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El problema de salud que inexplicablemente afecta más a las personas de baja estatura

Por: pijamasurf - 05/16/2015

Un estudio descubre una relación entre la estatura y el desarrollo de cierta enfermedad cardíaca

tumblr_njbxmyDPbH1qlqsnio1_250Las personas de baja estatura pueden hacer de esta cualidad una ventaja favorable. Por su talla pequeña casi siempre viajan cómodos en cualquier transporte, encuentran ropa adecuada para su tamaño con rapidez, pueden pasar desapercibidos fácilmente y más. Sin embargo, también tienen algo en contra: al parecer existe un vínculo entre la altura y cierta proclividad a desarrollar enfermedades del corazón.

Eso es lo que sugiere una investigación publicada hace poco en The New England Journal of Medicine, en la cual un equipo médico internacional analizó información de más 200 mil personas, después de lo cual se encontró que cada 2.5 pulgadas (6.35cm) de altura reduce 13.5% la posibilidad de padecer cardiopatía isquémica (enfermedad de las arterias coronarias).

Con todo, los investigadores no pueden explicar esta peculiar relación. No se trata del tamaño de las arterias ―que podrían obstruirse fácilmente por su calibre menor en el caso de las personas de baja estatura, pues en las mujeres esto es así pero no se presenta dicha coincidencia. 

Mientras esta explicación llega, las personas de baja estatura no tendrán otra más que tomar medidas al respecto.

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La vez que un científico ruso creyó haber descubierto escorpiones en Venus

Por: pijamasurf - 05/16/2015

Un prestigiado astrónomo ruso, Leonid Ksanfomaliti, se convirtió en el hazmerreír de la comunidad científica cuando aseguró haber descubierto vida en Venus

20131025_V_KsanfomalitiA veces la historia de la ciencia es, sobre todo, la historia de sus equívocos. Aunque la idea que tenemos del proceder científico está asociada con nociones como la veracidad o la objetividad el error también es parte de su proceso y, con cierta frecuencia, es el único punto al que arriba.

En la búsqueda de formas de vida fuera de la Tierra ocurrió hace un par de años un singular episodio protagonizado por un reconocido astrónomo ruso, Leonid Ksanfomaliti, quien en 2012 publicó un artículo en el que proponía revisar la información que se tenía hasta entonces a propósito de la posibilidad de vida en Venus. En aquel momento la astronomía estaba sorprendida por el descubrimiento de más de 500 exoplanetas, cuya diversidad de condiciones hacían pensar en que algunos podrían albergar formas orgánicas de vida.

Ksanfomaliti siguió esta idea, con una pregunta propia: si la vida es posible en las condiciones extremas de ciertos exoplanetas, ¿por qué no podría encontrarse en un lugar de condiciones similares más cercano a la Tierra? ¿Por qué no en Venus? Fue entonces cuando recurrió a los datos obtenidos por las misiones soviéticas y rusas de exploración a dicho planeta para reexaminar esa hipótesis.

El astrónomo analizó imágenes obtenidas por la misión Venera-13, en particular fotografías de un mismo espacio de la superficie marciana, en busca de cambios que podrían delatar una forma de vida. Y sus ojos la encontraron. En un panorama pedregoso Ksanfomaliti creyó ver una forma móvil que le pareció un escorpión, y así lo anunció al mundo: que había descubierto escorpiones en Venus. Y el mundo se rió de su descubrimiento.

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La historia podría verse casi como una fábula si, como sugiere Emily Lakdawalla en el blog de la Planetary Society, reparamos en el exceso de confianza que llevó a Ksanfomaliti a ver lo que quería ver, a ajustar los hechos a su propia hipótesis. Sólo que, para desgracia suya, la realidad terminó por prevalecer y sobrepasarlo.