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A lo largo de su corta historia la internet ha experimentado ajustes que modificaron significativamente su proyecto original transformándolo en un ente que, aun ahora, vive en tensión con intereses diversos

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La internet es una de las invenciones fundamentales de nuestra época, un desarrollo tecnológico que modificó radicalmente varios ámbitos de nuestro quehacer cotidiano, particularmente en los dominios de la comunicación y la información pero también en otros quizá menos obvios como la economía o las relaciones personales.

Históricamente es posible marcar un antes y un después de la internet y, por otro lado, seguir el devenir de la red en función de los muchos intereses generados a su alrededor, cómo esa tierra promisoria inaugurada con cierta ilusión e ingenuidad pronto se transformó en un campo de guerra y codicia con modificaciones sutiles que ocurrieron tal vez sin que nos diéramos cuenta pero que no por ello afectan menos nuestras navegaciones por la red.

A continuación compartimos un top de estos ajustes, pues no parece un asunto menor conocer un medio al que dedicamos tantos recursos personales y colectivos.

 

Los banners

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Al principio, como muchas cosas de este mundo, la internet gozaba de cierto grado de marginalidad con respecto al capitalismo, una especie de edad dorada en la que lo común era experimentar, descubrir, compartir y otras prácticas colectivas y casi utópicas que tenían como eje común la comunicación y la data. En este escenario, el 27 de octubre de 1994 hotwired.com puso en práctica una pequeña modificación en el contenido de su sitio web que, quizá sin que pudiera preverse, modificaría notablemente la red: un banner comercial para AT&T que con un mensaje invitaba a darle clic. Con este pequeño añadido, la publicidad encontró el hueco por el cual colarse y colar a las grandes marcas a la red y así darle a esta su primer modelo de negocios.

 

Las cookies

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La internet es mucho más de lo que vemos. Cada vez que nos conectamos, tecleamos la URL de un sitio de nuestra preferencia, hacemos clic en un banner o realizamos una búsqueda, se genera un pequeño archivo con información relativa a esas prácticas que se almacena y se encuentra disponible para los sitios que visitamos. Grosso modo, eso son las cookies. En su origen, se trató de un método para hacer la navegación más rápida y efectiva e incluso se les consideró poco importantes como para hacerle saber al usuario que existían. Sólo a mediados de los 90 varias voces comenzaron un debate respecto a la relación entre las cookies, la información personal, el uso comercial de esta y el derecho a la privacidad. Dicha polémica continúa hasta ahora, pues los datos personales sobre los hábitos de navegación se han convertido en una materia prima codiciada por diversos agentes: gobiernos nacionales, agencias de seguridad, compañías trasnacionales y más.

 

Los emoticones

tumblr_njoxm7G6Hj1sqf5k8o1_500En 1982 Scott Fahlman, profesor del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad Carnegie Mellon, sugirió añadir una marca a los mensajes que se posteaban en el boletín electrónico de su dependencia académica, esto para poder distinguir entre los que podían leerse como una broma y aquellos que debían tomarse en serio. Para los primeros, el profesor sugirió una cara feliz :-) y para los segundos una cara triste :-( . De este modo Fahlman quiso resolver el problema que surgía cuando alguno de los lectores del boletín no entendía el sentido sarcástico o irónico de un mensaje (una dificultad que, inexplicablemente, persiste hasta nuestros días) y, sin quererlo, se convirtió en el inventor de los emoticones.

También en Pijama Surf: Vladimir Nabokov, precursor de los emoticones :-)

 

El comercio electrónico

Si comprar y vender es uno de los mecanismos fundamentales de nuestro mundo, la internet no podría mantenerse en la excepción. En parte, el éxito del comercio virtual se debe a la comodidad con que el consumidor puede realizar sus transacciones: sin mayor esfuerzo es posible encontrar productos, comparar precios, realizar la orden de compra, rastrear el envío, etcétera.

