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Hulk, Batman, Mickey Mouse y otros íconos pop transformados en budas y personajes tibetanos (IMÁGENES)

Por: pijamasurf - 05/04/2015

¿Qué pasa cuando una cultura decide rebelarse y aparecer revestida con las formas y colores de la iconografía que la tiene dominada?

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La iconografía es, desde cierta perspectiva, un territorio de disputa. En prácticamente toda la historia de la humanidad las formas de representar la realidad se han enfrentado entre sí como resultado de la hegemonía de una cultura sobre otra, de una visión del mundo sobre otra.

De ahí que con cierta frecuencia los ejercicios de crítica y rebeldía al interior de dicha dominación casi siempre sean provocadores, pues dejan ver cómo una cultura se superpone a otras, a veces incluso sin proponérselo, sólo como una suerte de movimiento inercial imparable.

Tal es el caso de la cultura pop emanada de Estados Unidos, la cual cubre prácticamente todo el planeta en una suerte de conquista silenciosa o sutil que ocurre de facto, con sólo encender un televisor o un radio, con navegar por internet o abrir una revista. Ahí está, siempre.

En este contexto, el artista de origen tibetano Gade ideó una serie en que ciertos personajes icónicos de la cultura pop, los personajes de cómics, aparecieran revestidos con las formas y colores de la iconografía tradicional tibetana, como si se tratara de budas, monjes y deidades de esa cosmogonía.

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En parte Gade tuvo la idea para esta serie cuando, según su testimonio, visitó Pazi, un pequeño poblado en las faldas del monte Xishabangma, en los Himalayas, en donde los niños llevaban mochilas con la figura de Mickey Mouse y bebían Coca-Cola.

Si esto sucede en una ciudad de centenas de habitantes a más de 8 mil metros de altura sobre el nivel del mar, sin duda la cultura pop es un asunto de interés e importancia.

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Ondalinda x Careyes: el exclusivo festival en un punto paradisíaco del Pacífico mexicano

Arte

Por: pijamasurf - 05/04/2015

Este evento es una celebración de la vida y el espíritu, una congregación de personas afines que buscan encontrar la inspiración, la belleza y la fuerza espiritual para transformar el mundo

El festival Ondalinda x Careyes, apenas en su tercera edición, es sin duda uno de los más exclusivos y atractivos de México. La revista Vogue lo ha llamado el nuevo (y deluxe) Burning Man, pero mientras que la ciudad itinerante de Black Rock ha crecido hasta el punto de albergar unas 70 mil personas en los últimos años, en esta playa del Pacífico mexicano el aforo es limitado y aunque el festival se está expandiendo, se esperan menos de mil personas.

El festival pretende algo mucho más que poner unos DJs en la playa y pasarla bien un rato. Los 4 días del evento, del 8 al 12 de noviembre, son una celebración de la vida y el espíritu, una congregación de personas afines que buscan encontrar la inspiración, la belleza y la fuerza espiritual para transformar el mundo, según las palabras de sus fundadores, Lulu Luchaire y Filippo Brignone. De acuerdo con Luchaire, que trabajó en Apple y luego se retiró a Todos Santos (Baja California), la idea detrás del festival es reconectarse con la cultura ancestral. El festival pone un especial énfasis en el arte indígena y en los conocimientos chamánicos y medicinales de estas culturas. Cada año, se celebra a cierta etnia (el año pasado fueron los purépechas). El festival cuenta con una galería de arte en la que venden pinturas de artistas indígenas. Y las ganancias son donadas a diferentes comunidades indígenas.

Este año el tema del festival son los alebrijes, en el sentido de ser "animales espirituales personales" y de la conexión que tienen diferentes tradiciones con los animales, en los que encuentran sabiduría, guía y una posibilidad simbólica de transformación.

El line up cuenta con artistas como Oceanvs Orientalis, Nick Barbachano, Viken Arman, Goldcap y KMLN, entre otros.

El boleto al festival llega a costar casi mil 400 dólares, los cuales no incluyen el alojamiento. Así que no es barato, pero no hay duda de que los asistentes serán agasajados con música, paisajes, gastronomía, arte, espectáculos de luz y sonido y demás banquetes multisensoriales. El festival está asociado con Mayan Warrior, el famoso carro alegórico fiestero que todos los años acampa en Burning Man. Cuenta además con temazcales, sesiones de yoga y otras bondades.

Para volar alto a este festival de máximo deleite sensorial, las tarjetas American Express te ofrecen la posibilidad de pagarlo de contado o en parcialidades, además de su servicio 24/7, diseñado para resolver imprevistos en viajes. No vivas esta experiencia sin ellas.