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9 razones para renunciar a tu trabajo actual e irte a vivir a Suiza

AlterCultura

Por: pijamasurf - 08/11/2015

¿4 semanas de vacaciones al año, transporte público de calidad y hasta 14 semanas de permiso de maternidad con 80% de salario? Aparta en el primer vuelo a Zurich...

¿Qué sabe la gente de a pie sobre Suiza? Con suerte no lo confundirán con Suecia, algunos asociarán el nombre con bancos internacionales y tal vez algunos podrán tener alguna postal de su ciudad más conocida, Zurich. Sin embargo, desde una perspectiva económica, Suiza no es sólo un paraíso fiscal sino un modelo del balance entre la vida laboral y la "real", la de los afectos, e incluso, si se quiere, la del ocio.

Chantal Panozzo vivió y trabajó algunos años en Suiza, y escribió en Vox acerca de las diferencias entre el mercado laboral helvético y el estadounidense. Estas son algunas cosas que podemos aprender:

1) Más valor por tu tiempo

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) el trabajador suizo promedio percibe el equivalente anual a 91 mil 574 dólares (cifras de 2013), mientras que el trabajador promedio en Estados Unidos percibe 55 mil 708. Sin embargo, en EE.UU. es necesario trabajar 219 horas más cada año por un salario comparativamente menor. Dicho de otra manera, menos tiempo en la oficina te deja más dinero en el banco.

2) La importancia del tiempo libre

Si el tiempo de un trabajador suizo "vale" más, también su tiempo de ocio. Panozzo cuenta que en la agencia donde trabajaba sus colegas se mofaban de ella por comer rápidamente un sandwich durante la hora de comida. De hecho, la "hora" de comida puede extenderse un poco más si estás nadando en un lago o saliste a ver las montañas. Según Panozzo, "la hora del almuerzo es sagrada en Suiza", e incluso ocurre que las parejas se reúnen para comer entre semana (¡como a principios del siglo XIX!).

Además, pasar tiempo con la familia no implica gastar dinero. Un fin de semana en cualquier ciudad del mundo transcurre alrededor de las tiendas o centros comerciales, pero en Suiza las tiendas suelen cerrar en domingo. La lógica del tiempo libre transcurre alrededor de los deportes de nieve y las actividades familiares en exteriores. 

3) Los trabajos de medio tiempo tienen prestaciones

La cultura laboral suiza (al igual que sus famosos relojes) gira en torno al óptimo aprovechamiento del tiempo, por lo que un trabajador de jornada parcial tiene los mismos beneficios que uno de tiempo completo, incluyendo vacaciones pagadas y ahorro para pensión en uno de los dos sistemas disponibles. A diferencia de otros lugares, en Suiza los tiempos parciales o medios tiempos no son oportunidades de "foguear" (p. ej. explotar) a jóvenes aprendices sin experiencia a cambio de un pago ínfimo. La cantidad de trabajo que uno está dispuesto a hacer va en proporción al salario y al tiempo libre. Las vacantes suelen incluir el porcentaje de tiempo a la semana que uno está dispuesto a estar disponible para sus empleadores.

4) La equidad de género no es "cuota de género"

Según Panozzo, las parejas pueden organizar el tiempo que pasan en la oficina y en sus casas atendiendo hijos de manera mucho más equitativa cuando pueden decidir cuánto tiempo trabajan. "Una pareja casada que conocí trabajaba 80% [de la semana] cada uno, lo que implicaba poder pasar 1 día de entre semana en casa con su hijo, limitando el tiempo de guardería a 3 días por semana, mientras ambos seguían sus carreras profesionales". Un artículo del New York Times afirma que 81% de las mujeres suizas trabajan, contra 69% de las mujeres en EE.UU.

