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Científicos descubren que esta fruta es el mejor remedio para la resaca

Salud

Por: pijamasurf - 08/09/2015

Por fin un remedio contra la resaca que también es saludable: científicos australianos descubrieron que la pera ayuda a metabolizar el alcohol en el cuerpo e incluso impide la absorción de los químicos tóxicos que provocan la también llamada "cruda"
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Imagen: Glysiak (Wikimedia Commons)

La resaca es uno de los males más ancestrales que pueden aquejar al ser humano; uno, además, que conlleva un importante sentido simbólico, pues al ser la consecuencia de beber bebidas alcohólicas en exceso pareciera ser el costo debido por el disfrute obtenido, como si la sanción moral que a veces se impone sobre los “vicios” tuviera también su correlato fisiológico.

Por esta misma antigüedad, los remedios para la resaca son tan viejos como esta misma. Cada país ha desarrollado los suyos, y también existen algunas fórmulas puestas a prueba por bebedores legendarios como Hemingway o Zelda Fitzgerald. Con todo, pareciera ser que ninguno de esos preventivos o soluciones son definitivos ni del todo efectivos, pues inevitablemente algún bebedor o bebedora termina por despertar al día siguiente con los temibles efectos de la ingesta desmedida de alcohol encima y, por otro lado, su recuperación demora demasiado sin importar las medidas tomadas.

Pero quizá este escenario adverso esté a punto de cambiar gracias al descubrimiento realizado por científicos de la Commonwealth Scientific and Industrial Research Organization, la institución de investigación científica del gobierno de Australia. De acuerdo con un estudio realizado, existe una fruta capaz de prevenir e incluso aliviar los síntomas de la resaca incluso antes de que comience a manifestarse: la pera.

Nashi_pear Pyrus pyrifolia (Pazuzu, Wikimmedia Commons)

En efecto, además de deliciosas y auxiliares contra los altos niveles de colesterol, las peras tienen la capacidad de intervenir en la metabolización del alcohol al interior de nuestro cuerpo, particularmente afectando las enzimas que lo procesan, de manera tal que aceleran su eliminación y en algunos casos incluso impiden que el cuerpo lo absorba. De acuerdo con Manny Noakes, el investigador principal del estudio, sólo las peras redujeron notablemente los niveles de acetaldehído en la sangre de personas que habían bebido alcohol, químico que por su toxicidad está asociado con los efectos perniciosos de la también llamada “cruda”. Entre los principales cambios registrados por el consumo de pera, se encontró la capacidad de concentración de personas que unas horas antes se habían embriagado.

Los resultados de esta investigación se observaron experimentando con pera coreana (Pyrus pyrifolia), en especial su jugo, pero, al tratarse de conclusiones preliminares, quizá cada uno podría efectuar su propia prueba con el tipo de pera al alcance. Y claro, compartir con otros lo observado.

4 razones por las cuales vivimos una crisis gastrointestinal mundial

Salud

Por: pijamasurf - 08/09/2015

Muchas de las enfermedades modernas parecen tener su origen en el intestino
[caption id="attachment_100330" align="aligncenter" width="620"]gutbug Es un mundo allá adentro: miles de millones de bacterias viven en el intestino[/caption]

Comúnmente el corazón y el hígados son considerados como los órganos más importantes para la salud humana. Si bien hoy sabemos que el cuerpo humano es un organismo holístico en el que cada órgano y cada proceso vital están estrechamente interconectados, esa distinción --la de órgano primordial para el funcionamiento de todo el organismo-- debe tener en cuenta sin duda al intestino. Ya lo intuía Hipócrates, a quien se le atribuye la frase "Toda enfermedad inicia en el intestino". Y es que el intestino es una especie de puerta sinuosa entre el mundo exterior y el interior del cuerpo, encargada de decidir qué entra y cómo es etiquetado al entrar: las toxinas, los microorganismos patógenos, alergénos y demás agentes patógenos, todos entran mayormente a través de la pared intestinal. La importancia del intestino es hoy más apreciada ya que sabemos que alrededor de este órgano se encuentra la mayor parte de los microbios humanos y de las células del sistema inmune. Aunque el sistema que conforman todos los microorganismos que habitan dentro de nosotros y el sistema inmune estén difundidos por todo el cuerpo, su foco se encuentra en el intestino. Podemos entender, entonces, por qué se dice que la enfermedad se origina en el intestino.

Se calcula que el ser humano está formado por 100 billones de células de microbios, 90% del total de nuestro material biológico. Esta profusa selva microscópica –que compone entre 3 y 5 millones de genes, más de 90% de nuestro material genético– se conoce como microbioma humano, es decir, el ecosistema interno que conformamos humanos y microorganismos. El microbioma es considerado un segundo genoma o un nuevo órgano, ya que fue descubierto hasta los años 90.

Algunos médicos, como el doctor Martin Blaser, han identificado una crisis mundial en la salud propiciada por el abuso de antibióticos y el poco cuidado que en general se tiene con este órgano microbiótico. Blaser considera que el incremento en enfermedades tan diversas como la diabetes, el autismo, el intestino irritable o hasta la obsesidad y la depresión esta asociado con una disbiosis o un desequilibrio en lo que antes se conocía como la flora intestinal.

La bióloga Alanna Collen, autora del libro 10% Human: How Your Body's Microbes Hold the Key to Health and Happiness, ha identificado las siguientes cuatro grandes causas por las cuales estamos en una crisis macrobiótica:

1) El uso de antibióticos: El incremento en el uso de antibióticos para controlar todo tipo de infecciones (incluyendo aquellas para las que no son efectivos, como las gripas) en humanos y animales de granja (que consumimos en alimentos) ha hecho que muchas especies de nuestro microbioma “indígena”, por así decirlo, se extingan o estén seriamente amenazadas.

2) Nuestra dieta moderna: La dieta moderna, basada en poca fibra y en general en un menor consumo de plantas prebióticas, ha hecho mella en nuestro microbioma. A la par, la comida procesada, sustancias que son “como comida” (pero no realmente comida), la dieta de “papitas y hamburguesas”, ha limado el camino para que el ecosistema interno sea dominado por bacterias agresivas propensas a la inflamación.

3) El incremento en las cesáreas: No es un secreto que hoy en día algunas mujeres eligen que sus hijos nazcan por cesárea no sólo por evitar riesgos, sino también por comodidad. Esto es preocupante ya que el microbioma, ese órgano adquirido, se forma justamente cuando el bebé cruza el canal vaginal y se llena de las bacterias de su madre. Estas amorosas bacterias –muchas de ellas lactobacilos– son la primera línea de defensa del organismo y desempañan papeles protagónicos en la secreción de hormonas y neurotransmisores. Al faltar este feliz ejército, un bebé forma su microbioma de un entorno más agresivo, como el que puede encontrar en un hospital.

4) La disminución de horas netas de lactancia: La otra vía por la que un bebé abastece su microbioma es a través de la leche materna, rica en bifidobacterias, algo que simplemente no tiene sustituto, aunque puede paliarse con probióticos.

No hay duda de que es necesario un cambio de paradigma, del uso indiscriminado de antibióticos y el aniquilamiento de todo microorganismo a una visión más moderada y preventiva, probiótica: a favor de la vida y el equilibrio.