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Representantes de un antiguo y hermoso orden de valores que reaparecen cada cierto tiempo, cuando las comunidades necesitan de ellos más que nunca, para ayudar a la gente a plantearse de nueva cuenta aquellas cosas que son importantes

El Bosco, detalle de

El Bosco, detalle de "Las tentaciones de San Antonio", 1490

El amor conquista el mundo y todos sus temores, cuitas y ansiedades. Habla de algo que puede ser despertado en nosotros y que es más fuerte que toda otra cosa en la vida. Habla de algo que invierte los signos en nosotros y lo hace de tal modo que lo que era activo se vuelve pasivo y lo que era pasivo se vuelve activo. Un hombre debe experimentar una inversión  dentro de sí para que su Esencia se vuelva poderosa.

Maurice Nicoll, Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky

 

1. Plantas de café en la ribera de Chapala

Lo primero que nos sale al paso en su casa es el olor del desayuno que ya está listo. Nos desmañanamos tomando el autobús de las 7:00 am en la Central Vieja para llegar a la hora de nuestra cita. Son las 9:30 y nuestros estómagos nos reprochan con gemidos la ausencia y el vacío infame de la mañana. La combinación de la canela con el café, conforma un aroma muy atrayente que se distingue desde media cuadra de distancia. Ella lo sirve con un chorrito de leche condensada y azúcar mascabado. Nuestras glándulas segregan saliva nada más al pensarlo, anhelantes. Ya casi no podemos esperar.

Nos acordamos cuando Enedina nos platicó que se trajo su primera mata de café de Chiapas, hace 10 años, envuelta en periódicos y abrazada en el camión desde San Cristóbal de las Casas. Después vivir casi medio año y estudiar con don Lauro: un chamán muy famoso, aprendiendo el masaje con piedras y la acupuntura mexicana. Ahora ya tiene más de 180 plantas en su jardín, en plena ribera del lago de Chapala. El café que obtiene de ellas es para el autoconsumo de su restaurante, aunque siempre queda algún kilito de tostado artesanal para obsequiar a sus familiares o amigos.

“Hoy tenemos costillitas en chile pasilla, bistec a la mexicana, carne asada, frijolitos y torta de huevo con salsa de tomate…”, nos dice Enedina al recibirnos sonriente en el zaguán de la entrada de su casa, donde atiende a sus clientes, ofreciéndonos su mano delgada y fina. Nos decidimos por la opción de costillas con la obligada porción de “frijoles de boda”. Alguna vez nos explicó ella que en la mayoría de los pueblos de la ribera les llaman frijoles de boda porque, cuando los fríen con manteca, les revuelven salsa de birria para darles más sabor. Resultan tan sabrosos que hay quienes sólo piden frijoles para el almuerzo, y no andan nada equivocados.

Su nuera, Cristy, una morena gordísima y de sonrisa bondadosa, quien se encarga de tortear, nos saluda también y promete mandarnos una generosa dotación de “calientitas”.

En las pequeñas mesas de madera ya hay instalados bastantes comensales de la más diversa ralea: pescadores, jornaleros, albañiles, burócratas, profesores y muchos empleados de la Comisión Federal de Electricidad. Al mirarlos echar el diente a una tortilla con frijoles y huevo con chile o de pancita en salsa verde, una de sus especialidades, nos acordamos también del esposo de Enedina, quien trabajaba en la Comisión.

Hace casi 30 años que Enedina enviudó, su marido reparaba unas instalaciones de alto voltaje en Mezcala cuando resbaló de una de las más altas y peligrosas torres. Quedó agarrado por la pierna de un cable, rostizándose. Su cuerpo permaneció colgado toda la noche, recibiendo descargas fortísimas de la corriente eléctrica con la que alimentaban la zona entera del Lago. Lo encontraron hasta el día siguiente, achicharrado e irreconocible.

Enedina dice que la experiencia de identificar su cadáver carbonizado fue la cosa más espantosa que haya vivido. Sus niños estaban muy pequeños cuando todo eso pasó. Ella nunca trabajó antes, fue muy consentida desde niña, primero por sus padres y luego por su marido, quien la adoraba y siempre se esforzó para que nada le faltara. La experiencia, según sus palabras, casi la vuelve loca. Duró casi 3 años en una depresión profunda. Pero también fue la oportunidad para descubrir, una vez sorteada la crisis, su misión en la vida: sus dotes como cocinera y sanadora.

 

2. La discípula de la húngara

A las 12 del día, luego del desayuno, nos reunimos sus alumnos de masaje, herbolaria y acupuntura. Enedina enseña acupuntura mexicana, la cual todavía no es tan conocida. Ella dice que don Lauro, su Maestro, les explicaba que los pueblos mayas y toltecas la practicaban desde la misma época que los chinos. Con ella curaban y atacaban casi cualquier enfermedad. Enedina no utiliza agujas, como en la técnica oriental, sino punzones de madera, jade, obsidiana o cuarzo de distinto calibre. Luego de dar un masaje con sus dedos por las partes principales del cuello, cráneo, espala, brazos y coxis, relajando al paciente, oprime con sus punzones cuidadosamente diversas áreas de los huesos y músculos, las cuales corresponden a los distintos órganos internos del cuerpo: hígado, riñones, páncreas, vaso, etcétera.

