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El Sol en los huesos: encuentran relación entre los ciclos solares y la artritis reumatoide

Ciencia

Por: pijamasurf - 07/10/2015

Científicos encuentran una fascinante conexión entre ciclos de tormentas solares y enfermedades de las articulaciones y arterias

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Una reciente investigación realizada por Simon Wing, de la Universidad de Johns Hopkins y su esposa Lisa Rider, directora del Environmental Autoimmunity Group de Estados Unidos, en colaboración con el físico Jay Johnson del Plasma Physics Laboratory de Princeton, ha descubierto una notable correlación entre los ciclos de tormentas solares y la incidencia de artritis reumatoide y la arteritis de células gigantes.

Los picos de actividad magnética solar llegan a perturbar los campos magnéticos de la Tierra, pudiendo en ocasiones causar fallas en sistemas satelitales, eléctricos y telefónicos. Estos ciclos de máxima solar suelen tener una periodicidad de entre 10 y 11 años.

Los investigadores notaron que las estadísticas médicas de varias décadas mostraban un patrón que se repetía cerca de los 10 años en el caso de estas enfermedades. Cuando correlacionaron ambos ciclos, el de la artritis y el ciclo solar, notaron "una conexión más allá de una coincidencia", es decir una correlación estadísticamente significativa. Según informa Science Daily, estas enfermedades están "en concierto con los ciclos solares". Al parecer hay una extraña armonía entre nuestra nuestra sangre, nuestros huesos  y el Sol.

Aunque los autores no se atreven a afirmar categóricamente que los ciclos solares causan inflamación en las articulaciones o en las arterias, siguiendo el principio científico de que correlación no significa causalidad, sí teorizan un posible mecanismo de acción. Sabemos que la actividad geomagnética afecta el ciclo de la producción de la hormona melatonina, la cual además de regular el sueño tiene una función antiinflamatotoria. Los autores citan un estudio en el que 142 trabajadores de una planta eléctrica registraron menor producción de esta hormona en días en los que se incrementó la actividad geomagnética.

Existe una interesante tendencia en la medicina a ampliar el rango de influencia que recibe el cuerpo humano, entendiendo que los ciclos del cosmos afectan también los ciclos corporales. Esto ha dado ímpetu a la creciente y fascinante ciencia de la cronobiología

 

La profecía se cumple: farmacéuticas cazan “mutantes” humanos para obtener su ADN

Ciencia

Por: pijamasurf - 07/10/2015

Con inversiones millonarias, compañías farmacéuticas buscan convertir las mutaciones increíbles de ciertos individuos en medicamentos que combatan enfermedades de otra manera (y con otro costo)
[caption id="attachment_98869" align="aligncenter" width="553"]3340435836_d347c3ce3d_b Imagen: Fairy DNA (Stuart Caie, Flickr)[/caption]

La mutación es un proceso natural del código genético. Con cada cambio generacional se presentan modificaciones en el ADN relacionadas con la mezcla de material genético propio de la reproducción de especies. En ocasiones estas variaciones son mínimas y sin mayores efectos para el individuo, pero en otros casos conducen a cambios notables y cabría decir que incluso sorprendentes. En este sentido, podría decirse que la mutación es un recurso propio de la evolución, con el cual se consiguen las capacidades que permiten a una especie adaptarse a su medio.

Por estos motivos, las mutaciones son objeto de gran interés entre científicos e investigadores de diversas disciplinas. En el caso de los seres humanos, además, la curiosidad es mayor porque han producido individuos con capacidades que fácilmente podrían compararse a las de aquellas fantasías pop sobre superhéroes y personajes sobrehumanos que, por ejemplo, resistían el contacto con temperaturas superiores a las que cualquier persona podría soportar, o cuyas heridas sanaban con rapidez sorprendente y mayor que la de cualquier persona común.

Algo parecido sucede, por ejemplo, con quienes padecen esclerosteosis, una condición tan extraña que, a la fecha, se calcula que se encuentra en únicamente 100 personas en el mundo; su cualidad distintiva es que se trata de una mutación que provoca una alta densidad ósea, lo cual hace que los huesos de una persona soporten impactos que dejarían a la mayoría con fracturas. Asimismo, se sabe de otros individuos con una tolerancia al dolor que supera lo increíble, al grado de que pueden poner las manos al fuego o caminar sobre cristales sin que ello les provoque ningún tipo de sufrimiento.

[caption id="attachment_98868" align="alignright" width="295"]6947422568_1958018a5c_z Imagen: andessurvivor (flickr)[/caption]

¿Cómo sería el mundo si esas “capacidades” no fueran exclusivas de unos cuantos sino, por el contrario, pudieran entenderse para reproducirse en cualquiera? Si la modernidad se ha caracterizado, casi desde su origen, por querer llevar al ser humano más allá de sus límites, las mutaciones pueden ocupar un lugar fundamental en esta intención, una suerte de pieza clave para la generación de seres humanos con capacidades suprahumanas. La pregunta, sin embargo, es quién se encargará de llevar a cabo este proyecto.

De acuerdo con Caroline Chen, que escribió recientemente al respecto en el sitio web Bloomberg Businessweek, son sobre todo empresas farmacéuticas quienes hasta el momento tienen colocadas grandes sumas de dinero en investigaciones al respecto. Su principal propósito es, para decirlo en pocas palabras, condensar esas y otras mutaciones conocidas en pastillas, jarabes o alguna otra forma de medicina que permita a otras personas tener esas habilidades. Según cifras de Chen, por ejemplo, la industria de los analgésicos ronda los 18 mil millones de dólares al año tan sólo en Estados Unidos. ¿Cómo cambiaría este escenario si la mutación relacionada con el umbral del dolor pudiera obtenerse de la misma manera que se toma una tableta?

Xenon Pharmaceuticals es una de las compañías interesadas en este nuevo tipo de fármacos contra el dolor basados en la mutación de ciertas personas. Por sus indagaciones con familias en donde hay individuos que no sienten dolor, ahora se sabe que esto se debe a una variación en un gen que regula el canal de iones de sodio Nav 1.7, el cual regula la manera en que el dolor se distribuye en nuestro cuerpo. Si los estudios de la empresa obtienen los resultados esperados, los analgésicos producidos rivalizarían notablemente con los que existen actualmente y que tienen efectos negativos considerables: los opiáceos y su potencial adictivo y, por otro lado, los fármacos antiinflamatorios y libres de esteroides que, sin embargo, no alivian dolores intensos y pueden provocar males gastrointestinales.

En el caso de la esclerosteosis, descubrir su funcionamiento y sintetizarlo farmacéuticamente podría llevar, por ejemplo, a encontrar medicamentos efectivos contra la osteoporosis o, como sucedió hace poco, a usarse en áreas como la exploración espacial para remediar la pérdida de densidad ósea que experimentan los astronautas en el espacio exterior.

Con todo, como sucede con el conocimiento en su relación con el poder, siempre cabe interrogarse por el agente que está al centro de esta búsqueda y los propósitos con los que la realiza. ¿Por qué una empresa podría arrogarse la capitalización de una cualidad que, en cierto modo, pertenece a la naturaleza? ¿Cuánto de las ganancias millonarias que usualmente tienen esas empresas correspondería a los individuos portadores de dichas mutaciones? ¿Tiene cabida la ética en estas preguntas?

 

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