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Un recorrido por la vida y obra del psicólogo, esoterista y escritor ruso

P._D._Ouspensky_(1878-1947)

Generalmente la barbarie evoluciona con mayor rapidez que la civilización y en ocasiones impide su desarrollo, incluso busca su aniquilación. El salvaje mató a su enemigo con una macana, el hombre culto tiene a su disposición toda clase de facilidades técnicas.

Piotr Ouspensky, Un nuevo modelo del universo

1. Un psicólogo hecho por sí mismo

A finales del siglo XIX, todavía en los albores del siglo XX, las facultades y escuelas de psicología eran fenómenos bastante raros de encontrar, incluso en la Europa más “culta” y desarrollada de entreguerras. Los primeros psicólogos de aquellos tiempos se formaron a sí mismos, llegando a la psicología por caminos indirectos e inusitados: la filosofía, la física, la medicina y la neurología, incluso la ginecología y la pediatría. Casos como el de Sigmund Freud, William James, Wilhelm Wundt, Jean Piaget, Lev Vygotsky, etc., constituyen personajes muy representativos de las primeras etapas de la historia moderna de la psicología, dado que provenían de profesiones  de lo más diversas, muy lejanas aparentemente de la ciencia psicológica: filosofía, física, neurología, biología, matemáticas e incluso derecho.

Quien quería convertirse en psicólogo, tenía que ingresar primero en alguna facultad médica o de humanidades e inscribirse posteriormente a las asignaturas psicológicas desperdigadas en su plan académico. Quizá luchar por ser admitido en algún laboratorio de psicología experimental con Wundt en Alemania, asistir a los seminarios privados que impartía William James en su casa de los Estados Unidos. Solicitar ser admitido como voluntario en el Instituto de Piaget en Suiza. O seguir a Lev Semiónovich Vygotsky en su exilio hasta alguna escuela para niños ciegos y sordos de la Rusia Oriental, vigilado por la KGB, con tal de aprender de él.

Pero si no se poseía una educación universitaria, incluso si alguien tomaba la opción del autodidactismo, es decir, de educarse y formarse a sí mismo, esta decisión lo alejaba por completo de la posibilidad de acercarse a la psicología. Sobre todo si se escuchaba con demasiada atención la advertencia de Sigmund Freud y Jacques Lacan, de que nadie que no fuese médico en sus orígenes podría dedicarse a la psicología ni al psicoanálisis.

Piotr Ouspensky hizo caso omiso de este tipo de sabios universitarios. Incluso los detestaba. Se preparó primero como físico, químico y matemático por su propia cuenta, en su etapa más juvenil, abrevando de las bibliotecas públicas del pequeño poblado rural en Bielorrusia donde nació. Pidiendo libros prestados  a sus compañeros de grados avanzados o tomándolos sin permiso. Sus profesores de la escuela, tal como narra en su libro Un nuevo modelo del universo, se burlaban de su desinterés por el programa académico oficial, canalizando en su lugar todas las energías infantiles y adolescentes hacia la búsqueda de conocimiento. Luchando por hacerse con la historia de la física, los experimentos con matemáticas avanzadas y los estudios con química teórica y biología. Su profesor de gramática, un inglés insípido de piernas largas a quien los muchachos del Liceo apodaban “Zancos”, solía reprenderlo y quitarle sus libros de física y anatomía cuando lo encontraba leyendo aquellos extraños volúmenes en su clase. En aquel entonces soñaba con llegar a ser un científico duro, instalado en algún laboratorio por la eternidad.

Más tarde descubrió la filosofía,  y junto con ella la literatura esotérica, ya en la etapa del bachillerato, y comenzó a abrir su panorama.

La presión de sus profesores fue en aumento, hasta el punto de hacerlo optar por abandonar la escuela para siempre, a pesar de ser uno de los estudiantes más capaces y tener asegurado su pase automático a la Facultad de Ciencias de San Petersburgo.

Las guerras mundiales lo sorprenden trabajando en el campo con su padre, en la sencilla granja de conejos y palomas de la familia  y en el cultivo de papa y cebada, junto con sus hermanos, donde no deja de devorar libros durante sus ratos libres. Aquí logra sistematizar bastante sus conocimientos de medicina, física, química y biología.