Somos cerca de 12 personas que nos reunimos una vez al mes, en una sesión de todo el día. Hay gente que viene desde la ciudad de México exclusivamente para estudiar la técnica que ella enseña. Entre sus alumnos nos encontramos psicólogos, médicos internistas y anestesiólogos, terapeutas físicos, tanatólogos, psiquiatras, gente común que viene a aprender, etcétera.

Enedina no cobra una cuota definida por sus clases, dice que la cooperación es voluntaria: “Lo que quieran darme, lo que gusten…”. Tampoco tiene un costo fijo por sus terapias, masajes y limpias. Hay quienes damos 100 pesos, de acuerdo a nuestras posibilidades, aunque percibimos que debe haber quien le paga por su cuenta hasta más de mil o 2 mil pesos.

Se nos ocurre pensar que su casa se sostiene con las ventas de su restaurante, que tampoco es caro: los desayunos cuestan 30 pesos e incluyen café y frijoles con refile y todas las tortillas que se puedan comer. Sabemos también que a mucha gente no le cobra por sanarla y realizarle limpiezas energéticas. A nosotros nos alivió de un dolor lumbar que, según algunos especialistas, requería intervención quirúrgica. Nos acordamos siempre de la manera tan delicada en que sus dedos suaves nos aflojaban los músculos de la cara y el cráneo, para luego lancear los meridianos de los brazos, plantas de los pies y hombros con unos punzones de jade que le trajeron de Guatemala. Tras cuatro sesiones de terapia no volvimos a sentir jamás molestias de ningún tipo.

Los gringos la buscan para que los cure porque sabe hablar bien inglés. Enedina es muy discreta y jamás presume de sus conocimientos de medicina tradicional ni idiomas, aunque sabemos que viene gente del extranjero sólo para tratarse con ella:

…A mí me enseñó a leer el café una húngara cuando yo era muy niña --nos platica en esta ocasión. Me dijo que si yo la enseñaba a tejer con gancho y agujas, ella me enseñaría a leer los restos del café. La señora era de Líbano, no hablaba muy bien español, pero también sabía leer las cartas y usar el péndulo para curar y hacerle consultas, duramos casi 2 años enseñándonos mutuamente. Desde entonces comencé a interesarme por todos estos rollos…

Al mismo tiempo que habla, narrándonos fragmentos de su vida, se encuentra insertando semillas de caléndula en la oreja de un voluntario para mostrarnos la técnica de auriculoterapia, utilizada por los toltecas desde tiempos inmemoriales.

 

3. El automaestro

Un joven chamán en potencia empieza por ser considerado en la comunidad como un “enfermo”, atrapado en una abrumadora crisis psicológica que se expresa en una profunda confusión mental e incluso en enfermedad física. Si se puede curar, entonces puede ser un chamán…; enloquecer o morir. Sus opciones son limitadas.

Sheldom B. Kopp, Gurú: metáforas de un psicoterapeuta

 

A don Joaco lo conocimos por Enedina. Ella nos mandó con él, nos contó que fue su maestro de Tarot y de otras técnicas de magia y medicina ancestral. Llegamos la primera vez por una consulta de cartas y una limpia. Desde entonces no hemos dejado de venir cuando menos dos veces al mes a visitarlo y estudiar con él.

Un autobús suburbano nos lleva a lo largo del todo el Periférico Sur de la ciudad, hasta la parte donde el camino está más descuidado y la placa del pavimento necesita mayor mantenimiento. Es un poblado pobre y echado en el olvido, ya casi nadie habla de él más que para mencionar sus malas noticias. Anteriormente era un rancho muy famoso por su Viacrucis y sus fiestas patronales, aunque estas casi se perdieron con el paso de los años y la intromisión de las costumbres urbanas.

La pequeña comunidad prácticamente fue absorbida por el crecimiento impío de la ciudad, más allá del Periférico. Muchos fuereños llegaron a vivir alrededor y transformaron forzosamente la vida cotidiana de la gente con sus costumbres nuevas, no necesariamente positivas. Abundan la drogadicción, el alcoholismo y los asaltos. Una pequeña sociedad que antes presumía de ser muy comprometida con sus celebraciones de Semana Santa, la Bendición de los Animales y las pastorelas de diciembre, ahora se encuentra casi en vías de extensión.

Atravesamos, no sin tomar ciertas previsiones, la plaza principal con su kiosco oxidado y basuriento. Después de las 6 de la tarde ya no es tan seguro transitar para los que no somos de por allí.

