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The Jesus and Mary Chain en México: 30 años de feedback y rock & roll

Por: pijamasurf - 05/20/2015

The Jesus and Mary Chain, "los Jackson Pollock del feedback", están de regreso en México con una gira que conmemora los 30 años de Psychocandy

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"Dios escupe mi alma", rezaba entre líneas Jim Reid, al disonante ritmo del caos y la banalidad de un álbum que no tenía principios teóricos ni un fin. Lo suficiente sucio como para no encajar en los 80s, pero lo idealmente básico para considerarse rock primitivo, aún más cerca del blues. Psychocandy fue el primer álbum de The Jesus and Mary Chain y también la primera muestra sonora de shoegaze. Su laboratorio de feedback tenía como principales ecuaciones alquímicas: caos, anfetaminas, overdrive, The Velvet Underground, la muerte, baladas pop, más caos, The Cramps, ruido ensordecedor, culto vesánico, nostalgia, provocación, anarquía, pecado, nihilismo… nihilismo puro y virginal que intentaba no ahogarse en la luciferina del entonces innovador brit pop.

JAMCThe Jesus and Mary Chain surgió de un vórtice que figuraba en el rock & roll como un vacío espiritual de las secuelas de la generación X. Una época que había olvidado sus raíces primarias y se aventuraba a otras realidades en el universo, montados en máquinas de sonidos virtuales y rayos láser. El blues, la esencia nostálgica de la improvisación y el rock & roll primario, evolucionaron entre ecos y melancolía suave gracias a los Jesus; de repente la rabia anarquista se volvió azúcar.

En un solo disco podemos escuchar, como si se tratara de ruidos de una mala grabación VHS, una confrontación entre dos épocas: "Never Understand" (escuchándose, tal vez, en medio de los cadáveres de la filosofía punk ocultos en los bares clandestinos del Reino Unido) y "Just Like Honey" (una balada u oda a la saturación de melancolía que se escurre por calles grises).

Los hermanos William y Jim Reid, la base de este noise pop, lograron junto a Douglas Hart, Bobby Gillespie y el redentor Alan McGee un álbum trascendental en la historia de las reinversiones del rock que, desde 1985 y a la fecha, ha dejado heridas abiertas en las mentes de cada generación que escucha por primera vez su dulce y sin embargo mesiánico sabor a PSYCHOCANDY.

"Los Jackson Pollock del feedback", como alguna vez los llamó la prensa, están de regreso con una gira que conmemora los 30 años de Psychocandy. Gracias a El Fanzine -un periódico mexicano surrealista que durante años nos ha regalado diseños espectaculares de artistas gráficos y visuales-, México tendrá el grato honor de revivir este gran disco mañana 21 de mayo en el Auditorio Blackberry

*El Fanzine que hoy se estrena como promotor de conciertos, ha obsequiado dos pases dobles para aquellos que respondan la trivia que en Pijama Surf escribiremos sobre este mismo post a las 6 de la tarde. 

*Actualización: 

Para ganarte 1 pase doble al evento, cortesía de El Fanzine, envía un tweet con la respuesta de las siguientes dos preguntas:

¿Qué exintegrante de JAMC aparece en el documental de Rowland S. Howard?

Menciona dos covers que JAMC hizo a bandas legendarias.

 Más info

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Una realidad semántica: documentando conversaciones fotográficamente

Por: pijamasurf - 05/20/2015

La idea de que la fotografía equivale a “capturar un momento” se vuelve literal en la obra de Stephanie Lempert
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Si pensamos que una fotografía está hecha de información o, como dice el dicho, “una imagen dice más que mil palabras”, ¿qué pasa cuando se escriben mil palabras sobre una fotografía? Esto es con lo que juega la obra de Stephanie Lempert, The Language of Space.

Esta serie de fotografías intervenidas con texto ilustra conversaciones que se llevaron a cabo en el momento en que fueron tomadas, en distintos puntos de la ciudad de Nueva York. Lempert recorre esta ciudad registrando no sólo el lugar sino lo conversado allí, para después yuxtaponer la información en una sola pieza. El juego de información sobre información provoca que, paradójicamente, no se pueda leer tan fácil lo que dice ahí. Una suerte de impresionismo posmoderno, por lo demás bastante estimulante.

Si bien el resultado no es particularmente estético o llamativo, esta obra, en cambio, nos invita a reflexionar no solo en la faceta semántica de nuestra realidad, también en la construcción de espacios a partir de las conversaciones que en ellos se gestan –lo cual por cierto nos remite a la esencia del espacio público como algo que, más allá de lo material, resulta de la interacción que aloja–. 

La idea de que la fotografía equivale a “capturar un momento” se vuelve literal en la obra de Stephanie Lempert. Aquí se nos recuerda que los lugares tienen memoria; que todo lo que acontece en un espacio se registra en algún lugar del mundo; y que nada, ninguna conversación, pasa en vano. Las fotografías de Lambert nos invitan a reflexionar en torno a esto, y de paso le infunden un efecto especial a la urbanidad y a lo cotidiano de nuestro mundo. 

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