Decide marchar como voluntario al frente siberiano, donde los rusos se debaten contra los japoneses. Era la segunda vez en su vida que intentaba fallidamente enlistarse. Por decisión propia, como él mismo señalara en sus libros años después, jamás volverá a pisar un aula escolar. En delante proseguirá una poderosa carrera como psicólogo y escritor autodidacta.

Es asignado  a una unidad de artillería en lo más intenso de la lucha, cuando es evidente que los rusos perderán frente a Japón. Aprovechando sus vastos conocimientos en muy diversos campos, se le pone más tarde al frente de una unidad avanzada de enfermería y primeros auxilios. Mientras trabaja salvando la vida de sus compatriotas, cae herido por un perdigón y es capturado por los nipones, quedando recluido en un campo de trabajos forzados durante 6 meses. Amenazado de muerte por sus enemigos, condenado al fusilamiento con otros tantos prisioneros, amedrentado junto con sus compañeros y amigos, contando apenas con 25 años de edad, sufrirá una poderosa e impactante experiencia espiritual, muy cercana a la muerte.

En el momento en que es liberado, será una persona por completo distinta. Sus intereses se reorientarán  hacia la psicología teórica, las experiencias místicas y transpersonales y el estudio de la conciencia. Abandona el ejército, convirtiéndose en periodista, escritor y psicólogo independiente, decepcionado profundamente de cualesquiera instituciones educativas y militares.

 

2. En busca de lo milagroso

Cuando vemos que una religión se encuentra siglos, incluso miles de años atrás que la ciencia, se infiere que no es religión, sino solamente seudo-religión, el cadáver marchito de lo que alguna vez fue o pudo haber sido religión.

Piotr Ouspensky, Un nuevo modelo del universo

Ya como periodista y escritor, algunos años después, Ouspensky aprovecha para emprender viajes hacia Oriente Medio y Lejano. Recorre Persia, Afganistán, Tailandia, la India, siempre con la corazonada de encontrarse siguiendo el rastro a un conocimiento imperceptible y antiguo, el cual es albergado por ancestrales escuelas o fraternidades, celosas y con demasiadas restricciones para compartirlo con los no iniciados. Habla y se entrevista con cientos de personajes: yoguis, faquires, sufís, maestros y  buscadores de todo tipo. Se dice que incluso se entrevistó en la India con Madame Blavatsky, la papisa y presidenta de la Sociedad Teosófica, quien le abriría las puertas de su escuela. Quedándose en cada ocasión con un agudo sentimiento de vacío y decepción. Al mismo tiempo, se da la oportunidad de consultar y devorar las bibliotecas de todos los lugares que visita, tomando inacabables páginas de apuntes y notas que siempre lleva consigo de regreso a su casa en Rusia.

Contrae nupcias con una muchacha a quien conoce en uno de los periódicos donde trabaja en San Petersburgo: Anya, quien ya no se le separará  a lo largo de sus posteriores búsquedas, viajes y migraciones que culminarán en Londres, varias décadas más tarde, durante sus últimos años de vida.

Prepara su primer libro: Tertium Organum, donde esboza un modelo del universo cuatridimensional: de cuatro dimensiones, en donde los animales, las plantas y los seres humanos vivimos atrapados en un limitado  y estrecho espacio de tan solo una a tres dimensiones. Especula sobre una posible cuarta dimensión: la espiritual, inaccesible para la mayoría, buscando datos, evidencias y ejemplos, contrastando información de campos inimaginablemente conciliables: la física cuántica, la psicología, las matemáticas, el espiritismo, la biología, la religión, el esoterismo, el misticismo, etc. Sin quererlo, tal vez al inicio desde un camino por completo teórico, racional y existencial, tratando de superar sus propias crisis personales y sus preguntas intelectuales, cuando cree experimentar la desilusión absoluta de no lograr encontrar aquello que anhela, poco antes de publicar su primera obra, ocurre un “milagro”.

Alguien lo pone en contacto con un enigmático profesor de danzas sagradas y vendedor de alfombras.

George Gurdjieff es un ruso del Cáucaso, poderoso mago, instructor de danzas, curandero, hipnotista y psicólogo intuitivo, poseedor de extraños conocimientos y poderes mentales. Ouspensky toma su familia, sus libros y su perro pastor, dejando su trabajo en diversos diarios en Moscú, para seguir al maestro hacia Europa Oriental y Asia.

