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Más de uno pensará que estos hábitos son de lo más normal, pero lo cierto es que se trata de un protocolo descriptivo de autosabotaje

La depresión es parte del acervo cotidiano de hábitos; parece ser ya una forma constante en la máquina contemporánea que nos aliena. La rutina de las redes sociales, la movilidad corporal y el estado anímico son comportamientos que, si adquieren formas inconscientes, sabotean tu estilo de vida.

Estas son las 12 formas en que ejerces ese autosabotaje, según Health.com:

1. Caminar encorvado

La personalidad, la composición física y el estado de ánimo afectan la postura considerablemente, según indican investigaciones del Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry. Los experimentos observaron que las personas que caminan agachadas experimentaron peores estados que las que tenían una postura más erguida. El lenguaje corporal decaído mostraba el pensamiento negativo bajo el que se encontraban.

Cómo mejorarlo: Levanta el mentón, evita las posturas encorvadas frente a la computadora. Camina erguido, alinea la columna y los hombros. Te sentirás extraño al principio, pero puedes llegar a una corrección total de la postura. Si no la recuerdas, acuéstate en el piso y levanta la frente, coloca los hombros en el suelo y sujeta un poco el abdomen.

2. Ser adicto a las fotos

“El lente de la cámara es un velo ubicado frente a los ojos de las personas y estas no se dan cuenta de que está posado delante de ellas”, dice la doctora Diedra L. Clay, profesora del Departamento de Consejería y Salud Psicológica de la Bastyr University en Kenmore, Washington. Ya sea una selfie o para Instagram, sacar fotos de todo lo que se vive y hace va logrando que se obstaculice la forma en que se percibe y recuerda el mundo, según la revista Psychological Science. En un estudio se observó a un grupo de participantes en un paseo por un museo en el cual se dedicaron a tomar fotos de algunos objetos, mientras otras personas sólo presenciaban el tour. A los que fotografiaron los objetos se les hizo más difícil recordar el contexto y las características relacionadas con ellos, mientras que los que los miraron directamente sí pudieron fácilmente recordar información relacionada con los objetos.

Qué hacer: Observa las cosas alrededor para contextualizar foto, o deja de tomar tantas fotos.

3. Permitir que un alguien más desgaste lo mejor de ti

El bullying existe en todos lados, escuela, trabajo, casa, calle. Más de 70% de las personas han reconocido haber tenido que lidiar con colegas abusivos en su trabajo, según explica la doctora Erin K. Leonard, psicoterapeuta en ejercicio y autor del libro Terrorismo emocional: Rompiendo las cadenas de una relación tóxica. Aproximadamente 35% de la fuerza laboral de Estados Unidos (54 millones de trabajadores) es objeto de abusos cometidos por colegas en algún punto de su carrera profesional, según indica el Instituto de Supervisión de Abusos en el Trabajo de EE.UU:

Cuando las personas sufren ataques maliciosos continuos dentro de los lugares en los que deben preservar su dignidad y autoestima puede ser una situación devastadora para ellas. Los abusos constantes hacen que se vuelva volátil tu salud emocional y pueden ponerte en una situación en la que incluso algo tan sencillo como levantarte en las mañanas para ir a trabajar se convierta en una tarea difícil de realizar.

Cómo salir del bullying: La supuesta superioridad de una persona es sólo una ilusión. Puedes enfrentarte a esa persona que abusa de ti, ignorarla, romper con la relación e incluso acudir a otras instancias. Piensa que tú no eres menos que el otro, que tu calidad como persona es quizá incluso mejor, y a partir de eso actúa en consecuencia.

4. No hacer ejercicio

De acuerdo con un nuevo estudio de JAMA Psychiatry, si te haces más activo al menos 3 días a la semana, tu riesgo de estar deprimido disminuye en un 19%. Después de estudiar a más de 11 mil personas nacidas en 1958 y grabar sus síntomas depresivos y niveles de actividad física en intervalos regulares, investigadores del University College London encontraron una clara correlación entre la actividad física y la depresión. Las personas que estaban deprimidas eran las menos activas, mientras que aquellas más activas tenían una menor tendencia a deprimirse. De hecho, por cada vez que se encontraban activas, el riesgo de deprimirse disminuía en un 6%.

Cómo solventarlo: Haciendo ejercicio. Cualquier actividad física al menos cuatro veces a la semana, correr, nadar, practicar bicicleta, ir al gimnasio o practicar algún deporte, puede bajar tu nivel de depresión.

