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Las redes sociales dan voz a legiones de idiotas: Umberto Eco

Arte

Por: pijamasurf - 06/16/2015

¿Las redes sociales disminuyen el nivel intelectual de las discusiones y conversaciones, o esta es una impresión apocalíptica y neoludita?

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Desde hace algunos años se ha venido debatiendo si Internet y la tecnología de la información nos hacen más inteligentes o si están disminuyendo nuestra capacidad cognitiva, acaso sin que nos demos cuenta, por estar inmersos en su opaca burbuja de hiperconexión. Existen ciertamente puntos encontrados, de difícil resolución. Un estudio bastante democrático muestra que las personas inteligentes se vuelven más inteligentes y las personas de baja inteligencia se vuelven más tontas, incapaces de allanar su camino en la salvaje selva de la data; de cualquier forma esa inteligencia parece estar sobrevalorada, como muestra otro estudio que sugiere que Internet, que coloca al alcance de cualquiera innumerables datos, hace que pensemos que somos más inteligentes de lo que en realidad somos (hay una clara diferencia entre el acceso a la información y la sabiduría).

Recientemente, el novelista y semiólogo italiano Umberto Eco ha generado polémica por nuevas declaraciones en las que considera que el nivel de discusión intelectual que discurre en las redes sociales es sumamente pobre. Dice Eco:

Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los necios.

Estas declaraciones recogidas por el diario italiano La Stampa han circulado por todo el mundo hiriendo, al parecer, las sensibilidades de los ciudadanos de Facebook o de Twitter. Antes Eco había dicho, en el mismo tenor: "La televisión ha promovido al tonto del pueblo, con respecto al cual el espectador se siente superior. El drama de Internet es que ha promovido al tonto del pueblo al nivel de portador de la verdad". La controversia gira en torno a que algunas personas ven en las declaraciones de Eco peligrosos rasgos de elitismo intelectual. Más allá de que pueda rozar términos políticamente incorrectos, es indudable que la información que predominantemente circula  en las redes sociales no es de muy alto nivel y que al eliminarse los filtros y la edición por parte de personas con credenciales para dar sentido y organizar esta información, las personas suelen consumir información "basura" o falsa, creyendo que es verdadera, actual o relevante. Uno de los riesgos de la explosión de la tecnología de la información es la sobreinformación o la desinformación, a la par también de la saturación y la sobreestimulación que suele producir un déficit de atención y una incapacidad de concentración y de conciencia reflexiva. Ya se decía esto hace años, con el declive de la prensa escrita: teníamos más fuentes e información más veloz, pero menos profundidad. Estos son los signos de nuestro tiempo. Ahora bien, también es indudable que una persona en redes sociales orientada a seguir sitios y expertos de alto nivel intelectual, y que además sea consciente de las particularidades del formato, puede conseguir fácilmente lo contrario. Unas por otras.

Eco parece coincidir con esto, pues en una entrevista previa había dicho: "Internet es lo contrario: a los ricos que lo saben usar, les va bien; los pobres, que no lo saben usar, no tienen capacidad para distinguir”. Matizando quizás que la habilidad para navegar Internet no está necesariamente delimitada por el nivel económico --aunque podría haber alguna correlación entre el tipo de información que se consume, la idea es similar: hace énfasis en la importancia de una capacidad de discernimiento para procesar la información y no verse avasallado por la maquinaria de infotainment que hace que Internet se convierta solamente en una forma glorificada de pasar (perder) el tiempo. Habría que precisar también que Internet no es algo que en sí nos hace bien o mal, inteligentes o tontos, sino solo y según como lo usemos. Su naturaleza como medio está embebida de una arquitectura particular, una serie de características que tienen determinados efectos fisiológicos y neurológicos, si bien estos pueden ser relativamente modificados o mitigados. No hay que olvidar la siempre vigente frase de McLuhan: el medio es el mensaje. 

La Noche de San Juan o fiesta del Midsummer es una excelente ocasión para realizar rituales mágicos y recoger plantas medicinales

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Las fiestas de la Noche de San Juan o del Midsummer mezclan una serie de tradiciones paganas y cristianas, haciendo de esta fecha un peculiar evento de magia y devoción. El Día de San Juan se celebra el 24 de junio a razón de que en el Evangelio de Lucas se dice que San Juan nació 6 meses después que Jesús, por esto la Iglesia eligió esta fecha como su santo. Lo que hace interesante esta fecha es que de alguna manera se empalma con las celebraciones paganas del Midsummer o Litha, el Día de la Cosecha, que tradicionalmente se llevan a cabo en buena parte de Europa. Vemos aquí una superposición de cultos, un complejo crisol de prácticas religiosas que tal vez la Iglesia fomentó para ir reemplazando las celebraciones del solsticio de verano con la fiesta de San Juan El Bautista.

