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Este nuevo modelo amenaza el sistema bancario tradicional

Por: pijamasurf - 05/21/2015

Un banco y una plataforma de créditos P2P consuman una alianza que podría convertirse en una verdadera pesadilla para el sistema bancario tradicional

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Dale un arma a un hombre y podrá robar un banco. 

Dale un banco a un hombre y podrá robar el mundo. 

Banksy

A estas alturas no se necesita un gran despliegue de sensatez o sapiencia para darnos cuenta de que el actual sistema financiero está no sólo plagado de vicios, sino esencialmente mal diseñado –esto si consideramos la igualdad y la justicia como criterios primordiales. Pero hace mucho que la denuncia dejó de ser suficiente, y lo que hoy se requiere son alternativas viables que puedan reemplazar o al menos debilitar gradualmente a este sistema. 

Recién se ha consumado una alianza entre dos entidades financieras del Reino Unido que proponen explorar un nuevo modelo de préstamos bancarios. Recordemos que los bancos, y sus créditos, son actores protagónicos del aberrante escenario económico que nos rige. A grandes rasgos se trata de un acuerdo establecido entre un nuevo banco, el Metro Bank, y Zopa, una plataforma digital que habilita créditos mediante un esquema de peer to peer (es decir, un usuario conectado a esta red presta dinero a otro usuario) y que, al parecer, es utilizada para mover millones de libras esterlinas cada mes.

Actualmente un banco recibe el dinero que sus clientes ahorran y lo presta a otros clientes que solicitan un crédito. Los intereses que cobra en esta movida son suficientes para compensar a los ahorradores y luego obtener jugosas ganancias por intermediar. El éxito de Zopa se debe a que suprime la figura bancaria como un intermediario de préstamos y básicamente se limita a cobrar una comisión por enlazar a dos personas: un potencial prestador y un prestatario. Obviamente la comisión de Zopa es mucho menor a los intereses que nos cobran los bancos, y ahí radica su principal ventaja competitiva. Además, las transacciones relativamente se humanizan y la dinámica apela más a una noción comunitaria que a una relación sodomita entre una sombría institución y una persona.

Por su lado Metro Bank, fundado en 2010, se ha caracterizado por promover una nueva filosofía en la relación cliente-banco, y se ha distinguido por desafiar a los grandes bancos (a quienes incluso ha considerado como un gran cártel, en alusión a su mafioso proceder). 

Pero la noticia importante es que tras esta alianza Metro Bank se incorporará como cliente de Zopa junto con su cartera de clientes, lo cual provocará un aumento sustancial en el volumen de transacciones que procesa Zopa. Esto podría traducirse en un crecimiento masivo de adeptos al nuevo esquema lo cual, sin duda, debilitaría a los grandes bancos de este país y los obligaría a repensar sus procedimientos actuales. Finalmente, el éxito de esta alianza sugeriría una alternativa palpable al actual modelo bancario y podría ser replicada en otros países.

En el comunicado emitido por ambas compañías se advierte:

Zopa y Metro Bank consideran que esta alianza es un gran ejemplo de cómo dos desafiantes y disruptivos actores financieros pueden colaborar para ofrecer un valor adicional y revolucionar el sector bancario del Reino Unido. 

 

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La mitología del garage: las raíces simuladas de muchas compañías de Silicon Valley

Por: pijamasurf - 05/21/2015

Aunque muchas compañías como Google y Facebook se jactan de orígenes humildes y desafiantes, en realidad son más mitos fundacionales que una historia verdadera

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Contar historias ha sido uno de los vehículos más consistentes para establecer lazos emocionales entre las personas. Construir narrativas alrededor de un fenómeno, personaje o evento, enriquece el lugar que este ocupa dentro del imaginario colectivo, y cuando esta narración se desdobla en una mitología, entonces la historia cobra aún más fuerza. 

Lo anterior ha sido explotado por incontables marcas y compañías que, de manera accidental o intencional, se han revestido con mitológicos atuendos que las dotan de una identidad más rica. Y en este plano, las épicas fundacionales son bastante recurrentes.

