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De cómo decir “por favor” y “gracias” ha condicionado nuestro modelo económico

Por: Javier Raya - 06/29/2015

En un inconsciente judeocristiano, la palabra y su efecto son indiferenciables —y el modelo de desigualdad económica puede explicarse según el modelo de la cortesía que aprendemos de niños y reproducimos ciegamente

gracias

“Por favor” y “gracias” están entre las primeras palabras que aprendemos de niños. Además de las palabras, aprendemos también que existen circunstancias en las que las palabras son más efectivas que la fuerza como instrumentos de persuasión. Tal vez los grandes guerreros de la historia hagan temblar a los ejércitos enemigos con la marcha atronadora de sus ejércitos, y los estadistas son capaces de destruir países enteros con la fuerza de sus palabras —pero solo los mejores son capaces de usarlas para apaciguarlos. “Por favor” y “gracias” no son palabras de conquista, sino de persuasión. La cortesía y la economía parecen tener poco en común, pero están estrechamente ligadas, y se necesitan mutuamente para regular las interacciones sociales.

Con el tiempo, la civilización humana le ha dado valor a las palabras y no ha dudado en lucrar con ellas, al igual que con todo lo demás. En su libro Debt: The First 5,000 Years, el antropólogo y activista David Graeber explica cómo no solo nuestras palabras tienen valor, sino que su valor explica aspectos como la cortesía, la desigualdad social y el sistema económico mismo que la vuelve posible.

La tesis del libro es fascinante: no se necesita dinero para establecer (y buscar cobrar) una deuda. Si el capitalismo parece una hidra —monstruo inmortal de infinitas cabezas sin rostro— y si de hecho nos comportamos al analizarlo como si fuera virtualmente indestructible, es porque todo modelo económico se establece dentro de un modelo ideológico dado, del que a su vez es expresión; para reproducirse, se encuentra fundado en un malentendido conveniente sobre la naturaleza humana (por ejemplo, el pensar que el ser humano es por naturaleza codicioso y competitivo, en lugar de enfatizar que también es colaborativo y capaz de darse desinteresadamente) establecida en su relación con el lenguaje. Cuando alguien adquiere un crédito, por ejemplo, recibe dinero/beneficios a cambio del valor concedido a su palabra. El crédito es un voto de confianza expresado en plata. ¿Pero se trata de confianza o de lucro? Como explica Graeber:

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La deuda (…) es solo un intercambio que no ha sido llevado a término.

De lo que sigue que la deuda es estrictamente una criatura de la reciprocidad y tiene poco que ver con otro tipo de moralidad… ¿Pero no es el mismo cuento de siempre que comienza asumiendo que todas las interacciones humanas deben ser, por definición, formas de intercambio, y luego realizar todas las acrobacias mentales necesarias para probarlo?

No. No todas las interacciones humanas están basadas en el intercambio. Solamente algunas de ellas. El intercambio refuerza un modo particular de concebir las relaciones humanas. Esto es porque el intercambio implica equidad, pero también separación.

Graeber tratará de demostrar que el hecho de vivir en una sociedad políticamente correcta que dice Por favor y Gracias en realidad nos aleja de una verdadera empatía con el otro. Los orígenes de su aplicación tal cual los tenemos en español y en inglés provienen de hábitos feudales democratizados a través de la repetición formalista. Les explicamos a los niños que deben decir por favor y gracias, pero no los enseñamos a expresar gratitud más allá de esas cortesías.

El antropólogo explica que el hábito no es universal, sino que es una deferencia creada desde el lenguaje para mostrar respeto a personas de jerarquía superior, ya sea desde el punto de vista económico, militar o simbólico. Pero el exceso de cortesía es la fachada antinatural que vemos en los mayordomos de las películas, y que los vuelve semejantes a estatuas.

Dar gracias a un extraño cuando hace algo bueno por nosotros es simplemente “el reconocimiento de nuestra humanidad común”, y al decirlo expresamos gratitud —tal vez sincera— para alguien a quien tal vez nunca volvamos a ver. El "por favor" es un poco más complejo: las mentiras y los engaños pueden disfrazarse de dulces peticiones. Decir “por favor” también implica que nos ponemos bajo la autoridad del otro; al decirlo se solicita algo del otro reconociendo que el otro no tiene obligación de otorgárnoslo, a la vez que le imponemos la obligación de demostrarnos su generosidad. Es por eso que el francés “s'il vous plaît” y el inglés “if you please” (si te/le place), significan que el otro no tiene obligación de ayudarnos, pero que esperamos que lo haga simplemente porque confiamos en su magnificencia (otro valor feudal atribuido a monarcas que gobernaban a siervos con apenas algún derecho).