Caminamos hasta la última calle, la cual lleva a las afueras del pueblo, donde comienza el río que antaño proveía de carpas tilapias, bagres, culebras, ranas, salamandras, tortugas y patos para la dieta de los lugareños. Antiguamente su remanso surtía de agua potable buena parte de dos municipios del oriente de la ciudad. Hoy está completamente contaminado por las empresas cercanas y las colonias nuevas de interés social, que desaguan su pestilencia sobre él. Ya no vive nada en su lecho más que peligrosas larvas de moscos, cucarachas de agua y otras sabandijas acuáticas, portadoras de enfermedades y un olor muy difícil de sobrellevar.

Nos cuesta trabajo imaginar las historias que nos narra don Joaco de cuando el pueblo era famoso por su río y su Viacrucis. Cuando las familias organizaban  días de campo en la orilla, pescando con anzuelo y tarraya, friendo carpas y ancas de rana en aceite con papas sobre discos de arado, con carne asada en las brasas y tacos de frijoles recalentados. Dicen que venía gente de la ciudad y de más lejos a pescar y a convivir.

La casa de don Joaco es de adobe y se encuentra justo frente al río. A pesar del olor de los contaminantes y desagües, muchísimos fuereños vienen a atenderse con él y a consultarlo. A sus pacientes no parece importarles ni la suciedad del río, ni los objetos de desecho, ni los animales muertos que ahora transportan sus aguas.

Se abre la pesada puerta de tablones de su entrada, aparece la mano fortísima y bonachona de don Joaco. Emergen sus ojos aceitunados y observadores. Al atravesar el pasillo de su sala, nos va envolviendo el concierto a todo volumen de decenas de periquitos australianos, canarios, palomas habaneras, calandrias, loros, cardenales y gorriones que viven en sus jaulitas, en el corral de don Joaco. Muy pronto comienza a hablar el brujo, es un grandísimo y animado conversador: “…Hace 20 años me dijo don Lauro que mi mujer me estaba embrujando…Don Lauro me aconsejo: -¡Vete hasta el fondo de tu patio a buscar en tal maceta de tal rosal!, ¡escarbas, y en el fondo vas a encontrar el mal…!- Y ahí estaba justamente aquello…”, nos dice don Joaco mientras tomamos asiento en su chiquigüite, como llama a un pequeño cuartito en donde realiza sus limpias, lecturas y trabajos energéticos. Don Joaco tuvo que aprender magia y brujería casi a la fuerza, cuando descubrió que su mujer le estaba haciendo trabajos de magia negra para dañarlo y quedarse con su casa y su dinero. Hasta entonces había llevado la vida común y corriente de un albañil. Tuvo que aprender a defenderse en un plano por completo invisible, al que casi nadie voltea a mirar en estos días.

Un día encontró en un libro de rituales mágicos una rara invocación al Maligno, la realizó a la media noche con las instrucciones que venían en ella y desde entonces su vida cambió. Al poco tiempo conoció a don Lauro, también maestro de Enedina y se fue a vivir a San Cristóbal de las Casas más de 3 años para estudiar con él:

¡…No…!  Una vez don Lauro nos pidió a un grupo de alumnos suyos que nos acostáramos en el suelo, entonces se sentó de repente arriba de mi barriga. Y yo, como lo respetaba mucho, no me moví para nada. Apenas podía respirar, pero no era capaz de pedirle que se quitara de encima, aunque me estaba lastimando. Entonces don Lauro nos dijo a todos: -¿Saben por qué éste está así de jodido…? Porque permite que cualquiera haga lo que quiera con él, porque es un dejadote, cualquiera se le puede sentar encima-. Entonces salté como un resorte y boté a don Lauro. Entendí que tenía que darme a respetar y aprender a defenderme yo solo de cualquiera…

Parte de lo que nos han enseñado don Joaco y Enedina en estos años es la necesidad de enfrentar nuestros temores, a curarnos y resolver nuestros problemas por nosotros mismos. En un mundo donde impera el dominio, la manipulación y el control externo de las personas a partir del miedo y la sugestión, la necesidad de ser el propio maestro, el automaestro, es una señal de que algunos brujos y sanadores como ellos no andan tan perdidos.

Un automaestro, tras haber adquirido una enseñanza espiritual, sigue por su cuenta su camino, tomando a la vida ahora como su única maestra, enfrentando sus obstáculos y peligros y haciéndose más fuerte cada vez que los sortea.

