*

X

Vagabundos y Millennials (¿la casa del Wi-Fi no tiene paredes?)

Por: pijamasurf - 05/04/2015

Un smartphone con plan de datos o conexión a internet gratuita es una herramienta cada vez al alcance de más personas, incluso de aquellas que no tienen acceso a vivienda, empleo, ni seguridad social
imagen: webjunk.info

imagen: webjunk.info

¿Alguna vez se te han olvidado las llaves en tu casa y sólo te das cuenta al llegar? ¿Qué pasaría si fuese de noche y no tuvieras dinero? ¿Llamarías a alguien? ¿Y si no tuvieras pila? Una cantidad alarmante de personas han quedado virtualmente excluidas del sistema económico de una forma en que sólo podemos imaginar, aunque desearíamos no estar en esa situación.

Lo cierto es que gracias a la debacle que se cierne sobre los mercados financieros desde 2009 muchos jóvenes de Estados Unidos se vieron, de la noche a la mañana, en la posición de vivir en la calle. La ubicuidad de los celulares baratos y la presencia del Wi-Fi gratuito facilita las cosas en la calle, pero sin duda no las arregla.

Según un largo reportaje de Newsweek, existen personas como "Nuke", alias de un joven médico que recuerda lo que llevaba consigo el primer día que tuvo que dormir en la calle: "Un teléfono, un iPod, un GPS TomTom, un atlas, una laptop, y el Wi-Fi gratuito no era fácil de hallar". Luego de varios años en la calle, el especialista en heridas de combate "Nuke" vive en una pickup Ford del 91, tiene un smartphone, una laptop y el internet gratis abunda.

Los "homeless Millennials", los nuevos desclasados, parecen vivir en una suerte de reality show de supervivencia, camping en exteriores e ingenio para conectarse a internet y cargar la batería del teléfono. Pero esto no tiene nada de glamouroso: "Uno tiene que prestarle atención al clima cuando vive afuera", dice Mike Quain, un percusionista callejero de 22 años. "Si hace mucho frío en alguna parte, nos vamos lo más al sur que podemos. Y a nadie le gusta ser sorprendido por la lluvia. La lluvia no es ni por poco divertida cuando no tienes un lugar seco a donde ir".

Otros, como "Huck" utilizan Google Maps, hacen llamadas y utilizan el Wi-Fi para ubicar amigos o aliados y luego apagan el teléfono. En realidad, la tecnología en los homeless tiene que ver con un uso muy estricto de supervivencia, y no tanto para el ocio. Si para cualquier persona de clase media las redes sociales son un sinónimo de ocio y entretenimiento, para los sin-casa se trata de una herramienta más, entre otras, para mantenerse con vida. Además están las restricciones prácticas: "sólo podemos cargar la batería por períodos cortos, tal vez una vez al día, o en ocasiones pasarán 2 o 3 días entre cargas".

Un estudio de la Universidad de Sidney, en Australia, encontró que 95% de los sin-casa poseen un móvil;  un estudio similar de la Escuela de Salud Pública de Boston mostró que 89% de los homeless veteranos en Massachusetts tenían al menos un dispositivo electrónico.

 

Te podría interesar:

Rostros de soldados antes, durante y después de la guerra (FOTOS)

Por: pijamasurf - 05/04/2015

Esta serie fotográfica retrata los efectos de la guerra impresos en el rostro de jóvenes marinos holandeses

Screen Shot 2015-05-05 at 11.08.18 PM

Para nadie es noticia que la guerra es una experiencia que potencialmente puede acarrear efectos devastadores en la mente de una persona. La destrucción, el dogmatismo, el sufrimiento y la injusticia son ingredientes que de algún modo atentan contra el equilibrio de nuestra naturaleza. Y tal vez por eso aseguran que es fácil distinguir, entre una numerosa tropa de soldados, cuáles son los integrantes que han experimentado el campo de batalla y cuáles no –al parecer, tras una guerra, la mirada de un soldado jamás será la misma.

Las cifras son contundentes. Depresión y desorden de estrés postraumático son los dos diagnósticos más comunes entre veteranos de guerra y, por ejemplo, 30% de los soldados estadounidenses que regresaron de las guerras de Irak o Afganistán reportaron algún tipo de trastorno mental durante los 4 meses siguientes a su retorno. Además, se calcula que 20% de los excombatientes terminan lidiando con problemas de consumo de drogas o alcohol, y en 2010 se registró entre veteranos un promedio de 22 suicidios cada día. 

Alrededor de este fenómeno, los efectos que imprime la guerra en una persona, la holandesa Claire Felicie creó una serie fotográfica llamada Marked. A manera de trípticos comparativos, Felicie presenta los rostros de integrantes de la 13a Compañía de Infantería del Cuerpo Real de la marina holandesa, antes, durante y después de haber combatido en la guerra de Afganistán. Y más allá de la sugestión con la que seguramente el observador aborda cada uno de estos trípticos, lo cierto es que en la mayoría de los casos se puede percibir una especie de switch en la mirada, e incluso en diversas facciones faciales, de los soldados.

.
.

Compuesta por imágenes en blanco y negro que resaltan los efectos del combate en los jóvenes marinos, esta serie se trata de una afilada reflexión visual sobre las consecuencias psicológicas, y por ende físicas, que conlleva una vivencia de este tipo. Si bien los rostros precombate no son necesariamente enternecedores, la diferencia entre 5 meses antes de llegar al campo de batalla, el recién desembarco en Afganistán y el regreso a su tierra tras haber combatido es realmente impactante. Estrés, perturbación y tensión son algunos rasgos comunes en los marinos después de haber participado en la guerra.

En pocas palabras Felicie logró un documento que retrata con alta fidelidad los terrores de la guerra, y qué mejor espejo para proyectar la naturaleza de estos sucesos que la propia mirada de sus protagonistas...

.
.