*

X

Además de Banksy, estos son otros artistas presentes en la pesadilla Dismaland (FOTOS)

Por: pijamasurf - 08/27/2015

Más de 50 artistas participaron en Dismaland, el parque de atracciones crítico que gracias al sello de Banksy ha causado revuelo en estos días
disaster

Imagen: Christopher Jobson - This Is Colossal

En estos días, el artista callejero Banksy volvió a llamar poderosamente la atención por la apertura de Dismaland, una suerte de antiparque de diversiones que si bien en términos generales parece seguir los lineamientos de cualquier parque infantil (según el arquetipo de Disneyland), se convierte por mediación del estilo corrosivo del artista en un territorio perturbador en donde están algunos de los elementos y juegos habituales (el castillo de la princesa, los carros que chocan, el barco miniatura que se maneja a control remoto, etc.) pero con una reinterpretación irónica, ajustándolos a la realidad contemporánea en donde, al menos desde cierta perspectiva, hay poco espacio para la fantasía que la ideología dominante intenta imponer a cada momento.

Banksy, sin embargo, no es el único artista involucrado en este proyecto. Aunque como sucede casi siempre con sus piezas, de Dismaland también se sabe poco con certeza, por lo que se observa es posible que el hijo clandestino de Bristol sea el artífice del concepto y de algunas atracciones (la carroza que recrea la muerte de la princesa Diana, el bote lleno de migrantes, la orca saltando desde un excusado, entre otras, según The Independent) y de la curaduría general del parque. Este último concepto tiene cabida porque Dismaland también fue el punto de encuentro de otros creadores, algunos célebres, como Damien Hirst (también polémico), y otros menos conocidos pero igualmente corrosivos, igualmente críticos respecto de ciertos aspectos que, como la migración de los países pobres a los desarrollados o los desastres ecológicos, no dejan de suceder porque los ignoremos.

A continuación compartimos un recuento con piezas de Dismaland que son obra de algunos de los 50 artistas que fueron invitados a colaborar en la creación de esta peculiar tierra promisoria.

 

1

Damien Hirst - Pickled unicorn (Imagen: _kazz_, Instagram)

  

4

Peter Kennard y Cat Phillips - David Cameron 'one percent' billboard (Imagen: PA)

 

5

Dietrich Wegner - Mushroom cloud

 

6

Jimmy Cauty - 'The Aftermath Displacement Principle' (Imagen: dismaland_park, Instagram)

 

7

Brock Davis - Ice cream high heel (Imagen: brockdavis, Instagram)

 

8

Caroline McCarthy - Recycled plant pots (Imagen: emay02, Instagram)

 

9

Darren Cullen - Childhood gone wrong (Imagen: williamcult, Instagram)

  

10

Bill Barminski - Cardboard security entrance (Imagen: priyoajie, Instagram)

 

11

Jani Leinonen - Dystopian cereal (Imagen: bammytai, Instagram)

 

12

Jessica Harrison - Tattooed porcelain dolls (Imagen: i_don_t_want_istagram, Instagram)

 

13

Jessica Harrison - Tattooed porcelain dolls (Imagen: mim25x, Instagram)

In memoriam: Oliver Sacks (1933-2015), el científico que sintió e hizo sentir

Por: Javier Barros Del Villar - 08/27/2015

Oliver Sacks, el neurólogo británico, murió a los 82 años en Nueva York; le sobrevive su generosa obra y el eco de su integridad

Oliver Sacks

Una prosa gentil y una empatía contagiosa son dos de las cualidades que más recordaremos de este neurólogo británico. Ambas, su combinación, hicieron de Oliver Sacks uno de los más destacados divulgadores científicos de las últimas décadas y le permitieron, demás, labrar un cariñoso nicho en la memoria de miles de personas. 

