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Melbourne le dio correos electrónicos a sus árboles... y no se hicieron esperar los mensajes

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 07/13/2015

Los ciudadanos de Melbourne escriben miles de cartas de amor a sus árboles

 

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Flagstaff Gardens, Melbourne. Imagen: Wikimedia

 

En 2013 las autoridades de la ciudad de Melbourne, Australia, asignaron correos electrónicos a los árboles como parte de un programa de conservación y seguridad pública. La idea era que los ciudadanos reportaran cuando se encontraban con ramas que habían crecido demasiado o alguna anomalía por el estilo.

Sin embargo, el programa tuvo "consecuencias positivas inesperadas", según le dijo el consejero Arron Wood a The Atlantic. Al parecer los ciudadanos no solo usaron este conducto para hacer reportes a la administración sino que se pusieron creativos y emotivos y utilizaron los emails para escribir directamente a los árboles "desde saludos hasta preguntas sobre eventos actuales, cartas de amor y dilemas existenciales". Un joven escribió:

Después de dejar la Universidad ayer quede impactado, no por una rama, sino por tu belleza radiante. Debes de recibir estos mensajes todo el tiempo. Eres un árbol tan atractivo.

Entre el simple juego inocente y la comunicación metafísica con los árboles, esos seres que siempre han estado ahí a lo largo de la historia para escuchar y ofrecer su apoyo incondicional, los ciudadanos de Melbourne han escrito miles de emails a robles, sauces, cedros y demás árboles, algunos de los cuales les han contestado (pueden verse aquí algunos ejemplos de esta correspondencia tecnoanimista). Este tipo de interacciones a nivel micro, entre ciudadanos y ciudad y sus múltiples elementos, podría llegar a niveles insospechados con el Internet de las cosas, cuando sea posible que cada objeto esté vinculado a la Red. Al menos esperemos que se mantenga cierta magia, como en este caso, que realza el sentido estético y la ligereza de la vida urbana.

 

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Monsanto ha destruido "accidentalmente" 90% de la población de las mariposas monarcas

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 07/13/2015

Herbicida de Monsanto ha acabado indirectamente con la mayoría de las mariposas monarca

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La mariposa monarca vive en un ciclo sincronizado con las asclepias. La colorida migración de esta especie, que abarca el continente desde México hasta Canadá, sigue el florecimiento de estas plantas, que llevan el nombre del dios de la medicina y que aportan la principal fuente alimenticia de las larvas monarca. 

Con la llegada de Roundup, el herbicida de glifosato de Monsanto, las cosas han cambiado. Este producto mata a todas las plantas que no tienen un gen que les permita soportar su efecto tóxico; plantas como la soya prosperan de manera exponencial, mientras que plantas como las asclepias perecen al por mayor. El famoso divulgador de la ciencia Bill Nye explica que: "Hemos matado a las asclepias, y las asclepias son de lo que depende la mariposa monarca. Así que accidentalmente hemos diezmado la población de las mariposas monarca, la hemos reducido al 90% en 2 décadas. No queremos esta situación en la que potencialmente estamos erradicando una especie polinizadora". Y es que además de su belleza, las mariposas monarca tienen una importante función en el equilibrio de la naturaleza.

Hay que añadir el problema de la destrucción de insectos polinizadores, ya que las abejas también se ven afectadas por el potente herbicida de Monsanto. Nye agrega:

Y la otra consecuencia colateral es la agricultura de monocultivo. Enormes áreas de un solo tipo de planta hacen la vida muy difícil para las abejas como polinizadores. Tienen que ir ahí, usar ese único cultivo, y luego ya no hay nada que hacer. Y alguien las mete en un camión y las lleva a otro cultivo y simplemente están muy desgastadas, no pueden manejarlo.

Nye considera, sin embargo, que existen cuestiones positivas con respecto a la modificación genética de alimentos:

Lo bueno es que obtenemos mejores resultados por hectárea o área. En otras palabras, tenemos una agricultura de menos impacto ambiental. Afectamos menos el ecosistema porque producimos más comida en menos tierra. Estamos usando biología para luchar contra plagas y enfermedades, en lugar de química.

Sin embargo, habría que recordar que las consecuencias inesperadas, los accidentes de estos sistemas de cultivo --como la casi extinción de las mariposas monarca-- no han sido del todo medidos y no pueden ser completamente anticipados. Los desequilibrios en los sistemas de cultivo son poco menos que insondables; la pérdida de técnicas ancestrales de cultivo y relación antropológica con la tierra podría ser más grave de lo que se piensa.