*

X

¿Es definitivo el divorcio entre ciencia y religión?

Por: pijamasurf - 07/09/2015

La ciencia y la religión son dos formas diferentes de entender el mundo, pero no completamente excluyentes
Mosaico en la cripta de Louis Pasteur (detalle).

Mosaico en la cripta de Louis Pasteur (detalle)

La distancia entre ciencia y religión (aun antes de definir rigurosamente qué entendemos por una y otra) depende no solo del conocimiento que cada persona tiene respecto a ellas, sino también de su lugar de nacimiento, el medio en que se desenvuelve y la gente con la que se rodea. Explicamos los fenómenos a nuestro alrededor mediante premisas racionales, fuentes confiables y experimentación rigurosa, si tenemos una formación o mentalidad científica, mientras otros comprenden los mismos fenómenos atribuyéndolos a fuerzas sobrenaturales e inexplicables. Sin embargo, hay cosas que unos y otros no pueden explicar. 

Los debates entre figuras del establishment científico y religioso, como los sostenidos por Richard Dawkins y John Lennox ("The God Delusion"), caracterizan la mencionada controversia como una pugna por tener la razón sobre el otro, reduciendo la discusión a un intercambio de descalificaciones y ninguneos mutuos: parece como si los científicos fueran máquinas sin fe ni sentimientos, y los religiosos, seres infantiles incapaces de sacar conclusiones propias por sí mismos. Pero ello dista mucho de ser el caso.

El físico Michio Kaku escribió recientemente acerca de su trabajo en la teoría de cuerdas. Según él, esta disciplina se propone nada menos que "leer la mente de Dios", pues trata de explicar el universo como:

música o pequeñas cuerdas vibrantes que producen las partículas que vemos en la naturaleza. Las leyes de la química con las que luchamos en la preparatoria serían las melodías que puedes tocar en estas cuerdas vibrantes. El Universo sería la sinfonía de las cuerdas vibrantes y la mente de Dios, aquello de lo que Einstein escribió a cabalidad, sería la música cósmica resonando a través de este nirvana... a través de este hiperespacio de 11 dimensiones --esa sería la mente de Dios. Nosotros, los físicos, somos los únicos que podemos decir la palabra 'Dios' sin sonrojarnos.

La postura ateísta parece bastarse en una pugna sin fin. Tal vez por eso apela más al individualismo milenial que la religión.

La postura ateísta parece bastarse en una pugna sin fin. Tal vez por eso apela más al individualismo millennial que la religión

Pero los religiosos también pueden hablar del Big Bang o la selección natural: el siempre "polémico" Papa Francisco ha tratado de tocar todos los temas a los que la Iglesia católica tradicionalmente se había opuesto, desde los matrimonios del mismo sexo hasta el aborto o el calentamiento global. Hace poco se refirió a la importancia de encontrar campos comunes de acción entre la religión y la ciencia. Tal vez lo más importante de este mensaje (puedes leer más al respecto aquí) sea la intuición de que la "magia" o lo inexplicable no está detrás de la ciencia ni de la religión, que, al contrario, son formas específicas de conocimiento:

Cuando leemos en el Génesis el relato de la Creación, nos arriesgamos a imaginar a Dios como un mago, con una varita mágica capaz de hacerlo todo. Pero no es así. El Big Bang, que en nuestros días se coloca como el origen del mundo, no contradice el divino acto de creación, sino que lo requiere. La evolución de la naturaleza no contrasta con la noción de la Creación, pues la evolución presupone la creación de los seres que evolucionan.

Lo cierto es que probablemente los físicos sean los únicos que sigan pronunciando la palabra "Dios" en el futuro: según informes publicados en PLOS One, la generación nacida entre 1982 y 1999 (Millennials) tiende a identificarse menos como personas religiosas que la mayoría de los adolescentes de la generación anterior. Se tomaron en cuenta más de 11 millones de casos de personas entre 1966 y 2014, siendo uno de los mayores estudios en su tipo (y uno de los pocos que se preocupa realmente por crear una metodología correlacional sobre un aspecto generacional). 

Según la encuesta, 12% de los estudiantes universitarios en Estados Unidos no asistían a misas ni servicios religiosos en 1970, mientras que hoy en día el número alcanza un 27%. El porcentaje de universitarios que se identifican como no religiosos se incrementó de 13 a 25% en el mismo período. Aunque el estudio no puede probar causalidad sino solamente correlación, la psicóloga Jean Twenge, de la Universidad de San Diego (donde presentaron la encuesta), cree que los jóvenes no se involucran en religión a causa del individualismo propio de nuestra época. Mientras la religión dicta normas sociales y de comportamiento colectivo entre sus fieles, el individualismo enfatiza las opciones personales, el cultivo del yo y la autosatisfacción.

