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Millones de arañas invaden pueblos en Argentina (FOTOS)

Por: pijamasurf - 08/25/2015

El asalto de millones de arañas toma por sorpresa a los habitantes de la región argentina El Destino

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En un fenómeno que ya hemos podido apreciar en otras partes del mundo, por ejemplo en Australia, recién se registró en algunos poblados de Argentina la masiva invasión de millones de arañas. Al parecer las fuertes lluvias registradas en la región conocida como El Destino, cerca de la ciudad de Lezama, provocaron que los insectos, amenazados por las inundaciones en tierras bajas, su hábitat original, se trasladaran hacia estos poblados. 
 
Una vez afianzado su destino en tierra firme, lejos de las inundaciones, los arácnidos comenzaron a hacer lo suyo: tejer sus respectivas telas. Sin embargo, la densidad de arañas es tal que pronto superficies enteras de estos poblados se vieron cubiertas (árboles, automóviles, señales de tránsito, postes de alumbrado público, etc.). Por su aspecto que ciertamente tiene algo de terrorífico, el fenómeno ha sido nombrado por los habitantes como "la baba del Diablo”. 
 
Ante la inundación de su hábitat las arañas recurren a un comportamiento conocido como “globeo”, el cual básicamente consiste en tejer porciones de telaraña y exponerla al viento para de esa forma volar o planear hacia lugares distantes que no se encuentren amenazados por el agua. 
 
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¿Caíste en un agujero negro? Este es el método Stephen Hawking para escapar (a otro universo)

Por: pijamasurf - 08/25/2015

Contrario a la creencia sostenida, Stephen Hawking asegura que existe al menos una forma de escapar a la legendaria fuerza devoradora de los agujeros negros
[caption id="attachment_99344" align="aligncenter" width="538"]Black_Hole_Milkyway Imagen: Ute Kraus, Un agujero negro (simulado) de 10 masas solares visto de una distancia de 600km, con la Vía Láctea en el fondo (ángulo horizontal de la abertura de la cámara fotográfica: 90°)(Wikimedia Commons)[/caption]

De todos los misterios que aún posee el universo para el ser humano, los agujeros negros se encuentran entre los más desafiantes para nuestros horizontes de entendimiento. Sabemos, sí, que se trata de puntos en donde la gravedad es tan intensa que nada escapa a su fuerza de atracción, como si fuera una gigantesca e incesante aspiradora que arrasa con todo a su paso, de planetas a estrellas e incluso galaxias enteras. De acuerdo con la teoría de la relatividad, la gravedad en un agujero tendría tal potencia que incluso podría deformar el espacio-tiempo, con lo cual, al menos teóricamente, se presenta como una suerte de portal hacia otros planos del universo y quizá también del tiempo.

En términos generales, esta es algo de lo que se sabe sobre dichos fenómenos espaciales. Sin embargo, el reconocido astrofísico Stephen Hawking aseguró recientemente, durante una conferencia ofrecida en el Instituto Real de Tecnología KTH de Estocolmo, que existe al menos una posibilidad de salir de un agujero negro si su fuerza apresa a un hipotético cosmonauta; el problema es que el punto de arribo sería en un universo distinto a aquel del que partió.

De acuerdo con la paradoja de la información, la mecánica cuántica asegura que la información no puede ser destruida, ni siquiera si cae en un agujero negro, pero la teoría de la relatividad predice que la destrucción es el único resultado posible de dichas condiciones. Hawking, por su parte, propuso resolver este dilema suponiendo que la información no se encuentra en el interior del agujero negro, sino en sus límites, el “horizonte del evento”, una noción que se refiere a la esfera en torno al agujero en donde la información no se destruye, sino que sufre una especie de conversión de estado, como cuando un objeto tridimensional se describe en términos bidimensionales, un holograma de partículas entrantes en donde la información se conserva.

El problema de esta solución es que, es cierto, la información persiste, pero en la traducción pierde su forma original, esto es, se transforma a un estado “caótico e inútil”, al menos en términos prácticos.

Si caes en un agujero negro, ahora ya sabes gracias a Stephen Hawking dónde quedarte y qué hacer para que, al menos como información, sobrevivas, aunque nadie puede asegurar en qué condiciones últimas.