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Hulk, Batman, Mickey Mouse y otros íconos pop transformados en budas y personajes tibetanos (IMÁGENES)

Por: pijamasurf - 05/04/2015

¿Qué pasa cuando una cultura decide rebelarse y aparecer revestida con las formas y colores de la iconografía que la tiene dominada?

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La iconografía es, desde cierta perspectiva, un territorio de disputa. En prácticamente toda la historia de la humanidad las formas de representar la realidad se han enfrentado entre sí como resultado de la hegemonía de una cultura sobre otra, de una visión del mundo sobre otra.

De ahí que con cierta frecuencia los ejercicios de crítica y rebeldía al interior de dicha dominación casi siempre sean provocadores, pues dejan ver cómo una cultura se superpone a otras, a veces incluso sin proponérselo, sólo como una suerte de movimiento inercial imparable.

Tal es el caso de la cultura pop emanada de Estados Unidos, la cual cubre prácticamente todo el planeta en una suerte de conquista silenciosa o sutil que ocurre de facto, con sólo encender un televisor o un radio, con navegar por internet o abrir una revista. Ahí está, siempre.

En este contexto, el artista de origen tibetano Gade ideó una serie en que ciertos personajes icónicos de la cultura pop, los personajes de cómics, aparecieran revestidos con las formas y colores de la iconografía tradicional tibetana, como si se tratara de budas, monjes y deidades de esa cosmogonía.

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En parte Gade tuvo la idea para esta serie cuando, según su testimonio, visitó Pazi, un pequeño poblado en las faldas del monte Xishabangma, en los Himalayas, en donde los niños llevaban mochilas con la figura de Mickey Mouse y bebían Coca-Cola.

Si esto sucede en una ciudad de centenas de habitantes a más de 8 mil metros de altura sobre el nivel del mar, sin duda la cultura pop es un asunto de interés e importancia.

Rostros de soldados antes, durante y después de la guerra (FOTOS)

Por: pijamasurf - 05/04/2015

Esta serie fotográfica retrata los efectos de la guerra impresos en el rostro de jóvenes marinos holandeses

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Para nadie es noticia que la guerra es una experiencia que potencialmente puede acarrear efectos devastadores en la mente de una persona. La destrucción, el dogmatismo, el sufrimiento y la injusticia son ingredientes que de algún modo atentan contra el equilibrio de nuestra naturaleza. Y tal vez por eso aseguran que es fácil distinguir, entre una numerosa tropa de soldados, cuáles son los integrantes que han experimentado el campo de batalla y cuáles no –al parecer, tras una guerra, la mirada de un soldado jamás será la misma.

Las cifras son contundentes. Depresión y desorden de estrés postraumático son los dos diagnósticos más comunes entre veteranos de guerra y, por ejemplo, 30% de los soldados estadounidenses que regresaron de las guerras de Irak o Afganistán reportaron algún tipo de trastorno mental durante los 4 meses siguientes a su retorno. Además, se calcula que 20% de los excombatientes terminan lidiando con problemas de consumo de drogas o alcohol, y en 2010 se registró entre veteranos un promedio de 22 suicidios cada día. 

Alrededor de este fenómeno, los efectos que imprime la guerra en una persona, la holandesa Claire Felicie creó una serie fotográfica llamada Marked. A manera de trípticos comparativos, Felicie presenta los rostros de integrantes de la 13a Compañía de Infantería del Cuerpo Real de la marina holandesa, antes, durante y después de haber combatido en la guerra de Afganistán. Y más allá de la sugestión con la que seguramente el observador aborda cada uno de estos trípticos, lo cierto es que en la mayoría de los casos se puede percibir una especie de switch en la mirada, e incluso en diversas facciones faciales, de los soldados.

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Compuesta por imágenes en blanco y negro que resaltan los efectos del combate en los jóvenes marinos, esta serie se trata de una afilada reflexión visual sobre las consecuencias psicológicas, y por ende físicas, que conlleva una vivencia de este tipo. Si bien los rostros precombate no son necesariamente enternecedores, la diferencia entre 5 meses antes de llegar al campo de batalla, el recién desembarco en Afganistán y el regreso a su tierra tras haber combatido es realmente impactante. Estrés, perturbación y tensión son algunos rasgos comunes en los marinos después de haber participado en la guerra.

En pocas palabras Felicie logró un documento que retrata con alta fidelidad los terrores de la guerra, y qué mejor espejo para proyectar la naturaleza de estos sucesos que la propia mirada de sus protagonistas...

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