Tal vez una pregunta importante aquí sea la siguiente: ¿es que los Millennials no son religiosos porque decidieron no serlo, o porque los valores de la generación anterior se aplican a un mundo que ellos ya nunca conocerán? Cabría preguntarse también si los jóvenes que no encuentran ninguna motivación moral ni espiritual en la pléyade de religiones actuales, la encuentran efectivamente en la ciencia. Si ciencia y religión en verdad estuvieran en pugna, lo normal sería que todo ateísta fuera un científico consumado pues, recordando las palabras del profesor Kaku, solo los científicos quieren conocer eso "desconocido" e inexplicable, según los parámetros cotidianos, que llamamos 'Dios'.

Pero seamos de la tendencia religiosa o científica, lo cierto es que todos los seres humanos por igual compartimos la necesidad de sentirnos parte de algo, y todos partimos de una ignorancia fundamental sobre las preguntas cósmicas de siempre, los misterios de la existencia y el significado de la vida en el universo. En su texto, Kaku cita al biólogo Thomas Huxley, quien afirmó que la pregunta más importante de todas tanto para la religión como para la ciencia es determinar nuestro verdadero lugar y nuestro verdadero rol en el universo; el divorcio entre el humanismo y la ciencia, o entre la religión y el individualismo, no son condiciones definitivas del mundo.

No se trata de un artificial "matrimonio" o pacto entre quienes creen en Dios y entre quienes tratan de "descubrirlo mientras trabaja", como dijera Einstein: hoy más que nunca se necesita la cooperación desinteresada y armoniosa de ambos espectros de la experiencia humana para asegurar la supervivencia de nuestra especie en el planeta.

La ficción mexicana alcanza nuevo clímax: 'el Chapo' Guzmán otra vez libre

Por: Javier Barros Del Villar - 07/09/2015

'El Chapo' parece ser el máximo mago en ese reino de fantasía que llamamos "México". ¿Qué nos dice esto de un país?

0010717986

Luego de 1 año y 5 meses 'el Chapo' otra vez se hizo de la atención mundial. Contra todas las probabilidades, autoridades mexicanas confirmaron que el hijo pródigo de Badiraguato se fugó nuevamente. La reacción inicial de muchos mexicanos fue cerciorarnos de que no se tratara de un hoax o rumor falso en Twitter, algo así como una sátira digital sobre la ineficiencia del Estado mexicano. Pero una vez hecho oficial, entonces todos recordamos esa peligrosa premisa que reza: "en México todo es posible". 

Un agujero de 50x50 y con 1.5km de largo fue el conducto que Guzmán utilizó para recobrar su libertad "a la Shawshank Redemption". Por si no fuera suficientemente emotiva la construcción de este corredor, el complemento estilístico de su fuga fue montar en una motocicleta y consumar así, con innegable tinte épico, su libertad. 

La máxima seguridad una vez más fue burlada por el capo, cuya habilidad, independientemente de que esté complementada con ineptitud y/o corrupción de las autoridades, nos recuerda al arquetipo del trickster, el que es capaz de todo por medio del engaño, la viveza y la determinación. 

 

CJu8lQ8UkAAHdOT

De cuando el héroe se tambaleó 

En 2011 la DEA lo distinguió como el hombre más peligroso del mundo, lo cual ocurría justo 10 años después de que Joaquín Guzmán Loera, 'el Chapo', hubiese escapado de una prisión de “máxima seguridad”, Puente Grande, en Jalisco. Considerado de forma unánime como el más importante narcotraficante de México, el 21 de febrero de 2014 el mundo amaneció con la noticia de que tras exhaustivas labores de inteligencia coordinadas entre México y Estados Unidos, y de una ejecución impecable, el legendario capo había sido recapturado. 