 

El streaming

La transmisión de datos por internet encontró un uso inesperado en la transmisión continua y en vivo de contenidos que implican un inicio, una sucesión y un fin y que, por otro lado, no requieren necesariamente un almacenamiento. Por ejemplo un concierto, una conferencia académica, una canción o una película. En 1993, la banda Severe Tire Damage trabajó  junto con Apple, DEC y Xerox PARC para realizar el primer streaming de un concierto en vivo. Actualmente esta práctica ha evolucionado en servicios como los de YouTube, Netflix y Spotify, los cuales admiten varias críticas a propósito de la forma en que han manipulado a su favor las prácticas de consumo de la música, las películas y otros productos culturales.

 

Los blogs

Después del siglo XIX es posible que el otro momento en que la escritura personal conoció un momento de auge haya sido a mediados de los años 90, cuando surgió la práctica de nutrir una suerte de bitácora personal alojada en la internet. Primero se trató de diarios de personas específicas que escribían para sitios que les abrían un espacio para este fin, sin embargo, servicios como Blogger, Wordpress o Tumblr llevaron esta posibilidad a personas comunes, con lo cual comenzó a tejerse una red de narrativas personales que es, quizá, uno de los mejores testimonios de este momento histórico de la humanidad.

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GIFs

Todos amamos los GIFs, un formato de imagen móvil que de algún modo pinta bien nuestra época: breve, fugaz, repetitivo, un poco banal, creado para el consumo inmediato y en serie… Quizá por esto, aunque no puede decirse que su invención sea reciente (el primero se hizo en 1987), sólo en los últimos años el GIF se ha convertido en un medio de entretenimiento por su carácter creativo, sensible o pedagógico y al también se le dan otros usos excéntricos.

 

Los motores y algoritmos de búsqueda

Una sesión común en la internet puede seguir estas etapas: abrir un buscador, teclear algunos términos y elegir entre los resultados aquel que mejor se ajusta a lo que teníamos en mente cuando iniciamos la búsqueda. Dicho así parece sencillo y hasta elemental, sin embargo, en la historia de la red representó uno de los desarrollos capitales para poner en contacto al usuario con los miles y miles de contenidos disponibles en algún punto de ese universo virtual. Con un golpe de genialidad Google barrió con prácticamente todos los motores de búsqueda existentes, pero quizá algún día la internet cambie lo suficiente como para volver obsoleto su algoritmo.

También en Pijama Surf: Saber buscar en Google: ¿la única habilidad necesaria en nuestra época?

 

La web móvil

En los últimos años la internet entró en un proceso de cambio que la ha vuelto cada vez más “móvil”. De acuerdo con ciertas estadísticas, ahora 1 de cada 3 personas que navegan lo hacen con un dispositivo y una conexión que les permite acceder a la red desde la palma de su mano, sin importar que se encuentren en la calle, en un restaurante o en su casa. Las consecuencias de esta modificación todavía no son muy claras, aunque han comenzado a notarse.

Uber es una iniciativa de corte político y social que se propone transformar los modelos vigentes de circulación y transporte en las ciudades
[caption id="attachment_97815" align="aligncenter" width="604"]Imagen de: https://www.flickr.com/photos/bfishadow/14656314348 Imagen de: https://www.flickr.com/photos/bfishadow/14656314348[/caption]

¿Uber es una empresa de tecnología? Como casi todos los gigantes de tecnología, sí y no. Digamos -para empezar- que sí porque su producto principal es una herramienta tecnológica muy poderosa. Pero que no porque no se ciñe solo a ella.

Sin embargo, la problemática es más compleja. Uber  es una iniciativa de corte político y social que se propone transformar los modelos vigentes de circulación y transporte en las ciudades. Y esa definición no es la definición de una empresa de tecnología. Solo que lo hace en buena medida mediante la tecnología. Uber no hubiera sido creada en una época pre-digital. Uber  se vale de la tecnología para modificar esencialmente un modelo muy tradicional y muy enquistado en nuestras sociedades (aunque se trate de un modelo sumamente estresado que avanza hacia su propio colapso).

