, en la depresión. Nos daría una base racional para recuperar algunas de las antiguas investigaciones para las que el LSD fue usado, particularmente con las adicciones", comenta Nutt a The Independent.

Por ahora sólo se han dado a conocer los testimonios de tres voluntarios; un recuento de primera mano acerca del LSD como una medicina, más que como una droga social o simplemente recreativa:

Tom

Para él, estar dentro del escáner, con todos sus extraños sonidos, "resulto una experiencia de hipnótico trance". El tiempo dentro de la máquina resultaba "irrelevante", y a pesar de que Tom pensaba que no podría articular palabra, pronto descubrió que "podía expresarme de una manera seguramente bastante pseudointelectual", con una experiencia yoica similar a "pelar capas de una cebolla, permitiéndome ir más profundo dentro de la experiencia alucinógena".

La preocupación de Tom era el "malviaje" de tener una experiencia de este tipo "en un entorno estéril y clínico, sin la camaradería y la experiencia compartida de tus amigos, y sin los estímulos visuales y auditivos de estar en un club o yaciendo en el campo". Pero pronto se dio cuenta de que este improbable entorno le permitió concentrarse en su experiencia "con mucho más detalle, y salir al menos un poco más lúcido gracias a ella."

Timothy

En su caso, lo más abrumador fue el "'espectro' de posibilidades emocionales que se presentaban a cada instante", y a pesar de que "había poco tiempo (si acaso) para explorarlas", todas ellas se sentían extrañamente familiares, como si las hubiese experimentado antes en su infancia o en los sueños. Sin embargo, el LSD le permitió acceder a ellas de manera directa, con la conciencia despierta.

Toby

Para él la experiencia tomó el sentido plástico de "una mansión con interminables ventanas que se abrían a múltiples paisajes --la mansión era la amplitud e historia de la mente humana misma". Pronto, Toby se encontró "viajando en un cosmos interno libre de las preocupaciones de la existencia ordinaria", aunque no todo en su viaje fue agradable.

"La experiencia de ver disolverse mi ego al principio fue una fase gozosa y existencial de apocalíptica claridad, pero pronto se volvió una pesadilla". Poco a poco, al perder la perspectiva egótica, se encontró en posibilidad de "confrontar estas enfermedades ocultas como llave de nuestro crecimiento".

La conclusión de Toby puede ser la clave sobre el futuro de la terapia con LSD: "Un entorno terapéutico junto con un guía y un paciente bien preparado podrían utilizar una sola dosis de LSD para trabajar sobre patrones y comportamientos arraigados y navegar dinámicamente este terreno".

Los tres reyes magos psicodélicos: Syd Barrett, Alan Watts, John Lilly

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 08/27/2015

3 reyes magos de Pijama Surf y la cultura pop psicodélica. El músico, el filósofo, el científico, todos nacidos el 6 de enero, tres figuras peculiares que genuinamente exploraron las profundidades de la conciencia y produjeron importantes reflexiones y arte

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Hoy se celebra el Día de Reyes, en alusión a los tres sabios que habrían seguido una ominosa estrella para confirmar una profecía astrológica del nacimiento de Jesús. Curiosamente también, en términos más populares, hoy también se celebra el nacimiento de tres "estrellas" culturales que tienen en común una profunda exploración de la conciencia, quizás con intensidades y resultados diferentes. Además, son tres figuras a las cuales les hemos dedicado muchas notas a lo largo del tiempo en Pijama Surf y consideramos que tienen "buena estrella".

Estos tres artistas, filósofos y científicos regidos por el segundo decano de Capricornio cumplirían hoy 70 años Syd Barrett, 101 años Alan Watts y 101 años también John Lilly (Lilly y Watts nacieron bajo una similar configuración astral y ciertamente tienen en común el hecho de haber ido mucho más profundo de lo que nuestra cultura y la mayoría de sus integrantes suelen hacer).

250px-Syd_barrettSyd Barret, por supuesto es el enfant terrible de Pink Floyd, líder original de la banda al cual se le fueron las cabras al monte (usando la imagen de Capricornio). Su innovador uso de la guitarra  influyó a músicos como Brian Eno y David Bowie. El exfrontman Barret fue excluido en 1968 de Pink Floyd y tuvo una vida de automarginación luchando con enfermedades, viviendo con su madre, cultivando la jardinería y la pintura. Canciones postBarret como "Wish You Were Here" y "Shine On You Crazy Diamond" son homenajes al fulgor fugitivo de Syd.

