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Doctora se vuelve sensación en Internet por sus videos quitando barros y espinillas (VIDEO)

Por: pijamasurf - 06/22/2015

Millones de personas ven los videos de la doctora "Pimple Popper", en los cuales acaba meticulosamente con problemas dermatológicos

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YouTube "ha matado a la estrella de TV" y en cierta forma ha democratizado y enrarecido el éxito y la difusión de contenidos. Uno de los más peculiares fenómenos que convoca a las masas es el caso de la doctora Sandra Lee (a.k.a. "Dr. Pimple Popper"), cuyos videos extrayendo barros, espinillas y demás imperfecciones dermatológicas generan millones de vistas y la catapultan al nivel de una especie de fetiche mezclado con ángel del rostro.

Sandra manifiesta su sorpresa ante esta incipiente subcultura de adictos a ver imágenes de barros tronándose y a su expedito trabajo clínico limpiando meticulosamente el cutis. Algunas personas "duermen más tranquilas sabiendo que esos barros han desaparecido", dice bromeando. Para algunos el placer parece estar en ver la aparición de los efluvios, los jugos corporales rezumando por un momento.

La mayoría de los clientes de la doctora Lee acceden sin problemas a ser filmados y de paso recibir las porras de los conmovidos usuarios de YouTube. Lee apila más de 200 mil suscriptores a su canal, una cifra sumamente masiva incluso para los estándares de YouTube. Uno puede pensar que hay cosas mejores que hacer que ver barros y espinillas ser removidos, pero quizás no es un mal sustituto para el porno o algún otro tipo de entretenimiento tan común en nuestra sociedad invadida por el infotainment, ese fácil pasatiempo que permea nuestros medios. En este caso, al menos para muchos usuarios, como puede verse en los comentarios de YouTube, la práctica genera cierta empatía, cuando no es solo morbo.

 

 

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El mero roce con esta planta provoca tanto dolor que puede llevarte al suicidio

Por: pijamasurf - 06/22/2015

El gimpi gimpi es una de las plantas más venenosas y sobre todo dolorosas del mundo

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Hay plantas que por alguna razón son más violentas que cualquier animal o cualquier veneno químico. Una de ellas, y quizá la peor de todas, el el famoso gimpi gimpi, cuyo nombre no tiene nada que ver con su temperamento. Este arbusto verde y frondoso prolifera en las selvas tropicales de Australia, las islas Molucas e Indonesia, y está cubierto de agujas huecas en forma de pelo que contienen una poderosa neurotoxina que causa un dolor insoportable.

Incluso respirar los pelillos flotantes puede provocar estornudos, erupciones o sangrado de nariz. La entomóloga y ecologista Marina Hurley, quien estudia varias especies de árboles venenosos ha comparado el gimpi gimpi a “ser quemado con ácido hirviendo y electrocutado al mismo tiempo”. Es decir, el dolor que provoca es tan fuerte que la víctima puede llegar al suicidio para terminar con él.

Así es como el virólogo Mike Leahy explica los efectos mortales del gimpi gimpi:

Lo primero que sentirás es una sensación de ardor muy intensa y esta aumenta durante la siguiente media hora volviéndose cada vez más dolorosa. Poco después de esto, te pueden doler las articulaciones y tus axilas se pueden hinchar, lo cual puede ser casi tan doloroso como el ardor original. En casos severos, esto puede llevar a un shock o incluso a la muerte.

Las anécdotas de sus efectos secundarios abundan. Se sabe que muchos caballos han muerto a causa de rozar sus patas con el gimpi gimpi, o incluso saltado a una barranca para terminar con su dolor. Sin embargo, algunos marsupiales y pájaros consumen sus hojas y frutos sin problema. Hurley nos muestra la planta en este video:

El motivo de una defensa tan violenta es un misterio; 15% de sus efectos dolorosos sería suficiente para ahuyentar a casi cualquier depredador que se quisiera acercar. Sin embargo, sigue siendo inocua para algunas especies. El gimpi gimpi es un fascinante misterio de la naturaleza, pero si alguna vez te rozas con uno, esto es lo mejor que puedes hacer (según Wikipedia): untar ácido clorhídrico sobre la piel expuesta y sacar los diminutos pelos con una cera de depilar, de lo contrario los pelos no dejarán de liberar toxinas.