*

X

Ofrecen trabajo de guardián de isla en Gales habitada por 20 mil fantasmas

Por: pijamasurf - 07/12/2015

Este podría ser el mejor trabajo del mundo o el peor

bardsey

Este debe de ser el trabajo ideal para una persona que gusta del mar, la soledad y los fantasmas (y quizá también, con un poco de sueños de poder). El Bardsey Island Trust, encargado de administrar la isla que lleva el mismo nombre, ha anunciado que está contratando a un administrador para que se encargue de esta zona que, dicen, está "habitada por 20 mil fantasmas de santos celtas, un par de granjeros, y un poco de ganado".

La isla, que pertenece a Gales, es especialmente significativa para la tradición celta. Se dice que está habitada por 20 mil santos que fueron enterrados ahí, por lo que tal vez los fantasmas del lugar no deberían de asustar demasiado a su futuro guardián; en cambio, tal vez lo podrían rodear de una dulzura supramundana. El nombre Bardsey significa "lugar de los bardos".

El puesto está disponible luego de que el guardián previo dejará la isla "para perseguir una carrera en las artes", lo cual parece decir que se encuentra ahora escribiendo la nueva versión de Robinson Crusoe, o que los fantasmas no son tan santos. 

La descripción del trabajo es la siguiente: "Por 6 meses, de verano a primavera, el trabajo consiste en cuidar a los visitantes de la isla y mostrarles las casas de campo". Los otros 6 meses"el trabajo se vuelve más aislado, y requiere de dar mantenimiento a la isla durante el invierno". Seguramente son estos meses cuando se pone interesante y, aunque no haya fantasmas en la isla, es probable que empiecen a existir en la mente. De cualquier manera, este trabajo suena mucho mejor que cualquier otro que se puede obtener hoy en día en una ciudad.

 

Te podría interesar:

La empatía es una decisión, y puedes entrenarte para sentirla

Por: pijamasurf - 07/12/2015

Si crees que no sientes empatía, todavía hay esperanza
[caption id="attachment_97510" align="aligncenter" width="614"]G._Conti_La_parabola_del_Buon_Samaritano_Messina_Chiesa_della_Medaglia_Miracolosa_Casa_di_Ospitalità_Collereale G. Conti, "La parábola del Buen samaritano"[/caption]

La empatía es una de las emociones esenciales del ser humano. Cuando Philip K. Dick quiso distinguir entre humanos y clones en su novela Do Androids Dream of Electric Sheep? eligió la empatía como su diferenciador, e incluso creó su propia prueba de Turing: el Voight-Kampff Empathy Test. Dick creía que la empatía era la cualidad que nos definía como seres humanos y nos hacía diferentes a las máquinas que, por su parte, amenazaban con dominar el mundo.

La supremacía moral-emocional de la empatía tiene que ver con que parece conectarnos con la capacidad de servicio, de vivir en función de un propósito superior y sacrificarnos por los demás. La religión abunda en la exaltación de la empatía, y esta emoción tiene un aura. Desde el camino del bodhisattva, que pospone su reunión completa con la divinidad hasta que todos los seres despierten --pese a que el bodhisattva ha logrado ya la iluminación, su profunda empatía le ordena asistir a la liberación de todos los seres-- hasta la hermandad casi panteísta de San Francisco de Asís, para quien las aves eran hermanas, al igual que el agua y el Sol y toda la naturaleza, y quien dijo: "Recuerda que cuando dejes la Tierra, no podrás llevarte nada de lo que has recibido --solo lo que has dado". Sentir el dolor del otro crea un sentimiento de piedad y traza un puente de comunión, es el vínculo más íntimo.

No resulta entonces extraño que nuestra cultura enaltezca la empatía y que actualmente se investigue cómo se genera esta emoción también desde una perspectiva neurobiológica. Existe cierta tendencia reduccionista que sostiene que la empatía es una función cerebral o una serie de conexiones neurales que se tiene o no se tiene, cuya ausencia es precisamente lo que define a algunas personas como psicópatas o narcisistas. Sin embargo, una nueva investigación realizada por un grupo de científicos sugiere en cambio que la empatía es una decisión, e incluso, personas calificadas patológicamente como sin empatía pueden sentir esta emoción bajo la coacción de su voluntad.

Los diferentes estudios que avanzan en esta dirección más flexible de la empatía son recogidos en el NY Times. Los investigadores demuestran que cuando las personas "descubrieron que la empatía era una habilidad que podía aprenderse --a diferencia de una característica fija de la personalidad", lograron sentir empatía por grupos raciales distintos, por lo que "la empatía por personas diferentes a nosotros puede expandirse, modificando nuestras creencias sobre la empatía".

Los autores encontraron que las personas con cargos de alto nivel mostraron niveles más bajos de empatía. Pero leen esto no como una menor capacidad de empatía, sino como una menor motivación para sentirla, al tener menos incentivos para interactuar con los demás, algo que podría modificarse simplemente si cambiaran su visión basada en costo-beneficio y decidieran empatizar.

Otro investigador encontró que personas con trastornos psicópatas logran sentir empatía cuando creen que los otros son parte de su grupo. Esto sugiere que si un psicópata lograra ampliar el rango de individuos con los que se identifica o a los que incluye en una comunidad, podría de alguna manera anular su trastorno. Extender esa comunidad a todos los seres del planeta sería sanar la psicopatología de la humanidad, de alguna manera, dicho ello no sin idealismo.

Los autores concluyen que "los argumentos en contra de la empatía recaen en una visión obsoleta de esta emoción como una bestia caprichosa que debe someterse a la sobriedad de la razón... en nuestra perspectiva, la empatía es tan limitada como elijamos que sea".

Son buenas noticias. Si sientes que te estás convirtiendo en un androide y que no sientes empatía por el mundo, solo convéncete profundamente de sentirla; decide ser empático. La empatía está dentro de ti.