Las fiestas del Midsummer tradicionalmente se apilan los días cercanos al solsticio y el mismo solsticio, y tienen como eje central el culto al Sol y a la fuerza generativa. Se suele encender fogatas, hogueras y antorchas para purificar y para vincularse con el Sol, que en estos días brilla en su máximo esplendor. La razón de ser de los rituales tiene que ver con que el espíritu de la naturaleza tiene una mayor concentración en estas fechas y por lo tanto se puede captar con mayor facilidad. Se suele recoger plantas especialmente imbuidas con la energía solar y con la energía generativa también propia de la constelación de Cáncer, que simboliza la generación y a la misma Madre Naturaleza, por lo que se celebra un matrimonio sagrado (hierosgamos) entre el Sol y la Tierra o entre el Sol y la Luna, la conjunción de los opuestos. Es el tiempo de la cosecha, el cumplimiento del ciclo iniciado el equinoccio con el inicio de la primavera, el ascenso del Sol y la siembra. Lo que se recoge estos días debe ayudarnos a pasar el invierno o los meses en los que existe menos energía, es el momento de almacenar y de prepararse, también por eso se ayuda al Sol ardiendo un fuego, sabiendo que desde este momento también el Sol empieza a perder fuerza y avanza hacia su muerte simbólica en el solsticio de invierno. También estos días se suele preparar amuletos y talismanes cargados con la potencia solar y hacer imágenes para que porten los atributos del verano.

La teoría, por así decirlo, detrás de estas creencias mágicas, es que existe una cualidad específica en el tiempo y que la configuración del cosmos en cada momento articula una serie de correspondencias y transmite una energía particular que se imprime en las cosas. En esto podemos revisar la obra del mago renacentista Marsilio Ficino, quien fue el gran consejero de la familia Medici, y quien remarca la importancia de sincronizar nuestras actividades con los astros para poder recibir en el alma humana la energía del cielo y del Alma del Mundo. Ficino habla de que es posible curar a través de imágenes realizadas en momentos benéficos que captan la esencia de cierto planeta; por ejemplo, Júpiter para el hígado; el Sol para la depresión; la Luna para sembrar; Mercurio para la inteligencia. En el antiguo sistema de correspondencias astrológicas cada planta, cada alimento, cada color, cada lugar tiene una simpatía con ciertos astros y forma parte de una red de relaciones que puede ser canalizada para el beneficio de quien pone atención al ritmo de la naturaleza. Siguiendo estos principios --como también siguen la espagiria o la biodinámica-- el hombre puede hacer la labor de jardinero celeste: no solo se recoge el fruto de la Tierra, también se atrapa el espíritu del cielo.

images assaTradicionalmente se creía que hoy en la noche y mañana es un buen momento para recoger ciertas plantas. Por supuesto, la hierba de San Juan popularmente usada como antidepresivo; también el romero, el hinojo, la ruda, la dedalera y en general hierbas de limpia. También se decía que una semilla de helecho podía hacer invisible a una persona en esta noche, algo que recoge el mismo Shakespeare. Coinciden todos los practicantes de la Wicca y de otras corrientes paganas en que el Midsummer es el mejor día para recoger hierbas, especialmente si se tienen intenciones mágicas o medicinales para ellas. Aquí también se reúne la cosecha con los ritos de fertilidad asociados al Sol, ya que como narra Frazer en La rama dorada en algunos lugares se solía recoger flores para fabricar guirnaldas y coronas a través de las cuales jóvenes mujeres y hombres se miraban con el fuego cruzándose, en una especie de cortejo sagrado donde también se arrojaban estas guirnaldas a través del fuego, quizás llenándolas de la energía vital.

Así las cosas con esta noche de posibilidades encantadas, un buen pretexto para intentar sensibilizarnos al cosmos o para practicar algún tipo de ritual y meditación en consonancia con el teatro mágico del universo.

 

Twitter del autor: @alepholo