5) El desempleo no es el fin del mundo

Quedarse sin trabajo, para muchos freelancers y empleados, implica replantear de la noche a la mañana una serie de condiciones bajo altos niveles de estrés. Sin embargo, si te despiden en Suiza, el gobierno te da entre 70 y 80% de tu último salario durante un período de hasta 18 meses; bajo esta lógica, el dinero no es el motor de la vida, sino simplemente una de sus herramientas. Nadie debería ser penalizado con quedarse sin dinero sólo por el hecho de no tener trabajo, ¿no?

6) Los impuestos se calculan de acuerdo al ingreso

La mayoría de los países tasa sus impuestos según altos porcentajes que merman el salario neto de los trabajadores; en Suiza un trabajador promedio paga sólo 5% de su ingreso anual en impuestos, con un máximo de 35%. El sistema permite que la mayor parte del ingreso se quede en los bolsillos de los trabajadores, permitiendo la vieja tradición del ahorro. 

7) Las vacaciones no son un privilegio (y son casi obligatorias)

Algunas compañías ofrecen hasta 6 semanas de vacaciones al año, aunque el límite legal son 4. Esto sin contar que la semana de Navidad-Año Nuevo la mayoría de las empresas cierran, lo que abona 1 semana más. Muchos suelen tomar vacaciones en porciones de 2 semanas cada 6 meses; después de todo, un número creciente de estudios afirma que el ocio y el tiempo de descanso permiten mantenerse productivos por más tiempo.

8) No es necesario tener un auto

La inversión de un automóvil no es solamente el pago del precio comercial del vehículo (que comienza a depreciarse en el momento en que sale de la agencia), sino también los pagos de seguro, gasolina, reparaciones, estacionamiento, y en países retrógradas como México, tenencia vehicular. ¿Para qué necesitamos un auto? Digamos que, sobre todo, para transportarnos de nuestra casa al lugar de trabajo. En Suiza, esta necesidad está cubierta gracias al efectivo sistema de transporte, que funciona con precisión y calidad. Pero uno necesita un auto si quiere salir de la ciudad, ustedes dirán... El tren de alta velocidad de Zurich te deja en París en sólo 3 horas y media. Se estima que 21% de las familias suizas no poseen un auto, contra 9.2% de las estadounidenses

9) Permisos de maternidad de 14 semanas

Tener un bebé en Estados Unidos puede costar por lo menos 30 mil dólares, con menos de 2 días de estancia en hospital, y sin seguridad de que los empleadores paguen permisos de maternidad. En Suiza, el costo de un parto promedio es de 3 mil dólares, la estancia hospitalaria puede durar hasta 5 días, y las 14 semanas obligatorias de permiso a las madres incluyen 80% del salario. Además es posible negociar la cantidad de tiempo que las nuevas madres pasan en el trabajo, sin que eso ponga en riesgo su posición laboral ni su carrera a largo plazo.

Seguro no todo es miel y hojuelas en Suiza: es uno de los lugares más caros del mundo para vivir, y no es raro que existan manifestaciones racistas contra los inmigrantes ilegales. Tal vez estas no sean suficientes razones para renunciar a tu trabajo e irte a vivir a Suiza, pero sí para hacernos reflexionar sobre las condiciones laborales en Latinoamérica comparadas con otras economías. No es suficiente que nuestros políticos prometan (sin cumplir) mayores tasas de empleo o alzas ínfimas al salario mínimo: debemos aprender a negociar y a vivir en parámetros distintos al capital económico. La calidad de vida no es solamente el valor adquisitivo, sino también el tiempo libre, la oportunidad de aprender nuevas cosas y de pasar momentos de calidad con nuestra familia. Más que desear un ingreso cuantioso, deberíamos luchar por dejar de ser esclavos de nuestros empleos.