La curiosa trampa del “por favor”, en palabras de Graeber, es que en realidad el que pide el favor no se pone en manos del poderoso, sino que al pedir coloca al poderoso en la obligación social de ayudarlo. “Pero la cortesía consiste en gran medida en el intercambio de ficciones amables (o para usar un lenguaje menos amable, mentiras). Cuando le pides a alguien que te pase la sal, también estás dándole una orden [pero] al agregar la palabra “gracias” estás diciendo que no es una orden. Pero de hecho lo es”.

En el caso del inglés, la expresión “thank you” deriva de “think” (pensar), en el sentido de “recordaré lo que hiciste por mí”. El portugués “obrigado” tiene un sentido semejante al inglés “much obliged”, porque establece una deuda. Decir “gracias” es como decir “estoy en deuda contigo”. Este es el sentido de “gracias” en los códigos de cortesía, pero podemos pensar que el sentido filosófico de “gracias” puede albergar algo mucho más generoso (algo no basado en el intercambio).

Nuestros hábitos de cortesía no nos enseñan a ser empáticos y amables, sino a comportarnos como empleados: somos amables porque "debemos" serlo.

Nuestros hábitos de cortesía no nos enseñan a ser empáticos y amables, sino a comportarnos como empleados: somos amables porque "debemos" serlo

Sin embargo, en su etimología latina, la gratia es algo abundante, recibido con agrado (probablemente gratis) por medio de la divinidad, así como algo que merecemos por derecho propio. “Gracias”, en ese sentido, no es tanto saldar una deuda como reconocer la naturaleza divina de lo que recibimos. Por eso resulta extraño que Graeber proponga que el francés “merci” “derive de ‘mercy’ [piedad en inglés], como si pidieras clemencia”. En realidad el francés merci viene del latín mercere, que tenía un sentido de cuota, deuda, salario; al decir gracias, también indicamos la calidad o cualidad de lo recibido (una merced), tanto si se trata de algo recibido de la divinidad (una gracia divina) o el sello verbal que indica el término de un intercambio, por ejemplo, cuando hemos recibido la mercancía que compramos en una tienda. Este descuido, de haber sido tomado en cuenta, enfatizaría más el argumento de Graeber, quien debemos recordar que es un antropólogo, no un filólogo.

En otro contexto, el deseo ha sido caracterizado en nuestra cultura siempre mediante una “falta”; si por un momento viéramos el deseo no como falta sino como exceso, tal vez la falta no daría origen a nuestro concepto de deuda, y ese exceso gozoso daría lugar a un modelo económico basado en la generosidad y no en la carencia.

Tal vez la palabra clave dentro de la ecuación de la gratitud y la cortesía sea la frase “de nada”. Podemos enseñar a los niños a decir automáticamente por favor y gracias ante tal o cual situación, pero es imposible enseñarlos a sentir genuinamente el “de nada” (y para los padres suele resultar difícil explicarlo). “De nada” podría ser la verdadera frase que cifre la hospitalidad, como en el inglés “you’re welcome” (literalmente eres bienvenido), como cuando nos visitan nuestros amigos y les decimos que están en su casa. Esta frase, de nada, al no ser estrictamente necesaria en un intercambio económico, indica el superávit de la gratitud. Se traduce como “no fue nada, me dio gusto ayudarte, el placer fue mío”, etc. Tal vez lo que estamos diciendo en realidad sea “gracias por dejarme ayudarte sin ganar absolutamente nada por hacerlo”, como si una frase innecesaria fuese suficiente para transformar una transacción económica en un  intercambio entre iguales; donde el lucro (la falta) fuera sustituido por la generosidad del exceso.

 

 Twitter del autor: @javier_raya

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Gabino te comparto que el día de ayer acudí a una manifestación pacífica con cientos de integrantes de la sociedad civil para clausurar de manera simbólica, y encabezados por el maestro Francisco Toledo, los trabajos de construcción del Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca. Fuimos para manifestar nuestro desacuerdo ante una obra que va en contra de la población y que perjudica en muchos sentidos a los oaxaqueños. Esta obra solo favorece a un pequeño grupo que piensa en seguirse enriqueciendo pasando por alto la HISTORIA de este gran estado, misma que le importa un carajo a gran parte de tu gabinete.

