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El arte como una forma de percibir la vida, más allá de mercados, nombres o incluso obras; esta es la filosofía de Dick Higgins

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 Hacían “conciertos” de la vida cotidiana y exposiciones de lo que se encontraban.

    Dick Higgins

Lo más auténtico, lo que se hace en coherencia con eso que se siente, trasciende cualquier pretensión. Lo anterior se debe a que el sentimiento gana a todo, y actúa como máxima brújula: si es que se queda o no, funciona o no, e incluso si importa o no...

En el frenético siglo pasado el arte se volcó a sí mismo una y otra vez, gracias a movimientos casi espontáneos como el dadaísmo o Fluxus. En el caso de este último, su simpleza confundía a muchos, les atraía pero a la vez quedaban atónitos ante algo que no comprendían, y aunque era irrelevante para los promotores de esta corriente si era o no aceptada, algunos de sus ocurrentes y siempre divertidos impulsores (la diversión siempre fue muy importante para Fluxus) hicieron ensayos para que el mundo en la posteridad disfrutara de las bondades para el espíritu lúdico de un movimiento de esta índole. 

Uno de ellos fue Dick Higgins; con otros exponentes hizo magnéticos experimentos para sacudir de una vez por todas las convencionalidades y formalismos en el arte. El arte está en la vida, en lo cotidiano, más allá del objeto común, como en el ready-made de Duchamp, está en la mirada estética que crea como una necesidad en el escenario de lo diario. 

Un sincrético libro editado por Tumbona, llamado Breve autobiografía de la originalidad y que es parte del archivo que está haciendo para documentar el movimiento Fluxus, nos presenta algunos ensayos de Higgins. Estos, más allá del arte, nos enseñan sobre la vida: esa forma de experimentarla que implica un juego, utilizando como vehículo la gracia y la honestidad. 

Esta serie nos muestra una mente distinta, más que interesada en el arte mismo está fundida con la necesidad de percibir la vida de una manera nueva, distinta, liberadora…

No solo aprenderás sobre por qué el movimiento Fluxus fue importante (si es que no ha terminado en los linderos de su libertad): el arte es todo, es la sorpresa renovada diaria, la capacidad de admiración (esa que antecede a cualquier interés y envuelve desde su inevitabilidad).

Higgins nos dice y enseña para la vida:

Lejos de que un artista instruya a través de su obra, como un experto enseña a un sujeto, lo que hace es compartir aquellas cosas que lo sorprenden en su ingenuidad. El tema de la obra enseña al artista y este se limita a compartir la experiencia.

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Twitter de la autora: @anapauladelatd 

 

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La música tiene una formidable tradición de hacernos escapar y transportarnos a otros espacios. Es una libertad de la mente

 

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La música sensible es engendrada por una música anterior a lo sensible.

Plotino, Enéadas

En el libro El odio a la música, el escritor y músico francés Pascal Quignard dice que: “Es posible que escuchar música consista menos en desviar la mente del sufrimiento sonoro que en esforzarse por refundar la alerta animal. La característica de la armonía es resucitar la curiosidad sonora, extinta desde que el lenguaje articulado y semántico se propaga en nosotros”. Música para sacarnos de la estructura del lenguaje e insertarnos en otra estructura más primitiva, más primaria y por tanto animal, vital.

Hay otras estructuras rígidas que enmarcan nuestro cotidiano, como la del trabajo. ¿Cómo salirse con la música del trabajo? O mejor aún: ¿Cómo volver el trabajo música?

En una oficina de servicio postal en Ghana el encargado de poner los sellos hace con las herramientas de su trabajo (y con la labor que debe cumplir) distintas bases rítmicas, haciendo de las cartas y del sello sus instrumentos y agregando melodías con su voz:

 

“Varios caminos llevan a Dios yo he escogido el de la danza y la música” dice el poeta sufí Rumi, y tal vez es que en el ritmo, en su repetición (como la mayoría de los rezos) se encuentra una claridad interna que no existe igual en otros rituales. La música también es rito.

Hay otra música que nace a partir de las herramientas y la labor que se tiene que realizar con ellas, sin embargo, en este caso, la estructura de la que depende este trabajo es mucho peor: la cárcel.

Mientras trabajan en los campos de caña,  los presos de la granja penal Parchman en Mississippi hacen música haciendo el sonido de percusiones con el azadón mientras cantan, ya sea para llegar a Dios o para ser libres durante el tiempo que dure la música.

Esta canción, "Berta", simboliza las mujeres que dejaron atrás. Los hombres se imaginan ver a Berta caminar hacia ellos:

O Berta

Well, Lord gal.

Lord, Berta

Well Lord gal, well.

 

Ain’t that Berta comin, down that road, well.

She walk like Berta but she, want you so, well.

She want you so baby, she want you so, well.

She walk like Berta but, she want you so, well.

Estos dos ejemplos nos demuestran que no sólo los audífonos son un buen método para abstraerse y salirse de las estructuras cotidianas, sino que dentro de éstas podemos encontrar otras que nos conduzcan a otro ritmo, uno fuera incluso de nosotros mismos.

 

Twitter del autor: @tplimitrofe