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Las 10 mejores novelas de escritas en lengua inglesa

Por: Samuel Zarazua - 08/24/2015

Una polémica lista compilada por un famoso crítico de literatura de The Guardian

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La lista de las 100 mejores novelas escritas en inglés redactada por Robert McCrum ha provocado una crítica entremezclada; entre los comentarios se señala que se han incluido pocas mujeres o no se ha contemplado a una serie de escritores consagrados. Aquí presentamos las primeras 10.

1. The Pilgrim’s Progress, de John Bunyan (1678)

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The Pilgrim's Progress from this world to that which is to come, delivered under the similitude of a dream (El progreso del peregrino desde este mundo al venidero, mostrado como un sueño) es la historia de un hombre en busca de la verdad, contada con la simple claridad y belleza de la prosa de Bunyan, lo cual lo convierte en un clásico de la literatura inglesa.

2. Robinson Crusoe, de Daniel Defoe (1719)

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Ningún libro de finales del siglo XIX ha tenido tantas ediciones y traducciones como este. La literatura de Defoe es de una confección irresistible.

3. Gulliver’s Travels, de Jonathan Swift (1726)

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La satírica Los viajes de Gulliver es una obra que nunca se ha dejado de imprimir. Los viajes… es el tercer volumen de esta lista de novelas en inglés.

4. Clarissa, de Samuel Richardson (1748)

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Clarissa o la historia de una joven habla sobre una heroína presionada por la familia de nuevos ricos a la que pertenecía, que la obligan a casarse con un hombre rico que detesta.

5. Tom Jones, de Henry Fielding (1749)

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The History of Tom Jones, a Foundling es un clásico de la literatura inglesa que captura el espíritu de una época que se caracterizaba por ser locuaz y turbulenta.

6. The Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman, de Laurence Sterne (1759)

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La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy, de Laurence Sterne, se publicó en 9 volúmenes. Constituyó un éxito editorial desde el primer momento, así Sterne se transformó en una celebridad de la noche a la mañana.

 7. Emma, de Jane Austen (1816)

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Emma de Jane Austen es otra masterpiece que mezcla la luminosidad y el resplandor de otros libros de la autora, tan llenos de sentimientos verdaderos, personajes viscerales y situaciones por lo más dramáticas.

8. Frankenstein, de Mary Shelley (1818)

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Lo que empezó como un juego de ver quién contaba la mayor historia de terror dejó, a través del imaginario de Mary Shelley, una novela moderna macabra y de horror: Frankenstein o el moderno prometeo.

9. Nightmare Abbey, de Thomas Love Peacock (1818)

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De tópicos satíricos inspirados en el trabajo de su amiga Mary Shelley es como Love Peacock se introdujo en la corriente romántica.

10. The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket, de Edgar Allan Poe (1838)

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La única novela de Edgar Allan Poe es una clásica aventura con elementos sobrenaturales, que tuvo mucha influencia sobre varias generaciones de escritores.

Quizá muchos queden decepcionados porque no haya (al menos en esta lista) muchos autores que suenan en las librerías. No obstante, es probable que encuentres algunos de estos libros en este Top 100 en The Guardian.

 

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Escucha la radio natural que transmite la Tierra: ondas de muy baja frecuencia (VLF)

Por: pijamasurf - 08/24/2015

La sinfonía secreta de la Tierra: el mundo sonoro de la energía electromagnética (VLF)

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Los sonidos que escucharás aquí son, de alguna forma, parte de la programación de la estación Gaia, lo que el ingeniero Buckminster Fuller llamaba "la nave espacial Tierra". 

Desde los inicios de la radio, aficionados y oficiales militares han sentido cierta mistificación por una serie de sonidos que en su momento parecían inexplicables --y eso fue suficiente para que se conjuraran numerosas teorías de conspiración que siguen en pie. Soldados en la Primera Guerra Mundial empezaron a detectar sonidos en sus teléfonos de campo los cuales, con cierta lógica paranoica, confundieron con granadas cercanas o ataques invisibles (la presencia fantasma del enemigo).

Como bien explica la revista Nautilus, hoy se sabe que estos sonidos son producidos por ondas de muy baja frecuencia (conocidas como VLF por sus siglas en inglés). Esto es, ondas  de radio de una longitud de onda de 10 a 100km o de 3 a 30kHz. Estas frecuencias son poco usadas en la actualidad, salvo por ciertos sistemas de comunicación militar, especialmente ligadas a submarinos, ya que estas frecuencias penetran hasta a 40m de profundidad marina. Por cierto, la DARPA ha usado sus vilipendiadas antenas en Alaska para emplear la ionosfera --que alimenta las auroras boreales-- para rebotar ondas de radio y comunicarse con submarinos nucleares del otro lado del mundo. Estas son las arpas secretas del ejército.

Los sonidos que cazan algunos aficionados y que han maravillado a más de uno son producidos por fenómenos naturales como tormentas eléctricas, volcanes, tornados y otros fenómenos que interfieren con la atmósfera y emiten ondas electromagnéticas. Alex Tesar, en Nautilus, los llama "la sinfonía secreta de la Tierra", pues resulta que hay cierta música en este ruido, en estos sonidos que rasgan el velo del planeta con rayos sutiles.

 

A muchas personas les produce placer escuchar estas tormentas casi etéreas, estos rasguños áuricos, estática natural, drones de viento, los sendos aplausos del relámpago... Existe ya una subcultura de cazadores de estas frecuencias que viajan grandes distancias para captar las mejores VLFs (los mejores lugares son espacios aislados como la tundra canadiense o el desierto Alvord en Oregon). Más allá de esta delectación sonora, las ondas de muy baja frecuencia sirven para estudiar el comportamiento electromagnético de las diferentes capas de la Tierra. Hay un silbido distintivo, identificado en uno de los audios, que es el sonido de la energía viajando por la magnetósfera: la radiación producida por un rayo viaja a lo largo de líneas en el campo magnético, siguiendo una trayectoria curva y luego se dispersa; las frecuencias más altas regresan a la atmósfera primero y las más bajas dejan una cadencia al descender después.

Así tenemos una muestra de la radio natural de nuestro planeta, sonidos más informativos que armónicos, pero con cierto sentido poético en el que, acaso por su frecuencia subrosa, no podemos dejar de pensar en la música de las esferas que Pitágoras decía escuchar. ¿Una música que es, a fin de cuentas, el sonido de la energía moviéndose en el cosmos? El oído más fino, como el ojo más fino, es aquel que percibe la energía sutil y no sólo la densidad material.