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De cómo Wayne Shorter decidió ser feliz luego de la muerte de su esposa gracias al budismo

Por: Edmée García - 06/10/2015

“La muerte no es definitiva. La razón por la cual la muerte ocurre una y otra vez es porque no es el fin”

  La más noble conducta humana puede permanecer oculta, a menos de que despierte a causa de las dificultades y las tribulaciones. 

Wayne Shorter

El 17 de julio de 1996, Ana María Shorter —esposa del saxofonista Wayne Shorter, quien es  una leyenda viva del jazz— tomó un vuelo de Nueva York a París. Obtuvo dos boletos de último momento  cuando su vuelo de Nueva York a Roma fue cancelado. Ella viajaba con su sobrina, pues le había prometido un viaje a Roma como regalo de graduación. Estaba feliz de que las hubieran ascendido a primera clase en los asientos 3A y 3B del vuelo TWA-800, el cual explotó al llegar a la costa de Long Island. No hubo sobrevivientes.

Los padres de Ana María eran fanáticos del jazz. Tenían los discos que Shorter grabó con Blue Note. La madre de Ana María le contó al saxofonista que cuando su hija tenía 12 años al ver su rostro en la portada de un disco dijo: “Ese es el hombre con el que me casaré.”

Se encontraron por primera vez en un concierto. Wayne Shorter estaba tocando con Miles Davis esa noche. Eventualmente se casaron y pasaron 26 años juntos. “No es verdad que cuando una pareja está junta un largo tiempo las luces menguan, la oscuridad se instala y todo cambia tanto que ya ni se conocen. Lo opuesto nos estaba pasando”, reflexionó posteriormente el saxofonista en su biografía.  

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Shorter se encontraba en Francia cuando supo la noticia. Su mejor amigo y mente gemela en los juegos del jazz, Herbie Hancock le llamó por teléfono. Ambos habían compartido una práctica budista, bajo la tradición nichiren durante más de 20 años. Juntos entonaron cantos en la línea.

Los budistas nichiren creen en una continuidad del ser, para ellos la muerte no es el final de la vida. Pasada una etapa de un duelo que según sus allegados llevaba con mucha gracia, Wayne Shorter llegó a la conclusión de que la mejor forma de honrar a su esposa —quien a su vez compartía su práctica budista— era ser feliz. “La muerte no es definitiva. La razón por la cual la muerte ocurre una y otra vez es porque no es el fin”, dijo Wayne Shorter a los medios cuando el accidente ocurrió, añadiendo que su esposa “había completado su misión”.

Más tarde, en marzo de 1997, Shorter y Hancock grabarían un álbum juntos titulado 1+1. Al referirse a la música del disco, Herbie afirmó que era una elegía para Ana María. “Cuando hicimos 1+1 era como si su presencia estuviera ahí. No como una persona sentada en ese lugar sino en el cuerpo de la música. Algo acerca de la forma en la que la música fluía y la sensibilidad que había ahí me recordó mucho a ella.  Al mismo tiempo había una apertura hacia el nuevo día y lo que emergería, como siempre”.

 

Twitter de la autora: @diosaloca

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¿La pobreza puede determinar la capacidad cerebral de una persona?

Por: pijamasurf - 06/10/2015

Algunos estudios sugieren que la pobreza puede ser considerada una especie de "neuropatología", porque puede determinar factores de bajo rendimiento en el desarrollo cerebral

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El cerebro humano no aparece de una vez en el panorama fetal, sino que sus estructuras se incorporan poco a poco unas a otras en un proceso que comienza en el vientre y continúa hasta la primera parte de la adultez. Pero no fue hasta los 90 del siglo pasado que comenzaron a investigarse los efectos de ciertas drogas y comportamientos sociales (como la violencia intrafamiliar o el abuso sexual) en el desarrollo de la corteza cerebral.

Una investigación de Pat Levitt, neurólogo pediátrico del Hospital para Niños de Los Ángeles ha pasado 20 años estudiando condiciones de crecimiento fetal extremo, como uso de crack y pobreza en zonas urbanas marginadas. Fue uno de los expertos que entró en polémicas al decir que en realidad los bebés eran más fuertes de lo que se pensaba, pues podían atravesar el período de gestación sin graves consecuencias a pesar de los hábitos de la madre. 

Esta frontera donde nuestra sociedad discute la paternidad en términos morales debe ser abordada mejor en términos científicos para conocer el impacto real de los comportamientos sociales en el desarrollo de los bebés, y poder así plantearnos una escalofriante pregunta: ¿la pobreza puede ser considerada una forma de violencia prenatal y causa de bajo rendimiento académico posterior? ¿La pobreza, pues, se transmite genéticamente?

Algunos estudios parecen apuntar en esta dirección. La pobreza puede definirse, en términos de su impacto prenatal, en hacinamiento, ruido, inestabilidad inmobiliaria, separación de los padres, exposición a la violencia, problemas familiares y formas extremas de estrés, incluyendo el hambre, abuso de sustancias y alcoholismo. Estos comportamientos producen cortisona, una hormona que puede transmitirse de una mujer estresada a su bebé hasta la placenta. Al crecer, la cortisona del bebé puede continuar saboteando su desarrollo.

Un estudio realizado en más de mil niños tomó en cuenta distintas fases de su desarrollo neuronal y los correlacionó con factores como el nivel de ingreso de la familia y su preparación académica. Los niños realizaron diferentes pruebas de lectura y memoria, a la vez que se tomaron muestras de ADN para descartar la incidencia de problemas de desarrollo adquiridos genéticamente. La esperable conclusión es que los niños de familias mejor educadas y mejor alimentadas gozaban de hasta 6% más superficie cerebral y un hipocampo más voluminoso (= mejor memoria) que los niños con un pasado de violencia en un estrato económico desfavorable.

También se apuntó que el nivel de ingreso en sí no puede "comprar inteligencia", pero que la carencia de los medios básicos para asegurar un buen desarrollo en el feto a causa de la pobreza sí puede ser determinante en la capacidad cerebral futura de los niños. En otras palabras, la pobreza deja marcas en el desarrollo de los niños que no pueden revertirse, pues competen a fases muy tempranas del desarrollo, a los cimientos mismos de sus mentes. Investigaciones como esta buscarán criminalizar la violencia contra la madre durante el embarazo, pero también procurar leyes más severas contra el abuso de sustancias durante la gestación.