Por ejemplo, cómo una compañía nació en condiciones adversas, guiada por un tenaz líder cuya visión y consistencia lograron trascender cualquier obstáculo hasta llegar a convertirse en una mezquina multinacional que premia periódicamente a sus empleados más obedientes, es ya una narrativa bastante familiar.

Nuevo paradigma empresarial

Conforme se consolidó la ola de innovación tecnológica que derivó en cientos de compañías que hoy operan en Silicon Valley, el prototipo empresarial fue significativamente alterado: atrás quedaron los yuppies de Wall Street con sus costosos trajes, sus conocimientos financieros y su exhaustivo PR, para dar paso a los geeks y tecnohippies californianos que a temprana edad y vestidos con mezclilla, tenis y camiseta, fundaron algunas de las compañías más grandes y rentables de la historia.  

Junto con esta nueva generación empresarial surgieron nuevos paradigmas narrativos a partir de los cuales empresas como Google entretejieron sus propias mitologías, dentro de las cuales, por cierto, el garage como un escenario álter-creativo tiene un rol fundamental. Incluso el término “garage” se aplica hoy como adjetivo para describir condiciones creativas que implican pocos recursos materiales, un espíritu esencialmente innovador e ingenioso, y una actitud desafiante frente al mercado (y la competencia establecida).

La mitología del garage

Un artículo de Tom C. Avendaño publicado a finales del año pasado en El País, analiza cómo el garage se ha convertido en un cliché dentro de las narrativas fundacionales de los tecnoentrepreneurs, al punto en que muchas empresas, incluidas algunas de las más grandes, se esfuerzan por insertar estos escenarios en sus historias.    

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En “La verdad que ocultan los 'orígenes del garaje' de Silicon Valley”, Avendaño revela cómo en la mayoría de casos los génesis garageros de las empresas tecnológicas son simulados o al menos forzados, para así encajar con el nuevo prototipo emprendedor. Y antes de pasar a algunos de los ejemplos recientes que se citan en el artículo, vale la pena recordar que el garage como mito fundacional forma por sí solo casi un episodio aparte dentro de la historia del “sueño americano”. Gente como William Hewlett y David Packard en 1938 o el propio Walt Disney en 1923, originaron sus futuros emporios en la cochera.

Sobre el caso de Google, Avendaño escribe:

Y luego está el del 232 de Santa Margarita Avenue, en Menlo Park. Ese lo alquilaron en 1998 dos jóvenes llamados Larry Page y Sergei Brin para llevar allí el desarrollo de su joven empresa, Google. El aparcamiento está sorprendentemente intacto hoy. Con la alfombra azul que la entonces dueña de la casa, Susan Wojcicki, hoy consejera delegada de YouTube, puso para que los arrendatarios se sintieran más a gusto. La mesa de ping-pong con la que se tomaban los descansos. Todo dispuesto para que el mito parezca real y nada recuerde que en realidad Google se había fundado 2 años antes; tenía ya recabado más de 1 millón de dólares de varios inversores; y el ahorro que les suponía alquilar un garaje en lugar de una oficina era risible.

Situaciones similares a la descrita anteriormente están registradas en la historia de YouTube, Facebook y otras varias empresas cuyos orígenes son mucho menos épicos, y mucho más estratégicos, de lo que se pretende. En pocas palabras, en todos estos casos tuvieron más peso ingredientes como tener acceso a grandes inversionistas o pertenecer a universidades elitistas que la materialización del credo garage.

Pero como bien recalca Avendaño: “El mito del garaje transmite una serie de imágenes y valores admirables. Emprendimiento. Generación espontánea de ideas brillantes. Trabajo duro. La libertad de ser tu propio jefe y desarrollar tu propia visión. La ingenuidad de pensar que todo va a salir bien y la humildad de seguir trabajando cuando así es. El garaje no es sólo un enclave geográfico”.