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Accede a la inmortalidad digital programando tu propio bot de inteligencia artificial

Por: pijamasurf - 08/26/2015

ETER9 simula tus interacciones en línea utilizando inteligencia artificial que aprende conforme la utilices

 eter9

Las redes sociales pueden darnos la apariencia de ubicuidad, pero seguimos siendo tan mortales como en la era previa al Internet. ¿O no?

Como salido de la serie distópica Black MirrorETER9 asegura la inmortalidad digital: tu "ser en línea" podrá seguir interactuando con tus amigos, comentando y actualizando estados aun cuando tú ya no estés. 

La idea es del desarrollador portugués Henrique Jorge y se encuentra actualmente en la fase Beta. Sin embargo, actualmente más de 5 mil personas se han registrado. La magia proviene de la inteligencia artificial enfocada a la vida social en línea. La aplicación crea una "counterpart", un ser virtual que aprende de tus interacciones reales y las aplicará cuando ya no existas en este plano de realidad.

La idea inicial es que los usuarios de ETER9 formen una comunidad entre "conexiones" --contactos por invitación sujetos a aprobación de los administradores-- que poco a poco irán ganando autonomía cuando el usuario esté off line. La interacción será más efectiva con el tiempo, o al menos eso prometen sus creadores, a medida que la inteligencia artificial vaya aprendiendo de sus usuarios. 

La inmortalidad es una fantasía cercana a la tecnología desde el principio del tiempo --o al menos desde que el primer ingeniero/chamán construyó la rueda y el altar; aunque no hay transferencia de conciencia, el simulacro que ofrece ETER9 puede mitigar la angustia de muerte de los más neuróticos, y tal vez le vaya mejor que a su predecesor, Virtual Eternity.

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¿Caíste en un agujero negro? Este es el método Stephen Hawking para escapar (a otro universo)

Por: pijamasurf - 08/26/2015

Contrario a la creencia sostenida, Stephen Hawking asegura que existe al menos una forma de escapar a la legendaria fuerza devoradora de los agujeros negros
[caption id="attachment_99344" align="aligncenter" width="538"]Black_Hole_Milkyway Imagen: Ute Kraus, Un agujero negro (simulado) de 10 masas solares visto de una distancia de 600km, con la Vía Láctea en el fondo (ángulo horizontal de la abertura de la cámara fotográfica: 90°)(Wikimedia Commons)[/caption]

De todos los misterios que aún posee el universo para el ser humano, los agujeros negros se encuentran entre los más desafiantes para nuestros horizontes de entendimiento. Sabemos, sí, que se trata de puntos en donde la gravedad es tan intensa que nada escapa a su fuerza de atracción, como si fuera una gigantesca e incesante aspiradora que arrasa con todo a su paso, de planetas a estrellas e incluso galaxias enteras. De acuerdo con la teoría de la relatividad, la gravedad en un agujero tendría tal potencia que incluso podría deformar el espacio-tiempo, con lo cual, al menos teóricamente, se presenta como una suerte de portal hacia otros planos del universo y quizá también del tiempo.

En términos generales, esta es algo de lo que se sabe sobre dichos fenómenos espaciales. Sin embargo, el reconocido astrofísico Stephen Hawking aseguró recientemente, durante una conferencia ofrecida en el Instituto Real de Tecnología KTH de Estocolmo, que existe al menos una posibilidad de salir de un agujero negro si su fuerza apresa a un hipotético cosmonauta; el problema es que el punto de arribo sería en un universo distinto a aquel del que partió.

De acuerdo con la paradoja de la información, la mecánica cuántica asegura que la información no puede ser destruida, ni siquiera si cae en un agujero negro, pero la teoría de la relatividad predice que la destrucción es el único resultado posible de dichas condiciones. Hawking, por su parte, propuso resolver este dilema suponiendo que la información no se encuentra en el interior del agujero negro, sino en sus límites, el “horizonte del evento”, una noción que se refiere a la esfera en torno al agujero en donde la información no se destruye, sino que sufre una especie de conversión de estado, como cuando un objeto tridimensional se describe en términos bidimensionales, un holograma de partículas entrantes en donde la información se conserva.

El problema de esta solución es que, es cierto, la información persiste, pero en la traducción pierde su forma original, esto es, se transforma a un estado “caótico e inútil”, al menos en términos prácticos.

Si caes en un agujero negro, ahora ya sabes gracias a Stephen Hawking dónde quedarte y qué hacer para que, al menos como información, sobrevivas, aunque nadie puede asegurar en qué condiciones últimas.