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¿Emocional o racional? Definirte como persona de corazón o cerebro tiene estas implicaciones

Por: pijamasurf - 08/30/2015

La dicotomía razón-emociones es tan antigua que de alguna manera ya forma parte de nuestra genética cultural, con más efectos en nuestra vida cotidiana de los que imaginamos
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Imagen: Auguste Rodin, "El pensador" (innoxiuss, Wikimedia Commons)

En Occidente estamos más o menos habituados a considerar razón y emociones como dos elementos opuestos y casi mutuamente excluyentes de nuestra constitución como seres humanos. En el Fedro, Platón compara al alma humana con un carro tirado por dos caballos alados, uno brioso e indómito y el otro más bien sereno y manso; el auriga que conduce el carro, nos dice el filósofo, es el entendimiento, que se debate entre lo razonable y lo apetecible, entre el intelecto y las pasiones. Con el tiempo, esta forma de pensar la naturaleza humana se consolidó y se amplió a otras disciplinas de conocimiento de lo humano e incluso hacia la cultura misma, matriz en donde nos formamos de acuerdo a principios que no siempre volvemos conscientes.

En este sentido, en ocasiones pareciera que las muchas variantes de la personalidad podrían agruparse en dos grandes categorías: la cabeza y el corazón. De un lado, las personas que tienden hacia el intelecto, que viven orientadas por la razón y la sapiencia; que, se dice, piensan antes de actuar, calculan, ponderan, consideran pros y contras, establecen planes, etc. En la arista opuesta, las personas que se dejan llevar por lo que sienten, que deciden a partir de sus emociones, que tienen fama de impulsivas y arrebatadas, que son más bien cálidas y afectuosas.

Para investigar la realidad de este planteamiento –y la distancia que existe con la generalización, un estudio psicológico reciente indagó sobre las implicaciones que tiene para una persona identificarse como de un tipo o de otro, como alguien más bien razonable o más bien emocional, en especial cuando dicha postura se pone en juego con elecciones polémicas por las alternativas que ofrecen.

Además de preguntar directamente a los participantes si se consideraban personas “de corazón” o "de cabeza”, el equipo de investigación, dirigido por Adam Galinsky de la Columbia Business School, diseñó una encuesta para medir dicha inclinación y descubrir si, en efecto, una persona puede estar más dominada por su razón o por sus emociones.

La siguiente fase del estudio consistió en plantear escenarios hipotéticos acompañados de preguntas específicas. Por ejemplo, se le dijo al participante que imaginara que al morir sus órganos serían donados a distintas personas para que así su “ser” perviviera en otros; además de esto, podría donar 100 millones de dólares entre quienes se beneficiaran de dicha donación, con la opción de repartir la suma según su propio arbitrio. De acuerdo con las respuestas obtenidas, la mayoría de la gente daría la mayor parte de esa suma a quien recibiera su cerebro o su corazón y, de estos, los hombres consideraron más valioso el cerebro y las mujeres el corazón.

Por otras preguntas realizadas, los investigadores encontraron que las personas que son más “de corazón” tienen una inclinación a apoyar instituciones de caridad relacionadas con este órgano, valoran la pertenencia a un grupo social, se oponen al aborto cuando el corazón del feto ya late y toman decisiones morales en función de sus emociones.

Las personas más “de cabeza”, por el contrario, apoyan iniciativas de caridad relacionadas con el cerebro, valoran su propia autonomía, toman decisiones morales racionalmente y en general son mejores estudiantes y su horizonte de conocimiento es más amplio.

De acuerdo con Galinsky, una de las deducciones generales que pueden hacerse a partir de este estudio es que identificarse como una persona racional o emocional tiene derivaciones hacia el sentido de independencia o conexión con respecto a los otros.

Con todo, posiblemente la pregunta fundamental apunte hacia la necesidad de alinearnos a uno u otro bando, como si de verdad una persona pudiera vivir en el mundo sólo siguiendo su corazón o su cabeza, como si las decisiones que tomamos a diario, a cada momento, no necesitaran de ambos, de un conocimiento cabal de nuestras emociones y también de nuestras limitaciones racionales, como si no fuera cierto que la existencia –y la coexistencia– son posibles únicamente en la unidad y la comunión del ser.

 

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Recomendaciones cannábicas personalizadas basadas en encefalogramas desde una app

Por: pijamasurf - 08/30/2015

Dentro de las apps cannábicas, los productos de PotBot no sólo buscan hacer recomendaciones personalizadas a los usuarios de marihuana medicinal, sino aportar legitimidad desde la comunidad médica a las legislaciones responsables
[caption id="attachment_99673" align="aligncenter" width="576"]Imagen: Engadget.com Imagen: Engadget.com[/caption]

En el mercado negro actual, los usuarios de cannabis dependen de las brumosas descripciones que los vendedores hacen de sus productos: nombres exóticos como Mango Kush o Afghan no están asociadas a los efectos de los cannabinoides sobre el cuerpo, sino que se trata de formas de diferenciar el producto en un mercado existente, pero no regulado.

En las jurisdicciones donde la legalización está dando pasos más firmes, una interesante iniciativa es la de la empresa PotBotics, que se encuentra desarrollando un software capaz de recomendar distintos tipos de cannabis medicinal según tu propio cerebro.

David Goldstein es el CEO de la compañía y trabaja actualmente en BrainBot, un casco inalámbrico que permitirá realizar encefalogramas desde la comodidad de nuestras casas, cuya información será enviada y analizada en servidores de la Nube para buscar los indicadores que permitirán realizar sugerencias de cannabis personalizadas según cada paciente.

En pruebas preliminares de BrainBot, la compañía ha realizado encefalogramas a pacientes (de enfermedades y desórdenes neurológicos que van desde epilepsia hasta Alzheimer) antes y después de consumir cannabis para alimentar una base de datos lo más amplia posible, pero en el futuro, Goldstein espera poder complementar los encefalogramas con sensores musculares y electrocardiogramas, para ofrecer recomendaciones aún más personalizadas a una gama mayor de pacientes.

Otro producto de la compañía es PotBot, una app, sitio web y dispensario online que cumple las mismas funciones de recomendar tipos de cannabis a los usuarios o dueños de dispensarios de acuerdo con distintos padecimientos, pero aquí la información es subjetivamente aportada por los usuarios. Según Goldstein, "no hablamos de sabor, olor o sabor, y nos apartamos de nombres de cepas", los cuales "no están vinculados a beneficios médicos, pues ciertas cepas de dispensarios distintos no ofrecen los mismos alivios terapéuticos debido a sus diferencias en niveles de cannabinoides". En lugar de recomendarles "Purple Zombie" o "Acapulco Golden", la aplicación les dirá a los pacientes la concentración y balance de cannabinoides recomendada para sus padecimientos.

Otro proyecto futuro de Goldstein es NanoPot, una plataforma basada en ADN, de la cual la compañía se muestra hermética todavía pero, al igual que los demás productos, se espera que sea de interés para la creciente comunidad de consumidores de cannabis medicinal, así como un impulso suplementario a la regulación en jurisdicciones donde las leyes siguen estancadas en el siglo XX.