 

4. Un artesano en Europa

Estuve viviendo en Chiapas varios años con don Lauro, con él me acerqué por primera vez al Tarot y la verdad me hice muy bueno para interpretarlo, desde entonces es mi principal instrumento de trabajo. También aprendí masajes, la limpieza espiritual con huevo, chile seco y ramas de mezquite, a correr temazcales y a usar la acupuntura mexicana. Pero a los 3 años me echó de su casa, ya no quería que yo dependiera de él. Todo lo que podía aprender con él ya lo había aprendido. Ahora tenía que atender a mis propios pacientes. Yo todavía no me sentía seguro para curar personas, necesitaba una señal…

Don Joaco abandonó su oficio de albañil, se fue de Chiapas y retomó su gusto adolescente por la música. Se hizo de una guitarra y tras recordar un par de acordes se unió a un mariachi tradicional, compuesto por huicholes y mestizos. Anduvieron tocando en todas partes. Por cosas del destino, como él dice, los invitaron a presentarse en un festival de música folclórica en Barcelona, España. Cuando iban a regresar, aprovechando un permiso de la Unión Europea, don Joaco se separo de sus compañeros músicos y viajó hasta Alemania, Holanda y Suiza, viviendo de tocar su guitarra en trenes, plazas públicas, fabricando y vendiendo huaraches y pulseras que los europeos supieron valorar muy bien. Se dio tiempo para leer bastante, cuanto libro caía en sus manos sobre diferentes temas, también conoció a muchas personas en el camino. Visitó la ciudad natal de uno de sus grandes maestros: el médico y mago Teofrasto Paracelso.

Fue en una plaza de la ciudad de Colonia que se animó a realizar su primera lectura de Tarot en una banca a una muchacha que, según sus palabras, era muy bonita y estaba muy necesitada de ayuda. Don Joaco se comunicaba en un inglés mocho, pero suficiente para darse a entender con los alemanes. Entonces trabajaba con un antiguo Tarot egipcio, editado por un tal doctor Moore, que le obsequió don Lauro, el cual es ya muy difícil de conseguir, según nos platica en cada oportunidad.

Ese primer trabajo resultó un éxito. Gracias a él comprendió que debía regresar a México, reconstruir su casa frente al río y atender a la gente de su comunidad, que lo necesitaba más que nunca.

 

5. Cuando su mano se convirtió en cuchillo

Don Joaco arroja un leño en la hoguera que realizamos en mitad de su patio. Son casi las 12 de la noche. A nuestro alrededor impera el total silencio y una calma completa. Apenas se oyen algunos ladridos que se pierden en la lejanía. El río no parece descansar ni siquiera a esta hora, incluso  su cauce se escucha más activo que en la tarde.

Algo al interior del fuego estalla en el momento en que don Joaco nos describe sus conversaciones y diálogos con espíritus del Bajo Astral y con el Maligno. Suelta una ronca carcajada y las llamas parecen calmarse, amedrentadas con el poder de su voz de bajo. Sus ojos verdosos y revolcados nos recuerdan siempre una imagen de Pancho Villa. Ambos deben parecerse un poco o uno podría ser la reencarnación del otro, según nosotros.

Sus manos se vuelven igualmente poderosas que su voz cada que arroja los maderos a la hoguera, avivándola, también cuando extraen las cartas de sus dos mazos de Tarot, el egipcio del doctor Moore y el Ryder White, con los que trabajamos ahora. Sus manos parecen cortar como dos cuchillos, los poderes de la noche, en el momento en que abren las cartas y las parten para volverlas a unir de nueva cuenta. Es todo un maestro con las cartas.

En esta ocasión, tras hablar largo y tendido sobre los últimos Arcanos Mayores del Tarot, especialmente sobre el arcano XX, El Juicio Final, y sobre El Sol y La Luna, nuestra clase deriva hacia la necesidad de aprender a orar adecuadamente.

Don Joaco nos enseña a rezar el Padre Nuestro con una fuerza del corazón tremenda, de una manera conmovedora, llena de ímpetu y amor. Nos indica que si es rezado con la suficiente convicción y alma puede convertirse en un sortilegio poderosísimo capaz de alejar todos los temores, espantar los males y ayudar a proveer en cualquier tipo de necesidad. Según él, el Padre Nuestro originalmente era una oración dirigida al dios del Sol: el Dios Padre. “El Padre Nuestro es la única oración que le dio Dios directamente a los hombres…”, pronuncia categórico, con una voz que resulta más ronca que en cualquier momento de la noche. Luego pega un profundo trago a su botella de mezcal.

De pronto nosotros caemos en la cuenta de que tanto don Joaco como Enedina son entre otros brujos, curanderos y chamanes, representantes de un antiguo y hermoso orden de valores que reaparecen cada cierto tiempo, cuando las comunidades necesitan de ellos más que nunca, para ayudar a la gente a plantearse de nueva cuenta aquellas cosas que son importantes: la necesidad de voltear hacia sí mismos y mirar en sus corazones.