Como "un logro histórico" calificó el gobierno estadounidense el operativo que derivó con la nueva detención del líder del Cártel de Sinaloa, al tiempo que los funcionarios mexicanos se regocijaban de finalmente merecer un contexto positivo para aparecer en medios nacionales e internacionales. Mientras tanto el mito se tambaleaba, al parecer, contrario a lo que advertían algunos de los muchos corridos que se han compuesto alrededor de su figura, 'el Chapo' no era invencible: custodiado de manera imponente Joaquín Guzmán fue presentado a los medios portando un pantalón de mezclilla oscuro y una camisa de vestir. Su irreversible destino era la prisión más segura del país, un complejo del cual nadie había logrado escapar. 130520172938-el-chapo-guzman-illustration-story-top

Los efectos psicosociales de este evento fueron notables. Desde el caudal de felicitaciones entre funcionarios mexicanos vía Twitter hasta manifestaciones sociales de apoyo para el capo –pasando incluso por un cierto sentir de nostalgia, pues de algún modo un icono cultural del México contemporáneo había sido apagado. 

LA LEYENDA VIVE

Para entender las implicaciones que 'el Chapo' se ha ganado sobre el imaginario colectivo, basta con recorrer algunas de las coordenadas que conforman la cartografía de este personaje. 

Un narcoicono

Un elemento importante dentro de la narcocultura mexicana es esa práctica que consiste en ofrendar a los principales capos, sus grupos y "proezas", narrativas apologéticas. Los narcocorridos son testimonios populares en torno a los grandes narcotraficantes, que encomian la habilidad o crueldad que les distingue, y que reflejan o alimentan el temor que estos personajes imponen entre la población.  

Y si los narcocorridos definen en parte el statu quo de un capo, entonces confirmamos nuevamente la relevancia de 'el Chapo', cuya figura ha inspirado más piezas que tal vez ninguna otro narcotraficante. (Por cierto, aquí 5 de las más notables). 

images

El Steve Jobs de la cocaína

A propósito de la segunda captura de 'el Chapo', la ocurrida en 2014, el periodista italiano Roberto Saviano, especialista en la mafia italiana, publicó un artículo en el diario La Repubblica, donde analizaba la figura de Guzmán. Y sin ánimos de hacer una apología del narcotraficante mexicano, cuando se escruta su historia, es más o menos inevitable no terminar elogiando muchas de las cualidades que le distinguen. En este sentido Saviano escribió:   

¿El mundo está lleno de infelicidad? Aquí llega la respuesta: la coca. 'El Chapo' lo entendió. Y así fue como se volvió rey. En el mundo internacional del narcotráfico 'el Chapo' posee la autoridad mística del Papa, que obtuvo con una campaña de consenso social que le ha dado autoridad, como a Obama, y tuvo la genialidad de ver nuevos espacios de mercado que lo transformaron en el Steve Jobs de la cocaína. Hipérboles que nos sirven para mostrar lo particular de su personalidad.

El Cártel de Sinaloa como un hito del éxito empresarial

Hace unos meses circuló un artículo que condensaba las principales virtudes del modelo de negocios bajo el cual opera el cártel del Chapo. Devin Liddell, colaborador del sitio Co.DESIGN, tradujo la operación ejemplar del grupo criminal de Sinaloa en tres lecciones para hacer negocios:

1. Poseer un credo que sirva como guía a todos los integrantes de la empresa.  

2. Adoptar la improvisación como un pilar operativo. 

3. Menos es más. Mantén un equipo pequeño y altamente eficiente. 

En esta misma dirección, Patrick Radden escribió hace un par de años para el New York Times un artículo sobre 'el Chapo'.

Si la realidad es ficción, entonces el Chapo es un paladín

A estas alturas sería difícil descartar que la realidad mexicana, empezando por la política, es ante todo un franco ejercicio de ficción. Alguna vez Salvador Dalí advirtió: "De ninguna manera volveré a México. No soporto estar en un país más surrealista que mis pinturas". Pero más allá de sus alebrijes, de su tradición bruja o de su desbordante colorido, esta cualidad histórica fue adoptada por una clase política que raya entre el cinismo y el folclor, y que en un proceso tal vez inconsciente (a menos de que guste de la autosátira), ha empleado como instrumento para encauzar una tan caricaturesca como preocupante ficción. 

Si la perspectiva anterior es valida, es decir si reafirmamos que México está hoy sumido en una gran ficción, entonces esta nueva hazaña de 'el Chapo' le coloca en una posición envidiable ante esos otros personajes que luchan por hacerse del control en este reino de fantasía: la figura del paladín, aquel cuya consistencia, astucia y visión le encumbran como máximo líder. Y si esto es verdad, entonces no hay mucho más que decir de la realidad mexicana: vivimos en un país donde, al parecer, 'el Chapo' es el rey.   

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de Pijama Surf al respecto.