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Conoce a Shrek, la oveja rebelde que evitó perder su lana escondiéndose 6 años en una cueva

Por: pijamasurf - 08/23/2015

Paradójicamente, esta oveja es un símbolo de rebeldía, que nos muestra el valor de no someterse a la presión colectiva

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La lana de las ovejas es un material que históricamente ha sido muy preciado (véase el mito del vellocino de oro, por ejemplo). Y al parecer no sólo es precioso para los humanos, sino también --obviamente-- para las ovejas. 

De la misma manera que algunos hippies o algunos rastas se niegan a cortarse el pelo, una famosa oveja neozelandesa llamada Shrek tomó una decisión radical para evitar cumplir el destino que le estaba asignado al ser un animal domesticado en una granja. Esta liberal oveja huyó de sus dueños a finales del siglo pasado y estuvo 6 años en autoexilio hasta que fue hallada en 2004 en una cueva, con un épico pelambre. Después de pavonearse en los circuitos de ganaderos presumiendo su abundante vello, Shrek finalmente tuvo que someterse al cuchillo. Se dice que de su lana se podrían haber hecho abrigos para 20 hombres.

Las ovejas domesticadas han interrumpido su proceso natural de esquilado --en su estado salvaje, pierden naturalmente estos tupidos abrigos de lana.

El caso de Shrek es viejo, esta legendaria oveja que se convirtió en una celebridad pasó a mejor vida en 2011 (tal vez ahora es una de las ovejas que cuentas en las nubes antes de quedarte dormido). Pese a esto, decidimos recordarla como un genial ejemplo de lo que una voluntad férrea puede hacer. A veces es mejor salir de la sociedad y seguir nuestro propio camino. ¿Quien habría dicho que una oveja sería un símbolo de rebeldía e individualidad? 

 

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Aldous Huxley escribió un guión para 'Alicia en el país de las maravillas'

Por: pijamasurf - 08/23/2015

El talento y la curiosidad de Huxley se dirigieron, por petición de Walt Disney, al clásico de la literatura inglesa que también es una gran indagación sobre los límites de la realidad
[caption id="attachment_99323" align="aligncenter" width="545"]De_Alice's_Abenteuer_im_Wunderland_Carroll_pic_25 Imagen: John Tenniel[/caption]

Alicia en el país de las maravillas es sin duda uno de los libros más magnéticos en la historia de la literatura, una fábula deliciosa que ha cautivado a generaciones enteras de lectores, entre los cuales se encuentran varios notables que han tomado el libro como punto de partida para creaciones propias, una suerte de continuación de la historia por otros territorios y con otros medios. En este sentido, podría decirse que Alicia… es una suerte de caja de Pandora que siempre nos tiene reservada una sorpresa.

Tal es el caso de la historia en torno a la adaptación que Aldous Huxley hizo del libro de Lewis Carroll para Walt Disney. El gran artífice de la industria de dibujos animados en Estados Unidos era una de esas personas fascinadas por Alicia…, tanto que, apenas tuvo oportunidad, compró los derechos necesarios para filmar su película. En 1903, 1910 y 1915 Disney hizo tres intentos por consumar su proyecto, todos ellos malogrados. El empresario esperó entonces hasta 1945, cuando buscó al autor de Un mundo feliz para realizar la adaptación. En cierta forma, Huxley parecía un candidato perfecto para ejecutar esa transición entre el libro y la película, pues ya en esa época una parte importante de su curiosidad estaba puesta en los límites de la realidad, en su exploración y la posibilidad de trascenderlos ―y desde cierta perspectiva, ¿no es ese uno de los grandes temas de Alicia en el país de las maravillas?

La vía que Huxley eligió para acercarse a este clásico de la literatura inglesa fue una curiosa combinación de realidad y fantasía, actores reales y animación, un tejido intrincado entre la anécdota del libro y la relación entre Carroll y Alice Liddell (la niña en quien está inspirada la narración), de acuerdo con la sinopsis que sobrevive, porque el guion original se perdió en el lamentable incendio de 1961 que también destruyó más de 4 mil libros anotados por el escritor, además de otros borradores, archivos y papeles varios.

Alice and the Mysterious Mr. Carroll era el título tentativo de esta película que comenzaba por una petición de la reina de Inglaterra para conocer al autor de Alicia..., que, como sabemos, Charles Dodgson dio a publicar con el pseudónimo de Lewis Carroll. El vicecanciller de la Universidad de Oxford recibe entonces el encargo de indagar la verdadera identidad del escritor, tarea que, en la narrativa del filme, lleva a trazar los puntos de contacto entre la fábula y la realidad, entre los personajes de ficción y los elementos de la realidad que sirvieron de modelo a Dodgson. En esta adaptación Alicia es una niña que, entre otras cosas, necesita escapar del encierro que ha recibido como castigo por parte de una institutriz. Esa necesidad de fuga es en parte el pretexto que Huxley utilizó para realizar las transiciones entre dibujos animados y actuación.

Como se ve, el proyecto era un tanto intrincado, lo cual posiblemente influyó en la decisión de Disney de, este también, abortarlo. Tuvieron que transcurrir otros 6 años para que el mogul cumpliera su sueño de ver el libro en forma de largometraje. 

Cabe especular, sin embargo, qué hubiera sido de esa adaptación si en vez del momento en que fue realizada, Huxley hubiera estado en su época de experimentación con psicodélicos. ¿Qué camino narrativo hubiera elegido?

 

También en Pijama Surf: Sobre Aldous Huxley y su elección de viajar en LSD para recibir la muerte