Video de Syd Barrett en su primer viaje de hongos mágicos

 

El teólogo británico Alan Watts es uno de los grandes filósofos populares del siglo XX en Estados Unidos, responsable, junto con D. T. Suzuki, de popularizar la filosofía zen y divulgar los conceptos místicos de Oriente de una manera accesible y resonante con el zeitgeist de su época. Watts hizo un poco lo que Carl Sagan hizo con la astronomía, sólo que con la filosofía. Según Erik Davis, la lucidez de Watts galvanizó a toda una cultura. Watts experimentó también con psicodélicos y es quizás el prototipo de lo que podemos llamar "budismo psicodélico", el cual ha originado libros recientes como Zig Zag Zen, sobre la intersección cultural de dos caminos de acercamiento a la conciencia muy particulares. Dicho eso, Watts famosamente comentó sobre los psicodélicos: "Una vez que has escuchado el mensaje cuelga el auricular". En su texto The Book, Watts escribió:

De la misma forma, hay veces en las que el mundo es, y otras en las que el mundo no es, ya que si el mundo siguiera y siguiera sin descansar para siempre, se aburriría enormemente. Va y viene. Ahora lo ves; ahora no lo ves. Así no se cansa de sí mismo, siempre regresa después de desaparecer. Es como tu aliento: entra y sale, adentro y afuera, y si tratas de retenerlo todo el tiempo te sientes terrible. También es como un juego de escondidillas, porque siempre es divertido encontrar nuevas formas de esconderte, y buscar a alguien que no siempre se esconde en el mismo lugar.

Dios también gusta de jugar a las escondidillas, pero como no hay nada fuera de Dios, no tiene nadie con quien jugar más que él mismo. Pero supera esta dificultad fingiendo que no es él mismo. Esta es una forma de esconderse de sí mismo. Finge que es tú y yo y todas las personas del mundo, todos los animales, todas las plantas, todas las piedras y todas las estrellas. De esta forma vive extrañas y maravillosas aventuras, algunas de las cuales son terribles y atemorizantes. Pero éstas son sólo como pesadillas, porque cuando se despierta desaparecen.

100 años de Alan Watts, la lucidez del zen pop

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John Lilly ha sido la inspiración de películas como Estados alterados de Ken Russell o el personaje de Walter en la serie Fringe y fue un destacado psiquiatra y escritor que experimentó sobre su propia mente, a la que acuñó el término "biocomputadora humana". A Lilly le debemos la popularidad de los tanques de privación sensorial que hoy en día son tan usados en la cultura del bienestar en sofisticados spas para ejecutivos. Lilly no los usaba para cuestiones cosméticas: los usaba como proxys para navegar al hiperespacio, flotando sin estímulos del exterior, observando su propia mente tomando fuertes dosis de LSD y ketamina (una droga cuya popularidad también le debemos a quien fuera apodado simplemente “The Scientist”). En su experimentación, este científico de la mente notó que nuestro cerebro era una biocomputadora y como tal tenía una serie de programas: genéticos, culturales, sociales, habituales, los cuales debían de ser desprogramados o reprogramados para poder acceder a la Conciencia Cósmica y los diferentes niveles de "samadhi" que mapeó en sus experimentos, algunos de los cuales no resultaron del todo acertados, y por momentos se temió que Lilly había sufrido daños cerebrales. Sobre sus impertérritas exploraciones al Centro del Ciclón, Lilly escribió:

El centro del ciclón es ese centro quieto de baja presión en el que uno puede vivir, literalmente, para siempre. Justo afuera de este Centro yace la tormenta rotatoria de nuestro ego, compitiendo con otros egos en una furiosa danza circular de alta velocidad. Cuando uno se aleja del centro, el alarido del viento en rotación ensordece más y más hasta que te unes con la danza. El ser centrado sintiente-pensante de uno, nuestros satoris, están sólo en el centro, no afuera. Los estados motivados, empujados y jaloneados, los infiernos autocreados, están afuera del centro. En el centro del ciclón uno se desprende del Karma, de la vida, alzándose para unirse con los Creadores del Universo, nuestros Creadores. Aquí descubrimos que nosotros los hemos creado a Ellos que son Nosotros.

Lilly además manifestó un extraño amor científico a los delfines (Capricornio es representado a veces con una cabeza de cabra y una cola de delfín), y fue pionero en la investigación en comunicación interespecies dosificando, de manera controversial, LSD a estos cetáceos.

John Lilly, el psiconauta en el centro del ciclón