Coincide todo ello con el estallido de la Revolución de Octubre en Rusia, que arrastrará el país hacia el asesinato, el canibalismo y la mentira. De ningún modo Ouspensky y Gurdjieff simpatizan con los bolcheviques, menos con su presunto progreso y socialismo. Piotr Demiánovich sabe que todo lo que hasta entonces amó y considero seguro y estable en su vida en Rusia, está a punto de cambiar y convulsionarse para siempre, sin dejar rastro alguno, devorado por la barbarie disfrazada de cambio y democracia. En su patria ya no queda nada para su familia, ni para él y algunos valerosos buscadores espirituales, quienes también seguirán al mago hasta el fin del mundo, si es necesario. Entre los otros alumnos de Gurdjieff hay científicos, obreros, personas sencillas, pero también gente de la nobleza rusa y artistas, como el compositor Thomas de Hartmann, quienes desean aprender los conocimientos de su maestro y  desconfían de todo cambio político, social e ideológico anunciado por los supuestos revolucionarios rusos.

Proyectan llegar hasta Egipto y Turquía, pero las guerras que estallan simultáneamente en varios poblados y territorios los hacen desviarse hacia Alemania, Inglaterra y finalmente Francia, donde terminarán inaugurando el Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre.

Con Gurdjieff, Ouspensky accede a un conocimiento completamente diferente de lo que hasta ahora conoció. Se le advierte que existe un Círculo Interior de la Humanidad, desconocido para las grandes mayorías, quienes apenas sueñan con lo que saben y son capaces de hacer los sabios del Círculo Interno. Ellos escribieron y crearon en un momento dado los Evangelios, La Ilíada, La Odisea, La Divina Comedia, el Bághavad Guita, concibieron y diseñaron el Tarot, la Cábala, etc. Propiciaron muchos de los cambios sutiles que indirectamente dictaminan el rumbo del resto de los hombres.

Para acceder a nuevas percepciones y dimensiones de conocimiento, acercándose gradualmente, tras mucho trabajo y preparación, al nivel del Círculo Interno de la Humanidad, los alumnos deberán vivir un sistemático entrenamiento y un proceso de muerte psicológica paulatina. Retirando poco a poco las máscaras emocionales con las que se disfraza, camufla y autoprotege su falsa personalidad. Nutriendo de a poco también a su esencia, descubriendo lentamente quiénes son cada uno en verdad. Muriendo en sus patrones antiguos de reacción, pereciendo en sus partes viejas para renacer.

Conforme la esencia de cada gente crece, y por otro lado, se debilita la personalidad artificial, el mundo entero comienza a adquirir un significado por completo distinto para el alumno. Esto es a lo que Gurdjieff llama comprensión, que consiste en penetrar en una verdad de manera paulatina, apropiándose de ella desde dentro, a diferencia del aprendizaje, que no es más que la acumulación mecánica de conceptos y nociones, los cuales la gente recita y repite a diestra y siniestra sin ser sus verdaderos autores o poseedores. Una verdad real es aquella que cada quién ha ido descubriendo y elaborando trabajosamente en su interior.

 

3. El Círculo Interno de la psicología y del cristianismo

Todo árbol que no hace buen fruto, es cortado y echado al fuego…

Evangelio de Marcos 3, 10, 12

Según Ouspensky, reflexionando ya en sus últimos días como un anciano sabio en Londres, muchos años después de haber decidido separarse de Gurdjieff para emprender su propia escuela y sus propias enseñanzas, los Evangelios en realidad, más que contar solo la vida de un líder espiritual y la fundación de una religión, fueron escritos para transmitir enseñanzas muy profundas y secretas, dirigidas a aquellos que las supieran descifrar.

En su libro escrito originalmente en inglés, Un nuevo modelo del universo, Jesús o Cristo no sería un líder carismático o un reformador social fundador de religión, iglesia o secta alguna como la mayoría quiere creer, sino un iniciado, perteneciente al Círculo Interior de la Humanidad.

