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¿Un relato sin historia? El inusual libro "Óptica sanguínea"

Por: Ana Paula de la Torre - 06/21/2015

Uno curioso libro que trasciende la noción de que una historia debiera tener muchos sucesos como marco

featured_optica600_355Nosotros los lectores estamos acostumbrados a encontrarnos con una historia que nos revele de algún modo el punto de vista del autor. Es a través de los personajes y de sus actos que finalmente conocemos un poco de él. 

La mexicana Daniela Bojórquez Vértiz da un inusual giro a la manera en que leemos pues nos muestra su mundo interior como tema, y una historia externa que apenas tiene importancia y alcanza a vislumbrarse.

El libro Óptica sanguínea, publicado por la editorial mexicana Tumbona, te acerca un material que revela la libertad de narración y también el hecho de que el protagonista de una historia puede simplemente ser una voz como en off que nos narra su percepción de una manera tal que sentimos familiar, incluso aunque apenas la entendamos en su embrollo. 

Este libro, compuesto por 10 ficciones, nos lleva a recorrer el mundo de la percepción; no hacen falta los grandes sucesos, pues la misma mente puede recrearlos desde los acontecimientos más cotidianos. Así, estos relatos nos llevan por un camino muy visual de la manera en que una persona aborda su propia sensibilidad ante el mundo, con algunas manías que parecen neurosis posmodernas burguesas o desde el mundo de los recuerdos que se nos presentan como imágenes. 

Se trata de un libro distinto también en el sentido de que hace uso de sencillas imágenes que de alguna manera son un punto de partida para el análisis que hace el protagonista, nunca completamente nítido, de cada uno de los relatos. Las imágenes, sobre todo en esta era que enaltece lo visual, son quizá uno de nuestros acompañantes más nostálgicos en cualquiera de los tiempos: para el presente, pasado o futuro. 

Con este libro palparás la posibilidad de que nuestras propias extrañezas encuentren un eco en la intimidad mental del otro y de paso conocer que el mundo interno puede ser, sin más historia de por medio, el mejor protagonista. 

Para conseguir Óptica sanguínea o mayor información, da clic aquí

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd 

 

 

 

 

 

El sueco no tenía palabra para "masturbación femenina", así que inventaron una

Por: pijamasurf - 06/21/2015

¿Por qué una misma palabra debe aglomerar las formas en que hombres y mujeres se dan placer de maneras tan distintas?
[caption id="attachment_96786" align="aligncenter" width="614"]klitter Imagen: Flickr[/caption]

¿Cuántos nombres puedes pensar para el acto de masturbarse? En México tenemos expresiones canónicas como "jalarle el cuello al ganso", "chaquetearse" o la simple y clínica "masturbarse", que refieren sobre todo a la fricción sobre el miembro masculino, sin que las frases reflejen ni la fisiología metaforizada ni las sensaciones específicas de placer de la masturbación femenina. En el caso de las mujeres, las lenguas presentan sobre todo eufemismos que neutralizan la presencia del deseo sexual femenino en la armazón del idioma, reduciéndola a frases de cortesía como "acariciar al gatito" o "estar a solas". 

No se puede hablar de lo que no tiene nombre, y bajo esta premisa, la Asociación Sueca de Equidad Sexual (ASES) promovió una campaña en redes sociales buscando una palabra en sueco que nombrara la masturbación femenina. La palabra ganadora fue klittra, que indica literalmente la estimulación del clítoris y, según los organizadores del certamen, porque "remarca la importancia del clítoris para el placer".

La masturbación ha sido todo un tema para los suecos, quienes decidieron hacer caso al presocrático Diógenes y descriminalizar la masturbación en público.

Y es que parece algo muy tonto de decir, pero los hombres y las mujeres no se masturban de la misma manera, así que, ¿por qué sus distintas masturbaciones deberían englobarse en una sola palabra? Hombres y mujeres tampoco se masturban con la misma frecuencia. Por tomar un caso, una encuesta de salud y sexualidad en Australia del año pasado indicó que 42% de las mujeres se habían masturbado en el último año, comparadas con 72% de los hombres.

La cuestión del lenguaje es interesante también porque nos deja ver cómo hemos dotado a la lengua a través de su historia de una rica variedad de formas para nombrar la masturbación masculina, pero en el proceso hemos invisibilizado la masturbación femenina. No se trata solo de "concientizar" sobre los beneficios de la masturbación, sino sobre el problema de que una lengua no tenga suficientes palabras para nombrar el placer. ¿O será que el caso sueco nos enseña que es necesario nombrar adecuadamente el placer para que efectivamente exista?