5. Postergas las cosas

Dejar para después lo que puedes hacer hoy (procrastinar) es una de las formas de no hacer lo que no nos gusta hacer, lo cual genera ansiedad, miedo al fracaso y destruye los nervios.

Hazlo ahora: Practica ejercicios antiestrés, terapia ocupacional, de gritos o escucha un poco de música, trota, ve al parque o a la lucha libre, ya que es importante que las actividades en las que te involucres puedan desintegrar la ansiedad. Incorpora diversión a tus hábitos.

6. Tomarse la vida demasiado en serio

Si te enoja que las cosas no se hagan como tú crees o cualquier cosa puede destruir tu día, por lo más mínima que sea, la solución es: ríete de las cosas. La risa es un remedio infalible para la ansiedad y la depresión.

Cómo reírse: Promueve y exponte a diario a la hilaridad, no es sólo que dejes de tomarte en serio las cosas o que te rías; lee libros de picaresca, y pasa el tiempo con amigos risueños o que hagan tu vida más risible.

7. Estar en una relación tóxica

“Yo tengo muchos clientes que sufren de ansiedad y depresión sin saber que eso obedece a que están inmersos en una relación sentimental tóxica para ellos”, explica Leonardo:

Ese tipo de relaciones devoran la autoestima de las personas. Sus compañeros sentimentales les hacen creer que son incompetentes o egoístas. Algunas veces, a las personas les toma varios años percatarse de que su depresión y ansiedad se originan en las relaciones sentimentales que sostienen, las cuales con el tiempo pueden llegar a desmantelar su seguridad personal por completo.

Cómo enfrentarlo: Es posible que necesites ayuda. Primero, lee las señales que tienes a tu alcance para determinar si tu pareja está siendo abusiva contigo. Luego pídele a un profesional, a un familiar o a un amigo cercano que te ayude a corroborar si los símbolos que has detectado son reales. De ser así, toma cartas en el asunto.

8. No dormir lo suficiente

Dormir es un recurso indispensable para poder restituir la energía. “Dormir afecta todo”, dice Clay. Los sueños pueden ayudar a resolver problemas.

Sin el sueño nuestro sistema biológico no podría funcionar correctamente, ya que es el mecanismo bajo el cual nuestros organismos se regeneran del desgaste sufrido por la actividad diaria.

Duerme bien: Toma las medidas necesarias: usa tapones para los oídos, no pienses en nada al acostarte, medita, descansa el tiempo necesario, promueve la oscuridad, no comas mucho antes de acostarte y anota cualquier preocupación o pendiente.

9. No poder estar solo

Entre los amigos, el novio, los compañeros de trabajo, tu mascota o tu hijo, no te es posible encontrar un momento para estar solo. Es importante contar con al menos 10 minutos para uno mismo, y que no sean en la ducha o en el baño.

Registra tu tiempo: Agenda también el tiempo a solas. Aprende a disfrutarlo y a evitar la ansiedad de estar solo, y cumple con ese compromiso.

10. No hablar con nadie

Si eres asiduo a las redes sociales para mantenerte en contacto con tus conocidos, no estás teniendo un contacto significativo con ellos. “Las páginas de Facebook son de entretenimiento“, dice Clay, “no son conversaciones reales que nos permitan entender a las personas. Al contrario, disminuyen nuestras experiencias y sentimientos". Michael Mantell, profesor de ciencias de la conducta de San Diego, California, está de acuerdo con Clay: “Los electrónicos personales (como los celulares) también impactan en la atención, en la necesidad de tener una gratificación inmediata, y en las expectativas que tiene una persona de que, al oprimir un botón, puede tener una conexión instantánea con alguien“, menciona Mantell. “También hemos descubierto que tener únicamente interacciones virtuales impacta en nuestra habilidad e interés para sentarnos en un mismo lugar con alguien y tener conversaciones cara a cara".

Cómo cambiar: Recuerda que los amigos reales son más importantes que los likes.

11. No poder vivir sin teléfono móvil

¿Recuerdas cuando no dependías de los gadgets? Si no lo puedes hacer, estás en problemas. “Todos los dispositivos que tenemos tienden a sobreestimularnos“, dice Clay, “y, si siempre estamos en línea, entonces nunca descansamos realmente y no regeneramos nuestros cuerpos y nuestras mentes", lo cual desemboca en depresión y ansiedad, pues en realidad no hablas con nadie.

Cómo modificarlo: Cambia tus hábitos; crea un día a la semana de descanso de los aparatos electrónicos (aunque sea sólo medio día). Si Dios descansó un día, ¿por qué tú no?

