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6 tipos de viajes con los que te topas tarde o temprano fumando cannabis

Por: pijamasurf - 06/24/2015

En el proceso de decidir cómo integramos a la sociedad el conocimiento alternativo y los usos recreativos asociados al consumo de marihuana, es necesario estar informados sobre los escenarios con que podemos enfrentarnos al usarla

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Ante la falta de regulación en cuanto al consumo de cannabis en sus tipos de cepa y diferencias de consumo, y dado que cada cuerpo y mente reaccionan distinto a los diversos tipos de plantas, es difícil reducir a un número los muchos tipos de experiencias (“viajes”) con que puedes encontrarte al usarla fumada o ingerirla. Sin embargo, nos dimos a la nada penosa tarea de sintetizarlos en seis tipos básicos de experiencias polarizadas según un grado (altamente subjetivo, vale considerar) de placer y malestar con respecto al consumo de marihuana.

Los mejores tipos de viajes

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1. Eufórico

Para muchos fumadores la cannabis es una contraseña para un estado de alegría sencilla y abierta, de tranquilidad y sociabilidad, lo que permite experimentar un lado muy divertido y alegre de la vida. Probablemente es uno de los efectos más buscados por los fumadores recreativos y ocasionales, debido a que cuando pasan los efectos eufóricos se puede experimentar un poco de hambre, sueño o el punto 2 de esta lista.

2. Relajación

Muchos atletas (los practicantes de yoga, por ejemplo) son aficionados ocasionales a la cannabis porque permite observar con claridad la conexión entre el estado de nuestra mente y el de nuestro cuerpo. Luego de un día agitado de trabajo/entrenamiento, la cannabis puede relajar los músculos del cuerpo acompañándola con un masaje. Un gran plan para cualquier noche, en realidad.

3. Creatividad

Para los del tipo “artístico” y creativo en cualquier campo, la cannabis es un excelente desinhibidor de la creatividad gracias a sus efectos sobre la percepción. De pronto los alrededores parecen cobrar vida, o simplemente recuerdas cosas bajo una perspectiva nueva y sorprendente. Todo parece más vívido y más sencillo, como un Red Bull para el alma.

Sin embargo, como toda sustancia cuya administración altere el funcionamiento del cuerpo, la cannabis puede presentar efectos secundarios incómodos, “malviajes”, así como sensaciones difíciles de describir a menos que se hayan experimentado en uno mismo. Lo que nos lleva a:

Los peores tipos de viajes

1. Paranoia

La percepción aumentada de los sentidos y la viveza con que se experimentan algunos recuerdos puede provocar ansiedad y pensamientos paranoicos esporádicos. Pueden dispararse a causa de falta de información acerca de la concentración de THC de la planta (lo que en los mercados ilegales simplemente no está disponible), lo cual determina la potencia del viaje, además de que cualquier cosa que sientes se presenta de manera hostil a la conciencia.

2. Pereza

Hay una pequeña diferencia entre estar “baked” y estar al borde del letargo. Esa pequeña diferencia pueden ser un par de caladas extra al porro, o no haber comido bien antes de fumar. El caso es que te has convertido en un adorno más de tu sala de estar, en un mueble, en un electrodoméstico sin energía para estirarse un poco y pedir una pizza por teléfono.

3. Insomnio

Probablemente el peligro más grave que se puede correr al consumir cannabis de manera recreativa es la aparición de períodos insomnes e inesperados. No importa qué tan cansado estés, no puedes dormir. Algunos tratan de noquearse fumando un poco más, agudizando el problema. Por lo general los síntomas desaparecen pocos días después de dejar de fumar cannabis.

Por otro lado, no está de más considerar el hecho de que los efectos secundarios negativos pueden prevenirse con un poco de información y responsabilidad por parte de los consumidores, y las incomodidades asociadas a la cannabis desaparecen totalmente pocos días después de interrumpir el consumo. En otras palabras, es técnicamente imposible volverse adicto a la cannabis, aunque se puede desarrollar una fuerte dependencia psicológica, como al café y otros estimulantes. Naturalmente, ese sería tema de otro artículo.

¿Has experimentado estos u otros tipos de high? ¿Cuál disfrutas más, cuál es más incómodo?

 

Cuerpos desnudos fusionados con el paisaje: la obra fotográfica de Ruben Brulat

Por: pijamasurf - 06/24/2015

En su serie Paths, el fotógrafo Ruben Brulat explora la relación entre el ser humano y su entorno

Frente a la naturaleza es posible tomar varias posturas. Históricamente, la más usual ha sido considerarla una fuente inagotable de recursos, una especie de almacén infinito de donde hemos tomado todo lo necesario para subsistir y evolucionar. Sin embargo, como bien sabemos por los resultados obtenidos, dicha postura ha sido más perjudicial que benéfica, sobre todo para la naturaleza misma, pues el ritmo de nuestras necesidades parece superar por mucho la capacidad de abastecimiento de aquella.

En oposición a esto, hay quienes hablan de un “retorno a la naturaleza”, un esfuerzo por recomponer la relación de nuestra especie con nuestro entorno y devolverla al punto de equilibrio que alguna vez tuvo.

Si el trabajo fotográfico de Ruben Brulat tuviera que comprenderse bajo alguna de dichas ideas, sería sin duda esta última. A lo largo de su carrera, Brulat ha ejercido una fórmula con la que busca reconciliar al ser humano con el ambiente que lo rodea: en un paisaje impresionante, sobrecogedor incluso, en el que la naturaleza se hace presente con toda su potencia, el fotógrafo sitúa el cuerpo diminuto y desnudo de una persona, un hombre o una mujer. El contraste entre ambas dimensiones y distancias, entre la exuberancia y la singularidad, lo múltiple en la desolación, ofrece entonces un significado inesperado, el mensaje de que quizá, después de todo, sí es posible ser uno con la naturaleza.

A propósito de su serie Paths, que dio a conocer recientemente, el fotógrafo dice:

Espero que estas fotografías hablen sobre amistad, sobre la vulnerabilidad nuestra y del tiempo, sobre los momentos breves de la vida que rápidamente se desvanecen en recuerdos. Todos a veces nos encontramos lejos, pero a veces cerca de casa, y frecuentemente decimos adiós para siempre a los otros. Fue una búsqueda del viaje estético, a través de países lejanos, culturas antiguas y tierras infinitas.