Esa situación es muy parecida a la que se encontraron Wikipedia y Google en el campo de la información y el conocimiento. ¿Son Google y Wikipedia empresas de tecnología? De nuevo, sí y no. Tal vez en estos casos más sí que no que en el caso de Uber, pero aún así, sí y no. Lo son porque su instrumento es cabalmente digital y poderosamente digital. Pero no lo son porque sus objetivos rebasan con creces la agenda tecnológica y avanzan en los niveles social y epistemológico del conocimiento y la información.

Tal vez sea más parecido a Uber el caso de Amazon; aunque sí y no. En términos descriptivos, sí; lo mismo que Uber, Amazon se apalanca en un recurso digital poderoso y singular, pero se materializa más allá de él. Amazon tiene una dimensión física –digamos-, como Uber, que no tienen ni Google ni Facebook. Pero lo que diferencia a Amazon de Uber es que su propósito de transformación social es menos relevante, está menos presente en su organización y tiene menos impacto en la configuración social en la que vivimos. Amazon acabará incidiéndonos por su escala y su insistencia, pero no porta una idea inquietantemente transformadora, subvertidora del status quo, como lo hace Uber.

Uber es un aplicativo impecable que altera la dinámica social de millones. Y no es lo mismo que Waze, que también es impecable –o más-, pero que apenas mejora la vida de las personas, pero no las cambia esencialmente. Uber sí; o por lo menos, puede ser que sí, si logra imponerse –que lo parece.

Por eso veo en Uber una mística que no alcanzo a ver en las demás. Uber es la más política de todas las Compañías tecnológicas que conozco (bueno, después de Wikileads). Uber arrasa porque tiene la fuerza intrínseca de las conspiraciones. Y así como crea sus víctimas –que pareciera que serán los taxistas e incluso los repartidores de cosas en general-, crea también sus devotos. Uber tiene misioneros; los primeros, sus empleados, y con ellos, sus choferes. Esas personas que “trabajan en Uber” son esencialmente diferentes a los taxistas que conocemos. ¿O no?

Los taxistas carecen de mística y abundan en neurosis. Lo contrario de los de Uber. El taxista piensa todo el rato en sí mismo y sufre por él y se queja con él y monta en cólera por las cosas que lo afectan a él… y tu vas ahí atrás, como si fueras cosa, ajeno a todo y a él también. En Uber no pasa eso; el chofer de Uber parece estar más pendiente de tu experiencia que la de él. Su foco eres tú y no la calle, el tránsito, su auto, el otro auto y esas cosas que enloquecen a los taxistas. Y como su foco eres tú, te hablará si imagina que necesitas escuchar y si no, no; al contrario del taxista que te habla si es él quien necesita hablar –y de lo que él necesita hablar-, más allá de lo que tú quieras.

Esa diferencia no viene de las personas, viene de la organización, quiero decir, del contexto. Es la intencionalidad y el sentido de la empresa lo que modifica la actitud de las personas. Por eso Uber es carismática; porque la intención política que la mueve encarna en cada uno de los que la constituyen.

Y otra vez, volvámonos a nuestro mundo escolar. ¿Será que nuestros maestros son los taxistas de nuestras escuelas? ¿Será que a tanto maestro quejoso y victimizado no le estará haciendo falta un Uber que salte por encima de todo e inyecte sentido a todo aquello que no lo tiene o que lo ha perdido? ¿Será que como nosotros arriba del taxi, nuestros niños también están sintiendo aquello de que al que conduce solo le importa él y sus situaciones, y sus conflictos, y sus riesgos… y su celular?

¿La nueva escuela será una solución tecnológica? Sí y no. Sí porque no logro verla sino apalancada en la tecnología y sus modos de reconfigurar algunas figuras sociales saturadas (el aula, el libro de texto, el horario de estudio, las investigaciones, las evaluaciones, etc.). Pero no porque no será el elemento tecnológico el que la haga nueva, sino que será por medio de algún elemento tecnológico que ella acabe resultando una experiencia social y académica verdaderamente transformada. 

Twitter del autor: @dobertipablo