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“Si las puertas de las percepción se abrieran, el mundo se nos mostraría tal y como es: infinito” (William Blake)
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Ya inventar cuenta con tres acepciones: Imaginar; imaginar hasta el punto de "crear", como suele decirse. Además, fingir, es decir, exagerar en la imaginación, sobrecrear; en una palabra, no es mentir por facultad del ingenio sino del genio. Aunque, según Littré, "fingir" se emplea erróneamente, se emplea, pese a todo, en el sentido de forjar embustes. Inventar es, finalmente, toparse y caer, en seco, al chocar con la cosa, con la "cosa misma"; es volver sobre ella, invenire, y desvelarla, quién sabe…

-Georges Didi-Huberman

Dice el historiador y teórico Georges Didi-Huberman en su libro La invención de la histeria, ¿pero quién sabe qué es la “cosa misma”? ¿Quién sabe dónde está la línea divisoria entre lo que inventamos y la realidad? Al parecer la neurociencia cognitiva tiene algunas respuestas al respecto.

Según estudios realizados por la neurocientífica Susana Martínez-Conde, directora del laboratorio de Neurociencia Visual del Instituto Barrow en Phoenix, la mayor parte de la realidad está inventada por el cerebro, pues pese a su compleja estructura, también es una máquina limitada.

Martínez-Conde asegura que nuestra visión (aunque inferior a la resolución de casi cualquier cámara) es mucho más nítida y detallada gracias a pequeñas ilusiones creadas por nuestro cerebro, pues en realidad éste no sólo se basa en la información registrada por el ojo, sino que muestrea puntos de información crítica de la escena que nos rodea, lo que hace que se tenga más información, pero que a la vez queden múltiples vacíos, huecos que se rellenan mediante ilusiones creadas a partir de la información circundante.

Dentro de los estudios realizados por Martínez-Conde, entre otros colegas del laboratorio de Neurociencia Visual del Instituto Barrow, se encuentran ciertos hallazgos como el “foco de atención” o la “ceguera al cambio”. El primero refiere al acto de focalizar la atención en algo, acción que se realiza perceptualmente, mientras que todo lo que nos rodea se suprime tanto perceptual como neuronalmente; en el caso del segundo (“ceguera al cambio”) la información cercana en el tiempo la consideramos como fija, esto sucede, según relata, debido al número de neuronas con las que contamos y sus conexiones, así como el tamaño de nuestro cerebro. Si quisiéramos percibir la realidad tal cual es necesitaríamos un cerebro tan grande como un edificio.

Sin embargo, Martínez-Conde asevera que a pesar de lo que se pensaba, estas ilusiones, estas invenciones del cerebro, no son errores en la percepción, sino que representan mecanismos intrínsecos de ésta así como una ventaja evolutiva, puesto que ahorra recursos necesarios para enfrentarnos a lo que ocurrirá en un futuro.

Mucho del trabajo de Martínez-Conde se ha centrado en el estudio (teórico y práctico) de la magia y cómo ésta opera en nuestro cerebro, arrojando información muy útil sobre el funcionamiento de nuestra peculiar máquina mental.

La neurocientífica, nacida en La Coruña, asegura que la magia está adelantada en cuanto a la manipulación de la atención y la percepción, pues opera bajo conceptos novedosos en ciencias cognitivas, como el “foco de atención” o la “ceguera al cambio”, lo que abre un campo de estudio que puede ayudar a arrojar información sobre el conocimiento de nuestros procesos mentales.

La “ceguera al cambio” empleada también como estrategia en la magia es un término introducido en 1997 por el psicólogo Ronald Rensink, aquí podemos ver algunos efectos creados por dicha ceguera:

 

Entre 1790 y 1793 William Blake escribió, en su libro El matrimonio del cielo y el infierno, estas famosas líneas empleadas por Aldous Huxley en 1954 en su libro Las puertas de la percepción acerca de las drogas alucinógenas: “Si las puertas de las percepción se abrieran, el mundo se nos mostraría tal y como es: infinito”, y ahora en 2015 la neurociencia cognitiva, los alucinógenos y su barrio lo respaldan.

 

Twitter del autor: @tplimitrofe