Sus centenares de aves se encuentran bien dormidas en las jaulas a esta hora, uno de sus cinco perros comienza a ladrarle a la nada. Un estridente coro de grillos inicia sus chirridos de manera ensordecedora. Don Joaco dice que aquí los grillos, cucarachas y ratas mutaron y se desarrollaron sobremanera, debido a los contaminantes que segrega el río. Aunque nunca nos encontramos hasta ahora con ninguno de ellos, la verdad es que esos grillos y ratas gigantes nos asustan más que las invocaciones de don Joaco dirigidas a los seres del Inframundo.

Ambos nos ponemos de pié tras largas horas de charla, estudio y buen mezcal. Guardamos en nuestro morral de lana un mazo nuevo del Tarot egipcio del doctor Moore, que el brujo nos obsequió el día de hoy.

Don Joaco nos brinda un abrazo muy cálido. Pronto nos iremos a dormir a su chiquigüite, como él lo llama, donde nos permite pernoctar cada vez que tenemos la oportunidad de venir a estudiar con él. Nos retiramos y sólo se queda la fogata en su patio, encendida y murmurante.

 

Twitter del autor: @adandeabajo

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Un breve repaso de la vida y obra del escritor inglés Rodney Collin.

[caption id="attachment_96298" align="aligncenter" width="629"]Imagen de: http://2.bp.blogspot.com/_evMxsuP9fU/ S4902q4KqLI/AAAAAAAAALY/h9ib4pkLk2A/s1600h/ Rodney+Collin+1948jpg Imagen de: http://2.bp.blogspot.com/_evMxsuP9fU/ S4902q4KqLI/AAAAAAAAALY/h9ib4pkLk2A/s1600h/ Rodney+Collin+1948jpg[/caption]

 

Para el hombre, la mujer debe ser aquello que le recuerde de dónde vino. Para la mujer, el hombre debe ser aquello que le recuerde hacia dónde irá en delante.

Rodney Collin, El desarrollo de la luz

1. El niño bien cuidado de Brighton y los viajes por Egipto de Kathleen

Antes de establecerse en Inglaterra, sus padres realizarían largos viajes a través de Oriente, el Cáucaso y Grecia, sobre todo a Egipto y la India. El padre era un comerciante e importador de telas, prendas y arte consumado, y su madre, Kathleen, la hija del dueño de un hotel. Ambos poseían un fuerte interés por la astrología, la espiritualidad y las filosofías herméticas.

Tras su regreso de un largo viaje por Egipto recorriendo el Nilo y siguiendo la pista de una supuesta ruta de iniciación muy antigua que se desenvolvía según el curso del río, se establecen en Brighton. Tal era el sueño del padre desde muchos años atrás: encontrar un lugar tranquilo en el campo inglés para retirarse y pasar sus días leyendo y realizando caminatas con sus perros.

En Egipto habrían establecido contacto con grupos herméticos, estudiosos de la filosofía neoplatónica y las religiones ancestrales de Oriente, particularmente con la sede de la Sociedad Teosófica, en Alejandría. Escucharían hablar de que el Nilo, desde tiempos inmemoriales, fue tomado como un modelo a escala del universo. Sus habitantes lo veneraban y las sociedades esotéricas recorrían su curso, deteniéndose en diversos sitios secretos, a lo largo de sus costas, donde les serían transmitidos diversos conocimientos espirituales, antes de virar a la pirámide de Keops, en donde se realizaría la prueba iniciática final. Aquel viaje dejaría una fuerte impresión en ellos, sobre todo en la joven señora.

Ya en Brighton, Kathleen se une a la Sociedad Teosófica del pueblo y comienza una activa labor estudiando astrología, meditación y ayudando a traducir los clásicos teosóficos a diversas lenguas e incluso al alfabeto Braille, con la finalidad de difundirlos. Aunque no tenía estudios superiores y ni siquiera cursó nunca el equivalente de un bachillerato, Kathleen poseía una asombrosa cultura, dominando diversas lenguas europeas, además del griego clásico y el latín, así como el lenguaje de señas de los sordomudos y el alfabeto de los invidentes. Junto con su marido, reunieron una de las bibliotecas más grandes de la comunidad sobre temas antiguos, psicológicos, históricos y esotéricos.

Sobre todo ella será quien influya en su pequeño y único hijo: Rodney. Desde entonces él se acostumbrará a leer y asimilar textos y libros a un ritmo sorprendente: de 1 por día. El chico acabará en poco tiempo con la colección bibliográfica de sus padres y se volverá un asiduo visitante de la biblioteca pública del pueblo.

Rodney era un muchacho tímido, delgado y meditabundo, de rasgos finos, bien cuidado y educado, siempre cerca de sus padres o en la biblioteca. Leyendo algún volumen mientras Kathleen trabajaba en la máquina de escribir, estudiando música en un viejo piano de la familia o acompañando a su padre en sus caminatas por los senderos boscosos y playas de Brighton, en compañía de sus perros pastores y san bernardos.

