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Papa Francisco I denuncia a la élite que se beneficia de las guerras en el mundo

Por: pijamasurf - 05/14/2015

El máximo pontífice advirtió a los niños la razón por la que las guerras siguen vigentes: un poderoso grupo se beneficia tremendamente de ellas

Rüstungsproduktion, Sturmgeschütz III

El Papa Francisco continua con una línea de comunicación inédita entre los máximos jerarcas de la iglesia católica. Denunciar fenómenos sociales y culturales que jamás habían sido referidos por estas figuras se ha hecho ya una constante. Y aunque no podemos descartar que simplemente se trate de una estrategia "marketingera" de renovación ante la pérdida de fieles que enfrenta la iglesia, tampoco podemos dejar de celebrar algunos de los llamados del Papa argentino.

En el marco de una reunión con 7 mil niños, en la inauguración de una organización llamada Fábrica de la Paz, el máximo pontífice respondió así a la pregunta de uno de los pequeños: "Muchos poderosos no quieren la paz pues viven de la guerra. [...] Esto es serio. Algunos poderosos se ganan la vida con la producción de armas. Es la industria de la muerte". 

Y es que quién no se ha preguntado alguna vez por qué siguen existiendo las guerras a estas alturas, aun después de que históricamente hemos comprobado una y otra vez sus nefastas consecuencias. Al buscar una respuesta es muy probable que apuntemos a que existen grupos que se benefician de este fenómeno –poderosas agendas con monumentales intereses económicos de por medio. Así que si realmente queremos la paz, tendríamos que detectar y anular dichos grupos e intereses. Esta es la reflexión que, a fin de cuentas, detona la declaración del Papa Francisco, lo cual sugiere que independientemente de que sea mercadotecnia institucional o no, es bueno que una figura con ese peso de vez en cuando alce la voz. 

Declaraciones recogidas por la agencia ANSA

 

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La vez que un científico ruso creyó haber descubierto escorpiones en Venus

Por: pijamasurf - 05/14/2015

Un prestigiado astrónomo ruso, Leonid Ksanfomaliti, se convirtió en el hazmerreír de la comunidad científica cuando aseguró haber descubierto vida en Venus

20131025_V_KsanfomalitiA veces la historia de la ciencia es, sobre todo, la historia de sus equívocos. Aunque la idea que tenemos del proceder científico está asociada con nociones como la veracidad o la objetividad el error también es parte de su proceso y, con cierta frecuencia, es el único punto al que arriba.

En la búsqueda de formas de vida fuera de la Tierra ocurrió hace un par de años un singular episodio protagonizado por un reconocido astrónomo ruso, Leonid Ksanfomaliti, quien en 2012 publicó un artículo en el que proponía revisar la información que se tenía hasta entonces a propósito de la posibilidad de vida en Venus. En aquel momento la astronomía estaba sorprendida por el descubrimiento de más de 500 exoplanetas, cuya diversidad de condiciones hacían pensar en que algunos podrían albergar formas orgánicas de vida.

Ksanfomaliti siguió esta idea, con una pregunta propia: si la vida es posible en las condiciones extremas de ciertos exoplanetas, ¿por qué no podría encontrarse en un lugar de condiciones similares más cercano a la Tierra? ¿Por qué no en Venus? Fue entonces cuando recurrió a los datos obtenidos por las misiones soviéticas y rusas de exploración a dicho planeta para reexaminar esa hipótesis.

El astrónomo analizó imágenes obtenidas por la misión Venera-13, en particular fotografías de un mismo espacio de la superficie marciana, en busca de cambios que podrían delatar una forma de vida. Y sus ojos la encontraron. En un panorama pedregoso Ksanfomaliti creyó ver una forma móvil que le pareció un escorpión, y así lo anunció al mundo: que había descubierto escorpiones en Venus. Y el mundo se rió de su descubrimiento.

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La historia podría verse casi como una fábula si, como sugiere Emily Lakdawalla en el blog de la Planetary Society, reparamos en el exceso de confianza que llevó a Ksanfomaliti a ver lo que quería ver, a ajustar los hechos a su propia hipótesis. Sólo que, para desgracia suya, la realidad terminó por prevalecer y sobrepasarlo.