12. Estar haciendo mil cosas al mismo tiempo

Como escribió Ray Bradbury, es más fácil hacer una buena novela que escribir mil cosas malas al mismo tiempo. En la contemporaneidad, realizamos más de una labor simultáneamente: comemos revisando Facebook, vamos al baño y leemos, nos vamos a acostar mientras estamos en WhatsApp o sacamos fotos para Instagram en una fiesta.

Alégrate ahora: Hacer muchas tareas no es ser más productivo, tampoco hacerlas aceleradamente. Suelta el teléfono y presta atención a tu alrededor.

Farmacéuticas engañaron a la población sobre efectos de antidepresivo, revela nuevo estudio

Salud

Por: pijamasurf - 08/23/2015

La paroxetina, uno de los 100 medicamentos más vendidos en el mundo, tiene peligrosos efectos secundarios y no produce ningún beneficio tratando la depresión

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La depresión es considerada una de las enfermedades emblemáticas de nuestra época. Se habla de la "generación Prozac" y las estadísticas confirman que actualmente la depresión es la causa principal de incapacidad en todo el mundo y que para 2020 superará a los problemas cardíacos en términos de costos por tratamiento. Tan sólo en Estados Unidos se gastan más de 12 mil millones de dólares al año en antidepresivos. No hay duda de que la depresión sale cara, pero ¿realmente merece que gastemos tanto en estos fármacos? ¿Realmente los necesitamos? 

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Adelaide examinó un popular análisis de la literatura que evaluó los efectos y la seguridad del antidepresivo paroxetina, comercializado por la farmaceúetica GlaxoKlineSmith y uno de los fármacos más vendidos en el mundo. El estudio en cuestión fue realizado en el año 2001 y determinó que la paroxetina era efectiva y segura en el tratamiento de adolescentes deprimidos. La revisión realizada por un programa de ética de esta universidad australiana encontró que esta sustancia no tiene mejores resultados que el placebo y sí, en cambio, produce preocupantes efectos secundarios.

El profesor Jureidini explica: "No fue hasta que los datos se hicieron disponibles para una reexaminación que se volvió claro que la paroxetina está ligada a serias reacciones adversas. 11 de los pacientes que la tomaron en el estudio reportaron comportamientos con tendencias suicidas y autodestructivos, comparado con sólo uno de los pacientes que tomó placebo". Jureidini agregó que recetar este antidepresivo pone en riesgo la salud de los adolescentes y no parece ayudarlos de ninguna forma. Remarcó también la importancia de crear un protocolo de regulación obligatorio para hacer la información accesible, más allá de que se aleguen cuestiones como "confidencialidad del paciente" y "confidencialidad comercial".

Es evidente que como este estudio, conocido como el 329, existen numerosos otros en los que las farmacéuticas han tergiversado u ocultado información relevante para maximizar sus ganancias con fármacos que son en realidad productos comerciales orientados a satisfacer demandas que las mismas farmacéuticas, junto con la industria médica, han creado. Esto en referencia a la explosión en psicopatologías y enfermedades neurodegenerativas que si bien responden en parte al estilo de vida moderno, también indudablemente son sobrediagnosticadas para permitir que la economía de crecimiento infinito pueda seguir en marcha. 

El doctor David Perlmutter, en su libro Brain Maker, escribe que medicinas como Prozac, Zoloft, Lexapro, Cymbalya, Elavil y otras "sólo tratan los síntomas y de manera mínima" mientras que "son agresivamente promovidas y preescritas". Esto también ocurre con los fármacos para tratar déficit de atención:

Me entristece que la multimillonaria industria psicotrópica farmacéutica está predicada en la idea de que las personas tomarán una pastilla para tratar los síntomas, mientras que la causa subyacente es ignorada. Así que nunca hay realmente un énfasis en verdaderamente curar de raíz la enfermedad y menos en que las personas dejen el medicamento.

Es evidente que a las farmacéuticas les interesan las enfermedades crónicas cuyos síntomas pueden ser controlados con la administración de un medicamento, pero no curadas. Perlmutter ha notado que buena parte de las enfermedades neurológicas tienen su origen en el intestino y deben tratarse holísticamente: con dietas, probióticos, ejercicios y otras alternativas mucho menos rentables para las farmacéuticas.

 

Bibliografía y fuente de estadísticas

Perlmutter, D. (2005). Brain Maker. Ed. Little Brown and Company.