Resultará una extraña coincidencia que muchos años después, en la década de los 60, en México, en Tepoztlán, Rodney Collin ayudara a traducir al español y difundir los textos de su maestro, Ouspensky, y del Cuarto Camino, dándolos a conocer en América Latina y los Estados Unidos. Una tarea análoga a la realizada por su madre Kathleen con la obra de la Sociedad Teosófica, cuando él era niño.

Asiste al Instituto de Brighton en donde recibe sus enseñanzas básica y media. Desde entonces también enfrentará serios conflictos vocacionales, padeciendo fuertes dudas, cuestionamientos e inseguridades acerca de qué camino laboral, académico, espiritual o profesional proseguir.

 

2. Viaje a Galicia para aprender español y su encuentro con el Cuarto Camino

El hombre tiene que aprender primero la Verdad. Pero el Bien de la Verdad es antes que la Verdad, pues toda Verdad únicamente puede venir del Bien.

Maurice Nicoll, El nuevo hombre

Rodney Collin finaliza una carrera corta en economía en Londres, la cual nunca ejercerá, y traba contacto con grupos pacifistas y naturalistas, muy populares en Europa por aquellos tiempos previos a la guerra, ayudándolos a redactar periódicos, panfletos y revistas. Aunque no encuentra aún lo que anda buscando. Si algo tenía claro en aquel entonces, por lo menos, era el fuerte deseo de convertirse en escritor y vivir de sus publicaciones. Con ayuda de sus padres realiza un viaje a Galicia, en España, y pasará casi 1 año aprendiendo español y visitando las bibliotecas públicas, fascinado por las iglesias y el arte sacro del país. Todo ello consistirá en una importante preparación para sus futuros viajes e investigaciones en México y Sudamérica.

Gracias a sus conocimientos del idioma de Cervantes, es captado por el Servicio Secreto inglés y ejercerá como traductor e intérprete. La Segunda Guerra Mundial lo sorprenderá colaborando con el gobierno de su país; comienza un agitado período en el que a pesar de todo, no cesará de leer y escribir en su tiempo libre. Conoce a su esposa Jeanette en Londres y contrae matrimonio, compartiendo intereses y objetivos de carácter psicológico con ella. La chica también era una buscadora espiritual, desde muy joven se vinculó con un grupo relacionado con las enseñanzas de Krishnamurti, con el cual tenían contacto directo.

Rodney había publicado ya tres libritos sobre tópicos espirituales, una mezcla entre poesía y lenguaje teosófico, pero se encontraba indeciso entre apostar todo para convertirse en un escritor profesional o proseguir en cambio con su labor para el gobierno como experto en idiomas y traducción.

Encuentra por accidente en uno de sus viajes de trabajo su primer libro relacionado con el Cuarto Camino: se trata de la obra Un nuevo modelo del universo, de Ouspensky, uno de los más densos y difíciles volúmenes del psicólogo ruso. Aunque afirmará años después que a pesar de que en aquella ocasión no entendió nada, la personalidad de Ouspensky se trasluciría en sus letras y obra, consiguiendo cautivarlo y sembrándole el enorme deseo de encontrarse en persona con él.

Asiste a partir de entonces por primera vez a los grupos del Cuarto Camino, sobre todo a los que lideraba Maurice Nicoll en Londres, el cual contaba con numerosos seguidores, pero no consigue identificarse con el doctor Nicoll, quien a su vez habría sido discípulo de Carl Jung primero, y luego de Ouspensky en Inglaterra y de Gurdjieff en Francia. No le agradan del todo aquellas reuniones ni el estilo de monólogos del doctor y decide buscar directamente a su maestro: Piotr Ouspensky.

Gracias a algunas amistades de su madre, logra entrar en contacto con el psicólogo ruso por fin. Junto con Jeannette inician la asistencia a sus conferencias y ejercicios varias veces por semana, Rodney se entrevista personalmente con él y confiesa a su esposa que finalmente encontró “lo que andaba buscando”, según sus propias palabras.

En la introducción de su más conocida obra, El desarrollo de la luz, escrita y publicada por Collin tras la muerte del maestro, Rodney confesará que no habló con Ouspensky en aquella ocasión de temas académicos o teóricos, sino que de inmediato entró en materia emocional, confesándole su deseo más hondo desde la infancia: llegar a ser escritor profesional.

Ouspensky le responderá que primero deberá someterse por años a la disciplina férrea y concienzuda del Cuarto Camino, y posteriormente las palabras y los libros emergerán por sí mismos. El desarrollo de la luz efectivamente, escrito poco después del fallecimiento de Ouspensky, consistirá en un compendio de todos los aprendizajes, tareas, discusiones, viajes y lecturas vividos por Collin en los casi 15 años de trabajo con el psicólogo ruso.

Entre ambos existió una sólida relación no solo intelectual, entre maestro y discípulo, sino también afectiva, de amigos, pues llegarán a estimarse bastante.