Hacerse pobre, o volverse como niño, para entrar al Reino de los Cielos, ser capaz de hacer cruzar un camello por el ojo de una aguja, según las escrituras, psicológicamente, de acuerdo con Piotr Ouspensky, en realidad significa despojarse de los propios esquemas emocionales y mentales. Es el proceso para encontrar lo que algunos sabios llaman el Cuarto Camino, la Cuarta Dimensión. Purificarse espiritualmente para ingresar en una escuela del Círculo Interno.

 

4. El paraíso es la escuela de los magos

Ouspensky llama pseudoreligiones a las que actualmente se conocen como detentadoras y dueñas de la palabra de Dios, las cuales no son en realidad religiones en el sentido antiguo, sino su cadáver o su fantasma fosilizado. De hecho, el propio Jesús arrojó bastantes críticas a las instituciones religiosas y sus sacerdotes, resultando incomprensible cómo las iglesias contemporáneas se apoderaron de su nombre para construir aquello que el propio maestro tanto detestó, combatió y criticó sin tregua.

Dice Ouspensky que si el propio Jesús hubiera reencarnado en otra época que no fuera la suya, habría sido quemado por la Inquisición, o estaría preso en algún campo de trabajos forzados en Rusia, Siberia o los Estados Unidos.

Cuando durante la Última Cena, previa a su muerte, Jesús compartió su sangre con sus seguidores, no fue vino lo que ofreció, en el sentido literal, sino su sangre metafórica o su poder espiritual. Según Gurdjieff y Ouspensky, lo que el Nazareno hizo en realidad fue un rito de magia con su propio plasma corporal. Los ritos de sangre, para la antigua magia, significaban establecer un contacto profundísimo que uniría a los participantes del rito, más allá de la muerte. Se trata de uno de los fundamentos psicológicos de la brujería, que consiste en establecer un vínculo invisible e indestructible a lo largo del tiempo, del espacio y de grandes distancias, con una persona que se conoció pero ya está muerta, o que habita en una inaccesible dimensión del universo.

En un momento dado, tras 10 años de trabajo en colaboración, Gurdjieff y Ouspensky se separarían definitivamente. Los libros que Piotr Demiánovich escribiría, le ayudarían bastante a Gurdjieff a difundir su pensamiento y las enseñanzas del Cuarto Camino. El lazo entre ambos psicólogos quedaría igualmente indisoluble a través del tiempo.

Ouspensky confesaría solo a algunos de sus más cercanos que ya no se identificaba en lo absoluto con el trabajo de Gurdjieff, particularmente con la parte de las danzas y los movimientos sagrados a los que tanto puso énfasis Gurdjieff, junto con su música, en las últimas etapas de su vida.

 

Twitter del autor: @adandeabajo

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[caption id="attachment_96298" align="aligncenter" width="629"]Imagen de: http://2.bp.blogspot.com/_evMxsuP9fU/ S4902q4KqLI/AAAAAAAAALY/h9ib4pkLk2A/s1600h/ Rodney+Collin+1948jpg Imagen de: http://2.bp.blogspot.com/_evMxsuP9fU/ S4902q4KqLI/AAAAAAAAALY/h9ib4pkLk2A/s1600h/ Rodney+Collin+1948jpg[/caption]

 

Para el hombre, la mujer debe ser aquello que le recuerde de dónde vino. Para la mujer, el hombre debe ser aquello que le recuerde hacia dónde irá en delante.

Rodney Collin, El desarrollo de la luz

1. El niño bien cuidado de Brighton y los viajes por Egipto de Kathleen

Antes de establecerse en Inglaterra, sus padres realizarían largos viajes a través de Oriente, el Cáucaso y Grecia, sobre todo a Egipto y la India. El padre era un comerciante e importador de telas, prendas y arte consumado, y su madre, Kathleen, la hija del dueño de un hotel. Ambos poseían un fuerte interés por la astrología, la espiritualidad y las filosofías herméticas.

Tras su regreso de un largo viaje por Egipto recorriendo el Nilo y siguiendo la pista de una supuesta ruta de iniciación muy antigua que se desenvolvía según el curso del río, se establecen en Brighton. Tal era el sueño del padre desde muchos años atrás: encontrar un lugar tranquilo en el campo inglés para retirarse y pasar sus días leyendo y realizando caminatas con sus perros.

