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6 métodos para mantener tu comunicación digital privada

Por: pijamasurf - 06/22/2015

Aunque la privacidad en Internet parece cada día más una utopía, aún existen formas de hacerla valer

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Desde hace tiempo la privacidad se convirtió en un lujo, tal vez incluso en un espejismo. Mientras celebrábamos la "hiperconectividad", la inmediatez y nos apresurábamos primero a mandar correos electrónicos y luego a likear fotos bobas y actualizaciones de dudosa procedencia, nadie nos avisó que a cambio de este carnaval de conectividad tendríamos que ceder, quizá para siempre, nuestra privacidad; nadie nos advirtió que seríamos permanentemente vigilados o que nuestros actos digitales serían algorítmicamente procesados al punto de poder casi predecir nuestras acciones futuras. 

En fin, con el tiempo llegó la resaca y cuando comenzamos a entender el precio de nuestros beneficios digitales ya era relativamente tarde. Hoy todos los que utilizamos Internet, smartphones y otros medios de comunicación hemos generado ya una cantidad suficiente de data como para que aquellos que tienen acceso a ella sepan más de nosotros de lo que nos gustaría: 

Como dice Julia Angwin, en su artículo para Alternet:

En la era post-Snowden hemos aprendido que prácticamente toda forma de comunicación, desde correos electrónicos, llamadas telefónicas o mensajes de texto pueden dejar un rastro digital que puede ser, y muy probablemente será, analizado por compiladores comerciales de data y gobiernos. 

A pesar de que el escenario de la privacidad es poco esperanzador, parece que aún tenemos algunos recursos disponibles para intentar mantener nuestra comunicación en privado. De hecho, Angwin comparte seis métodos para lograrlo, los cuales originalmente se han promovido entre periodistas que en el proceso de cumplir sus labores corren riesgos importantes. Sin embargo, estos mismos recursos pueden ser aprovechados por cualquiera de nosotros ya sea para sostener una conversación íntima, para proteger algún tipo de comunicación laboral o, simplemente, para evitar que terceros se metan en lo que no les incumbe.

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A continuación las recomendaciones, algunas de las cuales son relativamente complejas, mientras que otras apelan al sentido común. Y aunque pueda parecer un poco neurótico estar pensando en cómo proteger nuestra privacidad en lugar de estar disfrutando nuestro feed en Instagram, entre más gente esté dispuesta a defenderla es más probable que algún día volvamos a disfrutar de ella.

Ah, por cierto: antes de comenzar con los seis métodos que sugiere Angwin solo es importante definir si lo que quieres es proteger la identidad de los interlocutores (metadata), de lo que se está hablando (contenido) o ambos.

Para el primero de los casos, la protección de identidad, existen tres opciones:

Ruido: confunde la metadata añadiendo conexiones o contenidos falsos a tu comunicación. Para esto puedes optar por la sofisticada secrecía que ofrecen lenguajes como Tor (que permite navegar la red generando ubicaciones falsas para que el sitio que visitas no logre detectar tu ubicación real) o por métodos más artesanales (por ejemplo, si vas a llamar a una persona a su oficina, entonces puedes llamar a muchas extensiones dentro del mismo edificio para no dejar un registro único). 

Encubre: utiliza identidades alternativas y crea nuevas cuentas utilizándolas. En el caso del correo o de mensajería instantánea, utiliza Tor al momento de abrirlas, mientras que si tu comunicación es telefónica puedes adquirir  distintas tarjetas SIM, siempre pagando en efectivo y en lugares ajenos a tu rutina diaria.   

Evade: evita coleccionar metadata. En la medida de lo posible procura reuniones en persona, con teléfonos apagados y evita los dispositivos digitales. 

En caso de que la intención sea proteger el mensaje por sobre los interlocutores, entonces Angwin tiene otras tres sugerencias:

Ocultar: básicamente consiste en ocultar el contenido al depositarlo en un compartimiento secreto, ya sea digital o físicamente. Lo anterior puede implicar desde guardar un USB en un lugar seguro hasta utilizar programas para encintar y esconder data sensible dentro de tu computadora (utilizando, por ejemplo TrueCrypt).  

Encriptar: se refiere a hacer tu contenido ilegible utilizando técnicas criptográficas. Para esto existen múltiples servicios; aquí una lista. En el caso de llamadas telefónicas o comunicación vía móviles, puedes usar apps como Signal.