Al llegar al lugar de la construcción nos advirtieron que había cientos de integrantes de la CTM con palos en mano que fueron movilizados a la vieja usanza del PRI, mismos que lanzaron dos cohetones el cual uno de ellos hirió a la compañera Rocío. Gabino, sabemos que esta movilización de los trabajadores de la construcción fue consentida por tu gobierno, acaso ¿no te das cuenta que ese cohetón hubiera podido explotar en cualquiera de los manifestantes causándole la muerte? ¿Dónde estaba tu policía y tus funcionarios para defender los verdaderos DERECHOS del Pueblo de Oaxaca? y no solo los de un puñado de COBARDES que se tienen que escudar en los trabajadores de la construcción, que al final del día también son PUEBLO, pero con la soga al cuello ya que su ingreso depende de ustedes.

Gabino muchos de nosotros teníamos esperanza de un gran CAMBIO a raíz de tu elección como gobernador en el 2010. Que rápido se te olvidaron las personas de carne y hueso de todos aquellos municipios que recorriste en tu campaña y que les ofreciste un cambio profundo que trajera nuevos aires a Oaxaca. Que rápido se te olvido que existía la palabra JUSTICIA para enjuiciar a todas aquellas personas que cometieron delitos en el pasado y que tú denunciaste, principalmente durante el 2006. Que rápido se te olvidaron los funcionarios CORRUPTOS que tú señalaste de manera general cuando no eras gobierno y que ahora forman parte de tu gabinete. Que rápido se te olvido que Oaxaca es uno de los estados con mayores rezagos en materia de ALIMENTACIÓN y no incentivaste la producción de los pequeños productores que alimentan gran parte de la población mundial. Que rápido se te olvido que había un sistema precario en materia de SALUD y nombraste personas que no valoraron la VIDA de niños, mujeres y hombres. Que rápido se te olvido que Oaxaca es uno de los estados con mayor riqueza CULTURAL por su historia y muchas de las acciones en torno a la cultura fueron basadas en el negocio, como el concurso de Nuestra Belleza México. Que rápido se te olvidaron los 16 pueblos INDÍGENAS que habitan el estado de Oaxaca tomando acciones insignificantes para fortalecer sus culturas, dando mayor promoción a eventos como la Guelaguetza, que por cierto cada vez está más alejado del ciudadano de a pié. Que rápido se te olvido que el TURISMO era una gran oportunidad de apoyar a gran parte de la población y en su lugar beneficiaste a personas que lo único que les interesó fue el dinero y finalmente que rápido se te olvido que la EDUCACIÓN era un eje fundamental para el estado y la convertiste en una ficha de negociación perjudicando a millones de NIÑOS.

En fin Gabino, lamentablemente para ti el tiempo se acabó y tu gubernatura está por terminar. Ya se empiezan a perfilar las elecciones para el próximo año. Me pregunto si cuando te encuentras solo al finalizar el día no  te has puesto a PENSAR en todo el apoyo social que contabas cuando los que votaron por ti te designaron como gobernador, esperando un cambio PROFUNDO, ese RESPALDO SOCIAL era real y estaba presente en cada conversación de Oaxaca, ahora solo se ha reducido al grupúsculo que beneficiaste y la otra gran parte de la población se siente TRAICIONADA por tus acciones.

La BUENA noticia Gabino, es que Oaxaca como estado tiene un gran CORAZÓN que se encuentra en muchas de las personas que habitan el estado y que con su TRABAJO COTIDIANO y HONESTO ponen en alto el nombre del estado, la HISTORIA de Oaxaca ha sido marcada por miles de años de abusos por personas que se encuentran en el poder y a pesar de eso es un estado que ha salido adelante y que es un EJEMPLO para México como país. Así que te comparto que vamos a seguir ADELANTE, estando UNIDOS como COMUNIDAD y SOCIEDAD CIVIL, la ESPERANZA es algo que nunca perderemos y eso nos permite vivir un PRESENTE DIGNO y seguir CONSTRUYENDO un MEJOR FUTURO para las próximas GENERACIONES.

Atentamente,

Mauricio un ciudadano mexicano que hace algunos años decidió venirse a vivir a Oaxaca y está muy orgulloso de que sus hijos nacieron en este Gran Estado!!!!

PD. Somos muchos defendiendo el Cerro del Fortín y no quitaremos el dedo del renglón…

Clausura Simbolica

 

Maestro Toledo

Hombres de la CTM armados con palos

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