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Un breve repaso por algunas de las más asombrosas artes conductuales o fisiológicas de estos maravillosos insectos

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Descubrí que si uno mira de cerca este hermoso mundo, siempre habrá hormigas rojas debajo.

David Lynch

Una alfombra coreográfica que funciona a la perfección. Una constelación de diminutos seres que anima un superorganismo inabarcable. Son las hormigas, criaturas preciosas. Si pueden o no considerarse los seres más fascinantes de la Tierra es una interrogante superflua, incluso ridícula. Pero, en todo caso, a continuación seis de las más portentosas conductas o cualidades que estos insectos manifiestan: 

Las hormigas son seres casi insomnes

Su patrón de sueño es uno de los más peculiares. En realidad solo descansan o toman una breve siesta de 8 minutos cada 12 horas. Y en el caso de las hormigas soldado, ni siquiera durante estos fugaces lapsos disminuyen significativamente su actividad cerebral. Su responsabilidad está simplemente por encima de algunas de sus necesidades fisiológicas más básicas. 

Las hormigas cultivan alimento

Casi cualquiera ha visto desfilar hileras de hormigas cargando pedazos de hojas (que superan por mucho su propio tamaño y peso). Pero lo que la mayoría ignoramos es que no se alimentan de esas hojas. En realidad son la materia prima que utilizan para luego, tras almacenarla durante un tiempo, cultivar hongos que servirán de alimento a sus crías. En este sentido ellas son las pioneras del cultivo del alimento, una actividad que llevan realizando desde hace alrededor de 60 millones de años (en comparación a los 12 mil que llevamos los humanos).

Las hormigas pueden predecir terremotos hasta con 24 horas de anticipación

Investigadores de la universidad alemana de Duisburg-Essen, comprobaron que un cierto tipo de hormigas establece sus colonias en las fallas geológicas. El comportamiento anómalo que la colonia registró en ciertas ocasiones coincidió con futuros terremotos superiores a los 2 grados. El estudio concluyó que estas hormigas son capaces de "predecir" movimientos tectónicos hasta 1 día antes de que se registren.

Las hormigas protegen a las plantas que les dan cobijo

Ciertas plantas, las mirmecófitas, son aprovechadas por las hormigas para guarecerse y extraer alimento a partir de sus secreciones azucaradas. A cambio las hormigas defienden a estas plantas de mamíferos herbívoros, de otros insectos e incluso de plantas parásitas. Ambas protagonizan uno de los más interesantes casos de mutualismo interespecies. 

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Las hormigas compartieron escenario con los dinosaurios

Se calcula que la historia de las hormigas comenzó hace 130 millones de años, en el período Cretácico. Es decir, estos combativos seres han sido testigos del desfilar de miles de especies, muchas de las cuales no han tenido la misma fortuna evolutiva y ahora existen solo como un eco museístico.

Las hormigas pastorean a otros insectos 

Al igual que cultivan su alimento, ejercen el pastoreo. En el caso especifico de los pulgones (formalmente conocidos como áfidos), las hormigas se alimentan de sus secreciones azucaradas y a cambio los protegen de otros insectos (en un mutualismo muy similar al que establecen con las mirmecófitas). Sin embargo, también trasladan a los pulgones a otras plantas u hojas, para hacerse seguir acompañando de ellos.    

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¿Qué opinas? (la espiral suicida)

Tras este breve repaso, ¿sigues creyendo que el título de esta nota es poco pertinente? ¿aún te parece fácil cuestionar que las hormigas se encuentran entre las criaturas más apasionantes de este planeta?

Si tus respuestas a las preguntas anteriores son afirmativas, queda un fenómeno más que, tal vez, pueda hacerte reconsiderar. Se trata de un extraño comportamiento colectivo en el que incurre cierta especie de hormigas y que consiste en suicidarse masivamente mientras se encuentran inmersas en un trance activo. Básicamente marchan en espiral y continúan así hasta que la figura se cierra lo suficiente como para que los miles de involucrados mueran asfixiados (ver video).

No hay mejor predicador que la hormiga, que no dice nada.
Benjamin Franklin

Quizá sigas pensando que los labradores o los gatos son seres superiores a las hormigas. Pero en todo caso lo que parece inobjetable es que estos insectos tienen para nosotros, los humanos, incontables lecciones. ¿Sabías que uno de los mejores modelos de movilidad colectiva que tenemos disponibles para adaptar a la movilidad urbana es precisamente el que utilizan las hormigas? O qué decir de sus interacciones mutualistas o de su impoluta disciplina. 

Y para concluir solo me gustaría agregar que la diminuta grandeza de las hormigas va más allá de su ejemplar funcionalidad y su despliegue de algunas de las más espectaculares artes que podamos encontrar en el reino animal. De hecho hay algo paradójico en ellas, en esencia precioso, y es el que de algún modo su pragmatismo es tan incorruptible que alcanza destellos poéticos. Algo así como la máxima praxis ha fungido como vehículo hacia la inspiración lírica. Quizá aquí radica su capacidad para evocar tantas y tan útiles metáforas. Las hormigas son maestros.  

