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Así es como reaccionaría un hombre si se sometiera a los dolores de un parto (VIDEO)

Salud

Por: pijamasurf - 05/12/2015

Cuatro voluntarios se someten a una simulación de los dolores que experimenta una mujer durante el parto y este fue el resultado

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Aunque en esencia es un acto cuasi milagroso y maravilloso, el parto se caracteriza también por inducir uno de los mayores dolores físicos que puede experimentar el ser humano. En este sentido las mujeres, las madres, merecerían un reconocimiento infinito: no sólo protagonizan el acto esencial de vida al dar a luz, sino que también se visten de guerreras al momento de atravesar las sensaciones físicas que esto conlleva. 

En plan especulativo, tal vez si los hombres lograran acceder a esta vivencia, la empatía y admiración por las mujeres sería mucho mayor. Y no sabemos si motivados por una reflexión similar o simplemente buscando recolectar la atención de los usuarios y muchos clicks, el equipo "Try Guys" de Buzzfeed se propuso tener la experiencia mediante una simulación de los dolores que implica el parto. Para simular las sensaciones les fueron adheridos varios electrodos en distintas partes del cuerpo. 

Obviamente esta simulación es tan sólo un acercamiento a la vivencia real; por ejemplo, los participantes podían darse el lujo de pedir a los doctores que pararán el estímulo cuando el dolor experimentado era ya demasiado –algo a lo que ninguna mamá tiene acceso. 

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Salud

Por: pijamasurf - 05/12/2015

Experimento muestra el fascinante poder del nocebo, el oscuro hermano del placebo

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El doctor es una figura investida por un halo casi sagrado, pese a que cada vez la sociedad es más secular. Otorgamos, consciente o inconscientmente, una especie de onmipotencia a los médicos, los cuales no sólo simbolizan el conocimiento sino también nuestra esperanza. Es por esto que el efecto nocebo, el hermano gemelo maligno del placebo, se potencia tanto en los actos de los médicos. Más allá de la medicina puntual, muchas veces lo que no sana o nos enferma es su rapport, su amabilidad, su seguridad y, en la ausencia de este trato dirigido más a la mente y al alma que al cuerpo, nos podemos enfermar.

La BBC realiza un interesante ejercicio en el que el doctor Mark Porter ensaya una consulta médica en la que utiliza palabras intencionalmente negativas para crear una respuesta de nocebo en un paciente. Porter dice que tiene malas noticias y que sus "rodillas están desgastadas" o que las medicina "tal vez un ayuden un poco" pero que "podrían tener efectos colaterales". Palabras que un médico debe evitar si quiere fomentar la respuesta del placebo, aunque a veces (es polémico) podría ser más ético hablar así.

Según la BBC, el experimento muestra que advertir a las personas sobre los posibles efectos secundarios de un medicamento hace más probable que se presenten efectos como nausea, fatiga, diarrea o dolor de cabeza --esto incluso sucede cuando se administran pastillas de placebo. El periodista de la BBC concluye que "es más fácil hacer daño que bien", y recomienda tener cuidado porque la influencia negativa del nocebo "puede encontrarse merodeando en casi cualquier aspecto de la vida médica".

El nivel al que llega el nocebo es notable. Algunas personas, según el doctor Dimos Mitsikostas, llegan a tomar pastillas de azúcar y cuando se hacen pruebas en las enzimas del hígado muestran indicadores elevados. Es sorprendente lo que la mente puede hacer, y la ciencia no se lo explica del todo.

La dualidad placebo-nocebo nos coloca, sin embargo, en una posición de responsabilidad personal sobre nuestra salud y apela a nuestra capacidad de relajarnos o estresarnos, conocer nuestro cuerpo e incluso curarnos. Las palabras del doctor nos pueden enfermar o dar un empujón para curarnos, pero nada puede ser más poderoso que nuestra propia determinación para catalizar un proceso de sanación. "La sanación es un fenómeno real", dice Paul Dieppe del Exeter Medical School, "todos tenemos la habilidad de curarnos en muchas condiciones y eso puede ser activado por nuestra interacción con las personas". Lo cual nos lleva al hecho de que una de las medicinas más poderosas es el contacto íntimo y la empatía entre los seres humanos.