En Egipto habrían establecido contacto con grupos herméticos, estudiosos de la filosofía neoplatónica y las religiones ancestrales de Oriente, particularmente con la sede de la Sociedad Teosófica, en Alejandría. Escucharían hablar de que el Nilo, desde tiempos inmemoriales, fue tomado como un modelo a escala del universo. Sus habitantes lo veneraban y las sociedades esotéricas recorrían su curso, deteniéndose en diversos sitios secretos, a lo largo de sus costas, donde les serían transmitidos diversos conocimientos espirituales, antes de virar a la pirámide de Keops, en donde se realizaría la prueba iniciática final. Aquel viaje dejaría una fuerte impresión en ellos, sobre todo en la joven señora.

Ya en Brighton, Kathleen se une a la Sociedad Teosófica del pueblo y comienza una activa labor estudiando astrología, meditación y ayudando a traducir los clásicos teosóficos a diversas lenguas e incluso al alfabeto Braille, con la finalidad de difundirlos. Aunque no tenía estudios superiores y ni siquiera cursó nunca el equivalente de un bachillerato, Kathleen poseía una asombrosa cultura, dominando diversas lenguas europeas, además del griego clásico y el latín, así como el lenguaje de señas de los sordomudos y el alfabeto de los invidentes. Junto con su marido, reunieron una de las bibliotecas más grandes de la comunidad sobre temas antiguos, psicológicos, históricos y esotéricos.

Sobre todo ella será quien influya en su pequeño y único hijo: Rodney. Desde entonces él se acostumbrará a leer y asimilar textos y libros a un ritmo sorprendente: de 1 por día. El chico acabará en poco tiempo con la colección bibliográfica de sus padres y se volverá un asiduo visitante de la biblioteca pública del pueblo.

Rodney era un muchacho tímido, delgado y meditabundo, de rasgos finos, bien cuidado y educado, siempre cerca de sus padres o en la biblioteca. Leyendo algún volumen mientras Kathleen trabajaba en la máquina de escribir, estudiando música en un viejo piano de la familia o acompañando a su padre en sus caminatas por los senderos boscosos y playas de Brighton, en compañía de sus perros pastores y san bernardos.

Resultará una extraña coincidencia que muchos años después, en la década de los 60, en México, en Tepoztlán, Rodney Collin ayudara a traducir al español y difundir los textos de su maestro, Ouspensky, y del Cuarto Camino, dándolos a conocer en América Latina y los Estados Unidos. Una tarea análoga a la realizada por su madre Kathleen con la obra de la Sociedad Teosófica, cuando él era niño.

Asiste al Instituto de Brighton en donde recibe sus enseñanzas básica y media. Desde entonces también enfrentará serios conflictos vocacionales, padeciendo fuertes dudas, cuestionamientos e inseguridades acerca de qué camino laboral, académico, espiritual o profesional proseguir.

 

2. Viaje a Galicia para aprender español y su encuentro con el Cuarto Camino

El hombre tiene que aprender primero la Verdad. Pero el Bien de la Verdad es antes que la Verdad, pues toda Verdad únicamente puede venir del Bien.

Maurice Nicoll, El nuevo hombre

Rodney Collin finaliza una carrera corta en economía en Londres, la cual nunca ejercerá, y traba contacto con grupos pacifistas y naturalistas, muy populares en Europa por aquellos tiempos previos a la guerra, ayudándolos a redactar periódicos, panfletos y revistas. Aunque no encuentra aún lo que anda buscando. Si algo tenía claro en aquel entonces, por lo menos, era el fuerte deseo de convertirse en escritor y vivir de sus publicaciones. Con ayuda de sus padres realiza un viaje a Galicia, en España, y pasará casi 1 año aprendiendo español y visitando las bibliotecas públicas, fascinado por las iglesias y el arte sacro del país. Todo ello consistirá en una importante preparación para sus futuros viajes e investigaciones en México y Sudamérica.

Gracias a sus conocimientos del idioma de Cervantes, es captado por el Servicio Secreto inglés y ejercerá como traductor e intérprete. La Segunda Guerra Mundial lo sorprenderá colaborando con el gobierno de su país; comienza un agitado período en el que a pesar de todo, no cesará de leer y escribir en su tiempo libre. Conoce a su esposa Jeanette en Londres y contrae matrimonio, compartiendo intereses y objetivos de carácter psicológico con ella. La chica también era una buscadora espiritual, desde muy joven se vinculó con un grupo relacionado con las enseñanzas de Krishnamurti, con el cual tenían contacto directo.

Rodney había publicado ya tres libritos sobre tópicos espirituales, una mezcla entre poesía y lenguaje teosófico, pero se encontraba indeciso entre apostar todo para convertirse en un escritor profesional o proseguir en cambio con su labor para el gobierno como experto en idiomas y traducción.

Encuentra por accidente en uno de sus viajes de trabajo su primer libro relacionado con el Cuarto Camino: se trata de la obra Un nuevo modelo del universo, de Ouspensky, uno de los más densos y difíciles volúmenes del psicólogo ruso. Aunque afirmará años después que a pesar de que en aquella ocasión no entendió nada, la personalidad de Ouspensky se trasluciría en sus letras y obra, consiguiendo cautivarlo y sembrándole el enorme deseo de encontrarse en persona con él.

Asiste a partir de entonces por primera vez a los grupos del Cuarto Camino, sobre todo a los que lideraba Maurice Nicoll en Londres, el cual contaba con numerosos seguidores, pero no consigue identificarse con el doctor Nicoll, quien a su vez habría sido discípulo de Carl Jung primero, y luego de Ouspensky en Inglaterra y de Gurdjieff en Francia. No le agradan del todo aquellas reuniones ni el estilo de monólogos del doctor y decide buscar directamente a su maestro: Piotr Ouspensky.

Gracias a algunas amistades de su madre, logra entrar en contacto con el psicólogo ruso por fin. Junto con Jeannette inician la asistencia a sus conferencias y ejercicios varias veces por semana, Rodney se entrevista personalmente con él y confiesa a su esposa que finalmente encontró “lo que andaba buscando”, según sus propias palabras.

En la introducción de su más conocida obra, El desarrollo de la luz, escrita y publicada por Collin tras la muerte del maestro, Rodney confesará que no habló con Ouspensky en aquella ocasión de temas académicos o teóricos, sino que de inmediato entró en materia emocional, confesándole su deseo más hondo desde la infancia: llegar a ser escritor profesional.

Ouspensky le responderá que primero deberá someterse por años a la disciplina férrea y concienzuda del Cuarto Camino, y posteriormente las palabras y los libros emergerán por sí mismos. El desarrollo de la luz efectivamente, escrito poco después del fallecimiento de Ouspensky, consistirá en un compendio de todos los aprendizajes, tareas, discusiones, viajes y lecturas vividos por Collin en los casi 15 años de trabajo con el psicólogo ruso.

Entre ambos existió una sólida relación no solo intelectual, entre maestro y discípulo, sino también afectiva, de amigos, pues llegarán a estimarse bastante.

En la introducción del mismo libro, Collin describe su prolongada relación con Ouspensky. Por aquellos años el psicólogo ruso se había distanciado ya de su maestro Gurdjieff, prosiguiendo su propio trabajo de manera independiente. Tras la muerte del mago Gurdjieff, Ouspensky se convertiría en el principal representante del Cuarto Camino, aunque ya existían diversos alumnos en Francia, Inglaterra y Alemania, quienes impartían sus propias conferencias y talleres, además de publicar sus textos independientes.

La Segunda Guerra Mundial impedirá el desenvolvimiento de los grupos de Ouspensky en Londres, y este se verá obligado a desplazarse a Nueva York para continuar con las escuelas y grupos fundados por Gurdjieff años atrás. Rodney Collin aprovecha su trabajo en el gobierno para viajar constantemente a América, acompañando a Ouspensky, ayudándolo a reunir grupos y encontrar lugares apropiados para impartir sus enseñanzas. Tras la etapa más cruenta de la guerra, se verán obligados a separarse durante varios años, sobre todo a partir del comienzo de la participación de Estados Unidos en la misma.

Al finalizar el período más duro y sangriento, Ouspensky conseguirá regresar a Londres, pero sus alumnos lo encontrarán muy cambiado. En un momento dado, los instará a abandonar los métodos y las teorías del Cuarto Camino de manera tajante. Muchos de los alumnos y discípulos sufrirán cruentas decepciones, pues dedicaron demasiado tiempo y recursos a estudiarlos. Solo unos pocos, entre ellos Rodney Collin, comprenderán la enseñanza más secreta y profunda de su maestro: el verdadero Cuarto Camino consiste en que cada quien encuentre su sendero individual, en su interior, y se transforme a sí mismo en su maestro y su propia escuela. No se trata, a la larga, de seguir a ningún maestro, sino de descubrir el Cuarto Camino en uno mismo.

Ouspensky fallecería al poco tiempo, víctima de un severo padecimiento renal. Crueles rumores señalaban por aquellos días que el psicólogo tenía una fuerte inclinación por la bebida. Rodney Collin y su mujer estarían con él en sus últimos días, como testigos de una atmósfera que ellos referirán como casi milagrosa,  de transmutación espiritual e inicio de un nuevo camino, más allá de la muerte.

 

3. La melodía de los planetas

Hemos comenzado ya a considerar el plan general de un cosmos y hemos visto cómo --estando erigidos todos los cosmos conforme a un mismo plan general-- cada parte de un cosmos menor refleja y reacciona con la parte correspondiente de otro mayor.

Rodney Collin, El espejo de Mercurio

Antes de morir, Ouspensky encargó una difícil tarea a un grupo de sus más allegados en Europa, entre los cuales se encontraban Rodney Collin y su esposa: escribir un compendio que sintetizara la relación entre todas las ciencias, todas las disciplinas de Occidente y Oriente, y sus equivalencias con los conceptos del Cuarto Camino.

Empero, la mayoría de los discípulos dejados tras su muerte se dedicaron a otras cosas: muchos abandonaron por completo las sendas espirituales. La Segunda Guerra finalizaba, dejando un continente derrumbado al cual era necesario reconstruir. Otros, como Maurice Nicoll, Alfred R. Orage y J. Bennett, emprenderían sus propias escuelas esotéricas, desarrollando un trabajo propio y publicando textos con total independencia de los demás grupos y células del Cuarto Camino.

Jeanne de Salzmann, una de las discípulas predilectas de Gurdjieff, se dedicaría a salvaguardar y difundir las obras completas y las partituras escritas por el mago quedándose, por prescripción de Gurdjieff, como responsable de los derechos de todo su legado. Se decía que el mago le encomendó vivir más de 100 años para proteger y difundir su pensamiento, tanto en sus libros como en su obra musical.

A partir de entonces, sobrevendría una lluvia de publicaciones y fundación de escuelas místicas inspiradas en el Cuarto Camino, o cuando menos en su nombre, inauguradas por personas que incluso jamás tuvieron contacto directo con sus escuelas ni con ninguno de sus autores. Algunas de ellas poco realmente tendrían que ver con sus conceptos reales, mezclando el estudio del eneagrama con el yoga, por ejemplo, o la astrología, el psicoanálisis y las danzas con otras filosofías singulares, incluso vulgarizando hasta cierto punto las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky.

De tal manera que Collin se vio por completo solo tras la muerte de su maestro, enfrentado con la tarea de terminar con el encargo dejado por Ouspensky. Estudió y trabajó a un ritmo tremendo, con la intención de culminarlo, asimilando 1 libro por día y escribiendo hasta 20 horas diarias. En breve tiempo pariría una de las más importantes producciones bibliográficas del Cuarto Camino: El desarrollo de la luz, un modelo del cosmos desde esta escuela, el cual sería una continuación del pensamiento esotérico científico iniciado por Ouspensky desde sus años juveniles.

Collin dejaría muy en claro el papel de los planetas como filtros que condensan y proporcionan a la luz emanada por el Sol su muy particular esencia, perfume y ritmo musical. De manera que cuando dicha luz llega al planeta Tierra, ya se encuentra bastante influenciada y matizada por la energía de cada planeta del Sistema Solar, ejerciendo su poder específico sobre los habitantes de la misma, entre ellos la psicología del hombre.

Rodney Collin desarrolló una fascinante clasificación de las energías, los tipos psicológicos e incluso la anatomía humana y su funcionamiento glandular de acuerdo al trabajo de cada planeta del Sistema Solar:

  1. Mercurio (la activación del organismo, la capacidad de iniciar actividades y emprender nuevos proyectos cada día. Su órgano anatómico humano de influencia directa es la tiroides, propiciando la respiración, echando a andar los pulmones y el resto del sistema respiratorio).
  2. Venus (encargado de la reproducción y el aumento poblacional de cualquier especie, incluso el de grasa y sobrepeso en los organismos. Su órgano correspondiente de influencia anatómica es la paratiroides, así como el resto del tejido conectivo del organismo: nervios periféricos, grasa, tendones, huesos, a los cuales puede ayudar a su aumento de dimensiones y volumen).
  3. Marte (la agresión y violencia, movimiento externo, lucha y fuga. Su órgano de influencia son las glándulas suprarrenales. Responsable de las grandes eras de invasión y guerra en los humanos).
  4. Júpiter (la curación del organismo, el sistema inmunológico, los reflejos involuntarios y la conciencia corporal. Su órgano de influencia es la pituitaria posterior).
  5. Saturno (la inteligencia, la planeación, la resolución de problemas y el pensamiento científico. Su órgano es la corteza cerebral y algunos de los huesos, como el cráneo humano).
  6. Urano (sexualidad, sensualidad y emociones superiores. Su órgano de influencia son las denominadas gónadas o glándulas sexuales: ovarios y testículos).
  7. Neptuno (la espiritualidad y el pensamiento superior. Su órgano es la glándula pineal, mejor conocida desde la Antigüedad como el Tercer Ojo, del cual apenas se conocen muchas de sus funciones y que permanece inactivo, encapsulado en una válvula de grasa, sobre todo en la mayoría de las personas adultas).
  8. el Sol (es el padre de todos los planetas, su órgano de influencia es el timo, ubicado por encima del corazón. Presuntamente el timo actuaría durante la infancia y la adolescencia, contribuyendo al crecimiento físico y emocional de niños y adolescentes, fosilizándose en la edad adulta y resintiéndose su falta de actividad en la ausencia de sentimientos apasionados y de amor a la vida).
  9. la Luna (es hija de la Tierra, su órgano de influencia es el sistema linfático, encargado de la digestión y procesamiento de alimentos, líquidos y sustancias orgánicas).

 

4. Migración a México y transmutación final en la Catedral de Cuzco, en Perú

Tras la muerte de Ouspensky y de la publicación de El desarrollo de la luz, Rodney Collin emigraría a México con su esposa y algunos de sus primeros discípulos. Se dice que un maestro no es realmente maestro sino hasta la muerte de quien lo inició en el conocimiento sagrado.

En Tepoztlán, Morelos, proyectarían la creación de la editorial Sol, iniciando las primeras traducciones al español de los libros de Ouspensky y Gurdjieff, así como de algunos autores destacados como Jiddu Krishnamurti e incluso teosóficos, como Mabell Collins y Alice Bailey.

En Tepoztlán fundarían su escuela espiritual, iniciando un fuerte trabajo espiritual con los primeros alumnos norteamericanos y latinos, desarrollando investigaciones y estudios paralelos en astrología, eneagrama, Tarot, medicina tradicional, a los cuales comienzan a integrarse estudiantes de toda América Latina.

Rodney Collin recorre primero México, realizando estudios de campo en las pirámides y sitios sagrados como Teotihuacán. De ahí partirá hacia Perú y Brasil con los mismos objetivos. Collin estaba convencido de que los diversos centros ceremoniales de la América precolombina fueron diseñados por personajes de gran inteligencia, pertenecientes a la Humanidad Consciente, ya desaparecida, como aquellos que proyectaron las pirámides de Egipto y las catedrales góticas europeas.

Sería en Cuzco, Perú, tras experimentar una fuerte experiencia espiritual en la torre de su catedral, que sufriría un infarto fulminante, desplomándose posteriormente desde el campanario de la misma hasta el fondo de su plaza.

Sus familiares y amigos señalarán que varios días previos había sido presa de fuertes estados de éxtasis emocional, vislumbrando lo que en breve tiempo sería un drástico proceso de transmutación energética y de viaje, más allá de la muerte.

 

Twitter del autor: @adandeabajo