En la introducción del mismo libro, Collin describe su prolongada relación con Ouspensky. Por aquellos años el psicólogo ruso se había distanciado ya de su maestro Gurdjieff, prosiguiendo su propio trabajo de manera independiente. Tras la muerte del mago Gurdjieff, Ouspensky se convertiría en el principal representante del Cuarto Camino, aunque ya existían diversos alumnos en Francia, Inglaterra y Alemania, quienes impartían sus propias conferencias y talleres, además de publicar sus textos independientes.

La Segunda Guerra Mundial impedirá el desenvolvimiento de los grupos de Ouspensky en Londres, y este se verá obligado a desplazarse a Nueva York para continuar con las escuelas y grupos fundados por Gurdjieff años atrás. Rodney Collin aprovecha su trabajo en el gobierno para viajar constantemente a América, acompañando a Ouspensky, ayudándolo a reunir grupos y encontrar lugares apropiados para impartir sus enseñanzas. Tras la etapa más cruenta de la guerra, se verán obligados a separarse durante varios años, sobre todo a partir del comienzo de la participación de Estados Unidos en la misma.

Al finalizar el período más duro y sangriento, Ouspensky conseguirá regresar a Londres, pero sus alumnos lo encontrarán muy cambiado. En un momento dado, los instará a abandonar los métodos y las teorías del Cuarto Camino de manera tajante. Muchos de los alumnos y discípulos sufrirán cruentas decepciones, pues dedicaron demasiado tiempo y recursos a estudiarlos. Solo unos pocos, entre ellos Rodney Collin, comprenderán la enseñanza más secreta y profunda de su maestro: el verdadero Cuarto Camino consiste en que cada quien encuentre su sendero individual, en su interior, y se transforme a sí mismo en su maestro y su propia escuela. No se trata, a la larga, de seguir a ningún maestro, sino de descubrir el Cuarto Camino en uno mismo.

Ouspensky fallecería al poco tiempo, víctima de un severo padecimiento renal. Crueles rumores señalaban por aquellos días que el psicólogo tenía una fuerte inclinación por la bebida. Rodney Collin y su mujer estarían con él en sus últimos días, como testigos de una atmósfera que ellos referirán como casi milagrosa,  de transmutación espiritual e inicio de un nuevo camino, más allá de la muerte.

 

3. La melodía de los planetas

Hemos comenzado ya a considerar el plan general de un cosmos y hemos visto cómo --estando erigidos todos los cosmos conforme a un mismo plan general-- cada parte de un cosmos menor refleja y reacciona con la parte correspondiente de otro mayor.

Rodney Collin, El espejo de Mercurio

Antes de morir, Ouspensky encargó una difícil tarea a un grupo de sus más allegados en Europa, entre los cuales se encontraban Rodney Collin y su esposa: escribir un compendio que sintetizara la relación entre todas las ciencias, todas las disciplinas de Occidente y Oriente, y sus equivalencias con los conceptos del Cuarto Camino.

Empero, la mayoría de los discípulos dejados tras su muerte se dedicaron a otras cosas: muchos abandonaron por completo las sendas espirituales. La Segunda Guerra finalizaba, dejando un continente derrumbado al cual era necesario reconstruir. Otros, como Maurice Nicoll, Alfred R. Orage y J. Bennett, emprenderían sus propias escuelas esotéricas, desarrollando un trabajo propio y publicando textos con total independencia de los demás grupos y células del Cuarto Camino.

Jeanne de Salzmann, una de las discípulas predilectas de Gurdjieff, se dedicaría a salvaguardar y difundir las obras completas y las partituras escritas por el mago quedándose, por prescripción de Gurdjieff, como responsable de los derechos de todo su legado. Se decía que el mago le encomendó vivir más de 100 años para proteger y difundir su pensamiento, tanto en sus libros como en su obra musical.

A partir de entonces, sobrevendría una lluvia de publicaciones y fundación de escuelas místicas inspiradas en el Cuarto Camino, o cuando menos en su nombre, inauguradas por personas que incluso jamás tuvieron contacto directo con sus escuelas ni con ninguno de sus autores. Algunas de ellas poco realmente tendrían que ver con sus conceptos reales, mezclando el estudio del eneagrama con el yoga, por ejemplo, o la astrología, el psicoanálisis y las danzas con otras filosofías singulares, incluso vulgarizando hasta cierto punto las enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky.

De tal manera que Collin se vio por completo solo tras la muerte de su maestro, enfrentado con la tarea de terminar con el encargo dejado por Ouspensky. Estudió y trabajó a un ritmo tremendo, con la intención de culminarlo, asimilando 1 libro por día y escribiendo hasta 20 horas diarias. En breve tiempo pariría una de las más importantes producciones bibliográficas del Cuarto Camino: El desarrollo de la luz, un modelo del cosmos desde esta escuela, el cual sería una continuación del pensamiento esotérico científico iniciado por Ouspensky desde sus años juveniles.