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

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La dificultad probabilística que el universo logra sortear para existir, ¿puede considerarse una prueba de una inteligencia conductora, o es simplemente una coincidencia fácil de explicar desde la física de los muchos mundos?

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Nuestro modelo de la vida en el universo está basado en el carbono. Sin embargo, este elemento no parece haberse formado en el Big Bang, el cual puede verse como una explosión de un mar atómico de hidrógeno y helio. Elementos más pesados, como los que tenemos actualmente, y sobre los cuales se basa la vida, no pudieron haberse formado en el origen del universo debido a las condiciones iniciales y a la composición de estos elementos ligeros.

En los instantes posteriores al Big Bang existe tal densidad y calor que cualquier dos núcleos pueden hacer colisión. Sin embargo, un átomo de carbón tiene una masa de 12, así que para hacer un átomo de carbón a partir de un mar de hidrógeno, de masa 1, y helio, de masa 4, se necesitaría que tres átomos de helio hicieran colisión en el mismo momento, ya que no existe un átomo estable con una masa de 8. El berilio 8 es sumamente inestable, existe solo 10^-17, lo que hace que esto sea implausible.

El físico Fred Hoyle, autor de la teoría de la nucleosíntesis estelar, notando esto, entendió que el carbono que existe debió de haberse producido en las estrellas a partir solamente de helio e hidrógeno. Uno pensaría que debido a la alta inestabilidad del berilio el universo debió de haber terminado con las estrellas extinguiéndose al dispersar su energía en interminables átomos de berilio desintegrándose. Pero esto no es así, por lo que Hoyle consideró que debía de ser posible que antes de que el berilio se desintegrara pudiera atrapar un núcleo de helio para llegar al carbono -12. Hoyle hizo el cálculo de la energía que se necesitaría para que esto fuera posible. Más tarde un colega suyo encontró la energía exacta para que se produjera esta colisión que Hoyle había llamado proceso triple alfa o resonancia del carbón y la cual calculó en 7.6 MeV. Por esto William Fowler ganó el premio Nobel, y de alguna manera explicó la síntesis original de lo que evolutivamente sería más tarde la vida que conocemos. La predicción de Hoyle puede verse como una predicción antrópica que pudo ser comprobada. El físico Steven Weinberg describe cómo ocurre este proceso:

Dos núcleos de helio se combinan para formar un núcleo inestable de berilio 8, el cual antes de desintegrarse, ocasionalmente, atrapa otro núcleo de helio, el cual forma un núcleo de carbón radioactivo que decae al estado normal de carbón. El estado de  energía del núcleo de berilio 8 y el núcleo de helio quieto es 7.4 MeV más que el núcleo de carbón en su estado normal, así que si la energía del carbón en su estado radioactivo fuera más que 7.7 MeV solo podría haberse formado en una colisión entre el núcleo de helio y berilio 8 si su energía cinética fuera de menos de 0.4 MeV, una energía extremadamente improbable a las temperaturas estelares.

panspermiaAlgunas personas utilizan esto como argumento de un principio antrópico o la idea de que el universo está especialmente equipado para la formación de la vida, cual parecería una señal de un diseñador. Sin embargo, Weinberg considera que si vivimos en un multiverso, el nuestro es simplemente un universo más entre un infinito de posibilidades, por lo que no se necesita recurrir a un diseñador, se puede entender como un proceso aleatorio: entre una vasta cantidad de universos, algunos deben de tener las condiciones necesarias para la formación de vida. De cualquier forma, coincidencia o no, es maravilloso el nivel de detalle sobre el que la vida del universo se sostiene, con una increíble precisión matemática. No es, en este sentido nada extraño, que tantos de los grandes físicos hayan visto en el cosmos una prueba de la mente de Dios operando (Kepler, Newton, Copérnico, por ejemplo). Quizás podemos sumar Hoyle a esta lista; el físico británico que acuñó despectivamente el término Big Bang creía que la vida fue sembrada por una inteligencia extraterrestre:

La vida en la Tierra se deriva de lo que parece ser un sistema viviente ubicuo en la galaxia. La vida terrestre tiene sus orígenes en el gas y las nubes de polvo del espacio, que más tarde se incorporaron y amplificaron dentro de cometas. La vida se derivó de fuentes exteriores a la Tierra y sigue haciéndolo. 

En realidad Hoyle veía esta inteligencia como una forma consciente de otro universo que entró al nuestro desde el principio para alterar las condiciones y propiciar la vida. Esto hizo que al final de su carrera científica fuera ostracizado en la academia. Su visión no es tan distinta de la idea de la panspermia dirigida de Francis Crick y, aunque para los científicos actuales merece el ridículo y el escarnio, quizás no debamos desestimar esta teoría que resuena con las fibras más profundas de la imaginación humana, como podemos ver en películas como 2001: Odisea en el espacio.

 

Twitter del autor: @alepholo