Fue autor de libros que conquistaron a lectores alrededor del mundo, entre ellos Awakenings (1973), sobre un grupo de pacientes que padecían una extraña forma de encefalitis, An Anthropologist on Mars (1995), donde nos sumerge en las ricas particularidades de personas con condiciones autoexiliantes como el autismo, y Oaxaca Journal (2012), en donde narra una inolvidable expedición con la American Fern Society en busca de helechos a la sierra de Oaxaca.

La candidez de su obra le erigió como uno de los hombres de ciencia más queridos y populares. Sacks recibía anualmente miles de cartas de lectores cautivados: "Invariablemente respondo las de personas de menos de 10 años, más de 90 o que se encuentran en prisión". A lo largo de su carrera el llamado "poeta laureado de la medicina" celebró la disidencia fisiológica y comprobó que, más allá de la severidad de los juicios culturales, generalmente infundados, las pequeñas rarezas que viven en nosotros, en nuestros cuerpos y mentes, son jardines preciosos que guardan algunas de las más hermosas y útiles lecciones. 

CNqowQEUAAAlcKd

En febrero de este año el mundo se cimbró con la noticia de que Sacks padecía un cáncer terminal. En realidad, más que el lamentable anuncio lo que caló hondo fue su manera de abordar, y compartir, su nuevo escenario. A través de su columna en el New York Times, en un artículo titulado "My Own Life", Sacks nos hundió en reflexiones catárticas en torno a la muerte pero, sobre todo, a la vida:  

En los últimos días, he podido ver mi vida como desde una gran altitud, una especie de paisaje, y con un creciente sentido de la conexión de cada una de sus partes. Esto no significa que haya terminado con la vida.

Me encuentro intensamente vivo y quiero y espero que el tiempo que me quede por vivir me permita profundizar mis amistades, despedirme de aquellos a los que quiero, escribir más, viajar si tengo la fuerza suficiente, alcanzar nuevos niveles de conocimiento y comprensión.

Esto incluirá audacia, claridad y hablar con franqueza; trataré de ajustar mis cuentas con el mundo. Pero también tendré tiempo para divertirme (incluso para hacer alguna estupidez).

No puedo decir que no tenga miedo. Pero mi sentimiento predominante es el de la gratitud. He amado y he sido amado; he dado mucho y me han dado bastantes cosas; he leído, viajado y escrito.

A partir de ese momento en las incursiones de Sacks dentro del diario neoyorquino, que con el tiempo perderían regularidad sugiriendo que su batalla con la enfermedad recrudecía por momentos, se intensificaron aquellas bondades que históricamente le habían caracterizado. Sus artículos se tornaron aún más conmovedores, más trascendentales y genuinos. Y entre estos vale la pena destacar "My Periodic Table", publicado el 24 de julio, una nueva reflexión alrededor de la vida, de su trayecto y fin, que quedará impresa en muchos de nosotros (y que por fortuna está ahí, abierta para quien quiera darle unos minutos). 

Hace algunas semanas, en el campo, lejos de las luces de la ciudad, vi el cielo completo “espolvoreado de estrellas” (en palabras de Milton). […] Fue este esplendor celestial lo que de pronto me hizo darme cuenta cuán poco tiempo, cuán poca vida, me quedaba. Mi sentido de la belleza del cielo, de la eternidad, estuvo inseparablemente mezclado con un sentido de trascendencia, y muerte.

Hoy 30 de agosto Oliver Sacks murió a los 82 años. Con él se va un hombre íntegro, que promovió la empatía y el asombro no como la mayoría lo hacemos, de forma retórica y pretenciosa, sino desde sus actos, desde su amor activo por la vida y por sus respectivos resquicios. Con él se queda uno de los legados más sensibles que se hayan originado en la ciencia contemporánea, se queda el ejemplo de la sencillez como credo indisoluble y se queda el recordatorio de que vivir de forma plena, franca y tolerante, podría ser el deber más hermoso, y quizá el único legítimo, que sobre nosotros pende.   

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis