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¿El feminismo es solamente otro nicho de mercado?

Por: pijamasurf - 06/02/2015

Cualquier postura ideológica puede aparecer convertida en un inofensivo producto de anaquel una vez que el mercado desactiva su potencial perjudicial para el statu quo al normalizarlo dentro de una práctica de consumo

 

Julia Baylis y Mayan Toledano (der.)

Julia Baylis (izq.) y Mayan Toledano (der.)

Como repetimos a menudo, la regla de nuestra era es que no hay afuera del capitalismo: cualquier mercancía, cualquier marca, e incluso parece que cualquier idea, pueden sufrir de la noche a la mañana el tratamiento mercadológico y aparecer disfrazadas de sí mismas (sin los ingredientes radicales, dañinos o engordantes) en los aparadores. Es el caso de la nueva moda: las tangas son cosa del pasado, la lencería femenina es (por si alguien lo dudara) una imposición del heteropatriarcado y la respuesta del mercado (disfrazada de respuesta social) es una nueva línea de lencería que busca, a través de una suerte de neoconservadurismo prêt-à-porter, equilibrar la balanza ideológica.

En un momento donde tanto Beyoncé como Lena Dunham son iconos feministas, la palabra adquiere un rasgo chic muy mercadeable: no se trata ya de reconocer la equidad y la igualdad sociales entre hombres y mujeres, sino de hacer colecciones primavera-verano para el "espíritu de los tiempos." Y nos guste o no, vivimos en días feministas.

Julia Baylis y Mayan Toledano fundaron la marca Me and You, una línea de ropa interior "de abuela moderna", que dialoga con el nicho feminista más superficial de los Millennials: su producto más vendido es una pieza de ropa interior con la palabra "feminista" impresa en letras rosas sobre el trasero y con una línea de cintura bastante más alta de lo que acostumbra esta generación. El lote de pantaletas "feministas" se agotó en pocos días.

El discurso de Baylis y Toledano es el de un publicista, disfrazado con algunos giros ideológicos: "La mayoría de la lencería está diseñada para gustar a un hombre. Para nosotras, eso no entra ni siquiera en consideración. Esta es ropa interior que usas totalmente para ti. Tal vez nadie vaya a verla, o tal vez pongas tu foto con ella en Instagram para compartirla con todos los que conoces".

Pero al igual que Victoria's Secret (sus supuestos enemigos), Me and You sigue sexualizando la ropa interior al promover un "nuevo" modelo de sexy: "Lo que es sexy para nosotras es ser naturales y cómodas". 

La venta de tangas bajó desde el año pasado 7%, y las pantaletas de abuela aprovechan esa caída impulsándose con un 17% más que en años anteriores. La manera más sencilla para el mercado de lidiar con una idea radical o contracultural es transformarla en moda: hemos visto pasar lo mismo una y otra vez, y seguramente volverá a ocurrir. 

¿Podríamos decir que existe ropa interior apta o más apropiada para, por ejemplo, conservadores o liberales, ropa que nos convierte por arte de magia en mexicanos o chinos, hombres o mujeres, o simplemente estamos sumidos en falsas elecciones de mercado, y transformándonos en lo que la disponibilidad y las necesidades de dicho mercado necesitan que seamos? Una opción más en un aparador (o en una boleta electoral) no "amplía" la capacidad de decisión y representación de la gente, pero nos hace creer que estamos eligiendo por nosotros mismos. O mismas: "No hay nada malo con querer ser sexy de manera más tradicional y usar una tanga [aquí el giro neoconservador descrito al inicio]; eso no quiere decir que no seas feminista [después de todo, amiga, tú también eres parte del mercado]. Este es un paso adelante para aceptar más variedad de la que se ofrecía antes".

Dicho de otro modo: el feminismo sí es un nicho de mercado (con versiones para todos los gustos, sabores, edades y presupuestos), pero no solamente se trata de eso

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Experimento cuántico muestra que la realidad emerge a través del acto de medición; extrapolar esto pone en entredicho la naturaleza de la realidad en la que creemos movernos y sugiere que la conciencia afecta a la materia

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Una de las interrogantes más extrañas y fascinantes que genera la física cuántica es la posibilidad de que el mundo que experimentamos esté siendo generado por nuestra percepción del mismo. En términos científicos, que los fenómenos se manifiesten de tal o cual forma según el acto de medición. Y hasta que no son medidos, hasta que la mirada del instrumento no se posa sobre ellos, permanecen en un estado de indefinición que desafía toda lógica: son y no son, están vivos y muertos, son ondas y partículas. O, de otra forma, no existen o son todo a la vez. La potencia infinita del vacío. 

Hace unos días, un grupo de científicos australianos publicó los resultados de un experimento que confirma esta noción tan allegada a la física cuántica, probando de alguna manera que la realidad no existe hasta que la medimos, al menos no la realidad en una escala cuántica, que, aunque minúscula, es lo que constituye todas las cosas del universo. El experimento es una recreación de otro experimento propuesto por el recientemente fallecido John Wheeler, el físico que desarrolló la teoría de un universo participante en el que el sujeto no está separado del objeto. Wheeler había sugerido en su experimento de la "decisión dilatada" de una onda-partícula que solo cuando medimos los átomos sus propiedades emergen a la realidad. 

Según el comunicado de prensa, los científicos australianos primero lograron atrapar un solo átomo de helio en un estado de condensación Bose-Einstein. Luego se dejó pasar este átomo a través de un par de rayos láser, lo cual creó un patrón de rejilla que actuó como una encrucijada para dispersar la trayectoria del átomo, de la misma forma que una rejilla sólida dispersa la luz. Enseguida, se añadió otra rejilla de luz de forma aleatoria para recombinar los caminos, creando una interferencia, como si el átomo hubiera optado por ambos caminos. Sin esta segunda rejilla, el átomo se comportaba como si solo hubiera elegido un solo camino. Sin embargo, el número aleatorio que determinaba si se añadía la rejilla era generado después de que el átomo pasaba por la encrucijada. Esto sugiere que la medición futura estaba afectando la decisión en el pasado del átomo. Según el doctor Andrew Truscott: "Los átomos no viajaron de A a B. Fue solo cuando se midieron al final del viaje que existió el comportamiento ondulatorio o de partícula".

Esta es una prueba más del quantum weirdness o la extraña naturaleza de la realidad que, si ponemos atención, merece que cuestionemos muchas de nuestras creencias sobre cómo funciona el universo. Explicar por qué sucede esto es sumamente complejo y por el momento altamente especulativo. Sin embargo, una de las explicaciones que más tracción tiene es la posibilidad de que la conciencia sea una propiedad constitutiva del universo. Si la conciencia también existe a nivel cuántico este tipo de comportamientos podría explicarse como el efecto de mente sobre materia. 

Analizando un experimento previo cuya intención fue demostrar el mismo fenómeno el doctor Dean Radin, del Noetic Institute, escribió:

La medición cuántica es un problema ya que viola la doctrina comúnmente aceptada del realismo, que asume que el mundo en general es independiente de la observación. El conflicto entre el realismo ingenuo y lo que implica el problema de medición cuántica obligó a muchos de los pioneros de la teoría cuántica a considerar el significado de observación y medición. Algunos como Pauli, Jordan y Wigner creyeron que algún aspecto de la conciencia –refiriéndose a capacidades mentales como la atención, la alerta y la intención– era indispensable para entender la medición cuántica. Jordan escribió: “Las observaciones no solo perturban lo medido, lo producen… Provocamos que el electrón asuma cierta posición definida. Nosotros mismos producimos el resultado de la medición".

Pese a que existen muchos indicios de que la conciencia debería de entrar en la ecuación, en nuestro modelo de qué es la naturaleza no solamente como un epifenómeno o un fantasma cerebral producido aleatoriamente por la evolución, no vemos que se hagan muchos experimentos con esto en mente. Esta posibilidad, aunque es contemplada filosóficamente por algunos de los científicos más brillantes, no logra romper el huevo paradigmático y aventurarse al proceso de comprobación científica. Dean Radin concluye que:

La noción de que la conciencia puede estar relacionada a la formación de la realidad física ha sido asociada más con la magia medieval y las ideas new age que con la ciencia sobria. Como resultado, es más seguro para la carrera de un científico evitar relacionarse con temas tan dudosos y subsecuentemente los experimentos que examinan  estas ideas son difíciles de encontrar en la física. De hecho el tabú es tan grande que hasta hace poco se había extendido a todo examen sobre los fundamentos de la teoría cuántica. Por más de 50 años estos experimentos se han considerado inapropiados para un investigador serio.

 

Twitter del autor: @alepholo