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Sonidos que sanan: estas son las mejores frecuencias sonoras para tu salud

Por: pijamasurf - 08/17/2015

Presumiblemente, existen tonos o frecuencias sonoras que actúan de forma específica sobre tu mente y cuerpo para sanarlos o estabilizarlos

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Existen numerosas premisas que apuntan a las cualidades medicinales de la música y el sonido. Hay desde estudios neurocientíficos que señalan beneficios que la música aporta a nuestro cerebro y cuerpo (por ejemplo la el probado efecto de reducir el estrés y fortalecer el sistema inmunológico) hasta postulados antiguos (por ejemplo, la filosofía pitagórica) o corrientes neolíticas que apelan a terapias de sanación sonora. 

Desde hace milenios, ciertas tradiciones alrededor del mundo han empleado recursos sonoros con fines rituales y terapéuticos. Aquí tenemos, por ejemplo, el uso de maneras en escuelas místicas de Oriente, el cantar de los marakames entre el grupo wixárika o huichol en México y el pronunciamiento de "sílabas semilla" entre los tibetanos. En cuanto a Occidente, uno de los más importantes antecedentes en el campo de la audiosanación floreció con Pitágoras

Además (Pitágoras), profundizó en las reacciones específicas que ciertos acordes y armónicos producían en el organismo humano. Esto le llevó a establecer secuencias sonoras que facilitaban ciertos patrones conductuales y que, utilizados con conocimiento, demostraban propiedades medicinales. Se dice que en su academia establecida en Crotona, compuso piezas para sanar determinados malestares físicos o espirituales, precisiones musicales configuradas explícitamente para inducir el sueño, contrarrestar el enojo, o combatir los miedos. 

Music clef

La noción de que nuestra salud puede afinarse mediante el sonido hace énfasis en la naturaleza "frecuencial" de los cuerpos, es decir, en esa cualidad receptiva a las vibraciones emitidas por fuerzas externas, en este caso las ondas sonoras. Y si agregamos que los líquidos son evidentemente propensos a reaccionar ante una onda y que aproximadamente 60% del cuerpo humano está constituido por agua, entonces el fenómeno se intensifica.

La hipótesis de que el sonido puede armonizar el cuerpo y así combatir malestares específicos o aportar beneficios puntuales ha dado pie para que en la actualidad abunden terapias diseñadas alrededor de este precepto. Incluso se han señalado ciertas frecuencias sonoras que influyen directamente en distintos aspectos de nuestra psique y nuestro cuerpo. 

A continuación te presentamos una lista de frecuencias y sus posibles efectos sanadores:

285Hz – Incita la sanación de células y tejidos, lo cual permite rejuvenecer el cuerpo.  

337Hz – Estabiliza la circulación sanguínea. 

396Hz – Ayuda a combatir pensamientos o sensaciones de baja frecuencia, como el miedo o la culpa. 

528Hz – Supuestamente, propicia la regeneración del ADN. 

625Hz – Ayuda al funcionamiento del hígado. 

639Hz – Equilibra la capacidad de relacionarte con otros y fortalece el autoestima. 

741Hz – Limpia las células.

764Hz – Normaliza el sistema nervioso.

852Hz – Favorece la intuición. 

963Hz – Activa la glándula pineal. 

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Profesor universitario se mimetizará por un año con David Bowie para escribir su biografía

Por: pijamasurf - 08/17/2015

Will Brooker decidió adoptar la identidad de David Bowie durante un año, en casi todos sus ángulos conocidos, desde su indumentaria y sus hábitos alimenticios hasta sus rasgos más excéntricos

 

¿Hasta dónde puede llegar la admiración por un personaje público? Como en ciertas fantasías literarias, es posible que el límite sea la suplantación, el reemplazo absoluto del personaje sobre la persona, como si esta nunca hubiera existido pero también, como si el personaje sustituto fuera el original.

En cierta forma, esa es la empresa que un respetado académico inglés está a punto de acometer. Will Brooker, profesor de cine y estudios culturales en la Kingston University de Londres, decidió que la mejor forma de comprender a David Bowie es ser David Bowie, un argumento casi borgeano que durante 365 días lo hará transitar por los muchos avatares de Bowie, repetir sus hábitos alimenticios, leer sus libros preferidos, ver sus películas favoritas, viajar a los sitios de Inglaterra y otras parte de Europa en donde el compositor ha estado e incluso duplicar las excentricidades del artista: la privación del sueño, seguir una dieta de pimientos rojos y leche, leer a Aleister Crowley, etcétera.

“La idea es habitar la cabeza de Bowie en puntos de su vida y su carrera para entender su trabajo y su ángulo original, reteniendo al mismo tiempo una perspectiva crítica y objetiva –una especie de escisión de personalidad, tal vez”, declaró al respecto Brooker, quien realiza este ejercicio porque recibió la encomienda de escribir Forever Stardust, una monografía a propósito del cantante y compositor.

 

En cuanto al consumo de drogas que también caracteriza a Bowie, parece ser que es el único aspecto ante el cual el profesor tiene ciertas reservas, pues considera que “los niveles de cocaína que Bowie consumía no son sólo ilegales […], sino demasiado costosos”. Con todo, a manera de sucedáneo hay fines de semana en que Brooker se sobreestimula con bebidas energizantes, con las que busca simular dicho efecto.

“Nadie puede ser Bowie de nuevo, y pienso que nadie quisiera pasar por todo lo que él vivió. No realmente. Pero yo quiero una probada de eso”, dice el profesor.

Como decíamos, el experimento de Brooker oscila entre la realidad y la ficción, y fácilmente podría convertirse en el motivo de una fábula literaria o cinematográfica. También es material de análisis psicológico e incluso filosófico: ¿Qué nos hace ser lo que somos? ¿Cierta esencia inalterable y acaso imposible? ¿O los "accidentes" –en el sentido aristotélico del término– resultantes de nuestra vida en el mundo? ¿David Bowie es quien es por su alimentación, o por sus composiciones? ¿Cómo se resuelve el enigma de la personalidad?

Siguiendo el hilo de la especulación, cabría preguntarse por el momento hipotético en que Brooker llegue a la conclusión, totalmente coherente dentro de su lógica personal, de que él es Bowie, que a él se le deben tributar los aplausos y los homenajes, que suyo es el pasado de álbumes y conciertos. Y entonces quizá el Bowie auténtico dude y se diga, en un momento de ambigüedad, que es al otro a quien le ocurren las cosas.