Collin dejaría muy en claro el papel de los planetas como filtros que condensan y proporcionan a la luz emanada por el Sol su muy particular esencia, perfume y ritmo musical. De manera que cuando dicha luz llega al planeta Tierra, ya se encuentra bastante influenciada y matizada por la energía de cada planeta del Sistema Solar, ejerciendo su poder específico sobre los habitantes de la misma, entre ellos la psicología del hombre.

Rodney Collin desarrolló una fascinante clasificación de las energías, los tipos psicológicos e incluso la anatomía humana y su funcionamiento glandular de acuerdo al trabajo de cada planeta del Sistema Solar:

  1. Mercurio (la activación del organismo, la capacidad de iniciar actividades y emprender nuevos proyectos cada día. Su órgano anatómico humano de influencia directa es la tiroides, propiciando la respiración, echando a andar los pulmones y el resto del sistema respiratorio).
  2. Venus (encargado de la reproducción y el aumento poblacional de cualquier especie, incluso el de grasa y sobrepeso en los organismos. Su órgano correspondiente de influencia anatómica es la paratiroides, así como el resto del tejido conectivo del organismo: nervios periféricos, grasa, tendones, huesos, a los cuales puede ayudar a su aumento de dimensiones y volumen).
  3. Marte (la agresión y violencia, movimiento externo, lucha y fuga. Su órgano de influencia son las glándulas suprarrenales. Responsable de las grandes eras de invasión y guerra en los humanos).
  4. Júpiter (la curación del organismo, el sistema inmunológico, los reflejos involuntarios y la conciencia corporal. Su órgano de influencia es la pituitaria posterior).
  5. Saturno (la inteligencia, la planeación, la resolución de problemas y el pensamiento científico. Su órgano es la corteza cerebral y algunos de los huesos, como el cráneo humano).
  6. Urano (sexualidad, sensualidad y emociones superiores. Su órgano de influencia son las denominadas gónadas o glándulas sexuales: ovarios y testículos).
  7. Neptuno (la espiritualidad y el pensamiento superior. Su órgano es la glándula pineal, mejor conocida desde la Antigüedad como el Tercer Ojo, del cual apenas se conocen muchas de sus funciones y que permanece inactivo, encapsulado en una válvula de grasa, sobre todo en la mayoría de las personas adultas).
  8. el Sol (es el padre de todos los planetas, su órgano de influencia es el timo, ubicado por encima del corazón. Presuntamente el timo actuaría durante la infancia y la adolescencia, contribuyendo al crecimiento físico y emocional de niños y adolescentes, fosilizándose en la edad adulta y resintiéndose su falta de actividad en la ausencia de sentimientos apasionados y de amor a la vida).
  9. la Luna (es hija de la Tierra, su órgano de influencia es el sistema linfático, encargado de la digestión y procesamiento de alimentos, líquidos y sustancias orgánicas).

 

4. Migración a México y transmutación final en la Catedral de Cuzco, en Perú

Tras la muerte de Ouspensky y de la publicación de El desarrollo de la luz, Rodney Collin emigraría a México con su esposa y algunos de sus primeros discípulos. Se dice que un maestro no es realmente maestro sino hasta la muerte de quien lo inició en el conocimiento sagrado.

En Tepoztlán, Morelos, proyectarían la creación de la editorial Sol, iniciando las primeras traducciones al español de los libros de Ouspensky y Gurdjieff, así como de algunos autores destacados como Jiddu Krishnamurti e incluso teosóficos, como Mabell Collins y Alice Bailey.

En Tepoztlán fundarían su escuela espiritual, iniciando un fuerte trabajo espiritual con los primeros alumnos norteamericanos y latinos, desarrollando investigaciones y estudios paralelos en astrología, eneagrama, Tarot, medicina tradicional, a los cuales comienzan a integrarse estudiantes de toda América Latina.

Rodney Collin recorre primero México, realizando estudios de campo en las pirámides y sitios sagrados como Teotihuacán. De ahí partirá hacia Perú y Brasil con los mismos objetivos. Collin estaba convencido de que los diversos centros ceremoniales de la América precolombina fueron diseñados por personajes de gran inteligencia, pertenecientes a la Humanidad Consciente, ya desaparecida, como aquellos que proyectaron las pirámides de Egipto y las catedrales góticas europeas.

Sería en Cuzco, Perú, tras experimentar una fuerte experiencia espiritual en la torre de su catedral, que sufriría un infarto fulminante, desplomándose posteriormente desde el campanario de la misma hasta el fondo de su plaza.

Sus familiares y amigos señalarán que varios días previos había sido presa de fuertes estados de éxtasis emocional, vislumbrando lo que en breve tiempo sería un drástico proceso de transmutación energética y de viaje, más allá de la muerte.

 

Twitter del autor: @adandeabajo