Enmascarar: consiste en hacer pasar contenido sensible o delicado como si fuera algo inocuo o rutinario. Esto se logra mediante señales o códigos preconvenidos que en apariencia significan algo, pero en realidad incluyen información adicional (una técnica utilizada desde hace siglos). 

 

6 tipos de viajes con los que te topas tarde o temprano fumando cannabis

Por: pijamasurf - 06/22/2015

En el proceso de decidir cómo integramos a la sociedad el conocimiento alternativo y los usos recreativos asociados al consumo de marihuana, es necesario estar informados sobre los escenarios con que podemos enfrentarnos al usarla

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Ante la falta de regulación en cuanto al consumo de cannabis en sus tipos de cepa y diferencias de consumo, y dado que cada cuerpo y mente reaccionan distinto a los diversos tipos de plantas, es difícil reducir a un número los muchos tipos de experiencias (“viajes”) con que puedes encontrarte al usarla fumada o ingerirla. Sin embargo, nos dimos a la nada penosa tarea de sintetizarlos en seis tipos básicos de experiencias polarizadas según un grado (altamente subjetivo, vale considerar) de placer y malestar con respecto al consumo de marihuana.

Los mejores tipos de viajes

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1. Eufórico

Para muchos fumadores la cannabis es una contraseña para un estado de alegría sencilla y abierta, de tranquilidad y sociabilidad, lo que permite experimentar un lado muy divertido y alegre de la vida. Probablemente es uno de los efectos más buscados por los fumadores recreativos y ocasionales, debido a que cuando pasan los efectos eufóricos se puede experimentar un poco de hambre, sueño o el punto 2 de esta lista.

2. Relajación

Muchos atletas (los practicantes de yoga, por ejemplo) son aficionados ocasionales a la cannabis porque permite observar con claridad la conexión entre el estado de nuestra mente y el de nuestro cuerpo. Luego de un día agitado de trabajo/entrenamiento, la cannabis puede relajar los músculos del cuerpo acompañándola con un masaje. Un gran plan para cualquier noche, en realidad.

3. Creatividad

Para los del tipo “artístico” y creativo en cualquier campo, la cannabis es un excelente desinhibidor de la creatividad gracias a sus efectos sobre la percepción. De pronto los alrededores parecen cobrar vida, o simplemente recuerdas cosas bajo una perspectiva nueva y sorprendente. Todo parece más vívido y más sencillo, como un Red Bull para el alma.

Sin embargo, como toda sustancia cuya administración altere el funcionamiento del cuerpo, la cannabis puede presentar efectos secundarios incómodos, “malviajes”, así como sensaciones difíciles de describir a menos que se hayan experimentado en uno mismo. Lo que nos lleva a:

Los peores tipos de viajes

1. Paranoia

La percepción aumentada de los sentidos y la viveza con que se experimentan algunos recuerdos puede provocar ansiedad y pensamientos paranoicos esporádicos. Pueden dispararse a causa de falta de información acerca de la concentración de THC de la planta (lo que en los mercados ilegales simplemente no está disponible), lo cual determina la potencia del viaje, además de que cualquier cosa que sientes se presenta de manera hostil a la conciencia.

2. Pereza

Hay una pequeña diferencia entre estar “baked” y estar al borde del letargo. Esa pequeña diferencia pueden ser un par de caladas extra al porro, o no haber comido bien antes de fumar. El caso es que te has convertido en un adorno más de tu sala de estar, en un mueble, en un electrodoméstico sin energía para estirarse un poco y pedir una pizza por teléfono.

3. Insomnio

Probablemente el peligro más grave que se puede correr al consumir cannabis de manera recreativa es la aparición de períodos insomnes e inesperados. No importa qué tan cansado estés, no puedes dormir. Algunos tratan de noquearse fumando un poco más, agudizando el problema. Por lo general los síntomas desaparecen pocos días después de dejar de fumar cannabis.

Por otro lado, no está de más considerar el hecho de que los efectos secundarios negativos pueden prevenirse con un poco de información y responsabilidad por parte de los consumidores, y las incomodidades asociadas a la cannabis desaparecen totalmente pocos días después de interrumpir el consumo. En otras palabras, es técnicamente imposible volverse adicto a la cannabis, aunque se puede desarrollar una fuerte dependencia psicológica, como al café y otros estimulantes. Naturalmente, ese sería tema de otro artículo.

¿Has experimentado estos u otros tipos de high? ¿Cuál disfrutas más, cuál es más incómodo?