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Los efectos de distintas drogas en pósters minimalistas (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 04/17/2015

La capacidad de síntesis y la creatividad del diseño gráfico es puesta a prueba en la serie "This is your brain on drugs"

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La diseñadora Meaghan Li ha producido estas imágenes para la serie This is your brain on drugs, una tentativa de resumir en una imagen relativamente sencilla los efectos de cada una de las drogas recreacionales más populares. Sustancias psicodélicas y psicotrópicas que se derraman sobre la realidad en múltiples formas, reducidas a una economía de términos. 

La serie, resuelta de manera prolija plantea una serie de preguntas inevitablemente. ¿Pueden definirse las drogas psicoactivas en una imagen? ¿Qué tan fácil es captar la esencia de estas sustancias de efectos tan disímiles y mutidimensionales? Acaso no es imposible acercarse a una representación esencial, pero es necesario tener visiones epifánicas de la naturaleza de estas sustancias para hacer justicia. Los resultados de este experimento son mixtos. Por momentos parece que el diseño es atinado, otros parece que son meras convenciones, acercamientos que dejan con un mal sabor de boca --especialmente a aquellos usuarios que han formado una relación simbiótica con algunas de estas sustancias. La representación de la marihuana es especialmente pobre; la de la cocaína y el LSD parecen afortunadas. La artista en ocasiones hace pensar que no ha probado estas sustancias, no conoce su esencia, pero al mismo tiempo refleja mucho talento como diseñadora --pese a que sólo capta superficialmente el alma de estas drogas, logra una interesante constelación de diseños.

  

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El estereotipo del MDMA claramente representado como un corazón luminoso. El "éxtasis", también llamado "la droga del amor", originalmente tenía el nombre callejero de "empatía". Existe cierta controversia sobre si esta sustancia popularizada por el químico "Sasha" Shulgin e identificada con la cultura rave, realmente es un psicodélico o se trata más bien de un agente empatógeno cuyo máximo potencial está en la terapia. Estudios muestran que es altamente efectivo para tratar el estrés postraumático. Popularmente se cree que el MDMA permite una apertura emocional y una aceptación de nuestras condiciones más incómodas, por lo cual quizás esta representación no es del todo equivocada, aunque existen muchas aristas que por la misma economía de términos no son abordadas. 

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Una imagen estéticamente agradable pero que no estamos muy seguros si refleja un conocimiento de esta sustancia utilizada primero como anestesia animal y, a partir del trabajo de John Lilly, de manera recreativa. La ketamina tiene efectos disociativos y en algunos casos permite explorar estados de conciencia muy profundos, por eso se habla de los "k-holes", hoyos de ketamina en los que los psiconautas pueden deslizarse como si entraran a regiones del inframundo o a zonas liminales. Algunas personas reportan experiencias telepáticas y efectos paranormales bajo el auspicio del "space k"; quizás la ilustración va en ese sentido: dos centros conectados con sus frecuencias entrelazadas.

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Quizás este agujero espiral habría sido más acertado para la ketamina. O quizás la esencia de umbral de la salvia divinorum --una sustancia a cuyo reino a veces se entra y a veces no y que parece tener una especie de zaguán liminal-- podría haberse servido de esta misma idea pero evocando un mundo vegetal más colorido.

 

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Caos vertical, una aceleración de líneas que se cortan... puede ser que tenga que ver con el speed. La imagen transmite ciertamente ese vértigo, esa pulsión anfetamínica.

 

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Hongos alucinógenos como una planta de colores, volátil, pétalos como alas. Recuerda un poco a esa imagen-idea esencial de la psicodelia: el pavo real como símbolo nodal de la visión psicodélica, la aparición afrodisíaca del espíritu que se derrama en el mundo en un abanico de colores.

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Hay algo acertado en esta ilustración del LSD. Por una parte los cuadros nos remiten a los coloridos papeles de las planillas de LSD, a veces utilizadas como parte del marketing callejero. Pero estos cuadrados parecen desplegarse como formas geométricas implicadas, leve insinuación de un infinito o de una especie de cubo metamórfico que es también una escalera. Hay una cierta cualidad geométrica en el LSD; quizás porque a diferencia de  los hongos o el peyote, el LSD es una droga farmacéutica creada por la mente científica occidental, las experiencias lisérgicas tienen esta cualidad que combina la intuición con la percepción lógico-matemática. El LSD es una sustancia utilizada por programadores, biólogos, matemáticos, con mucho éxito. De alguna manera refleja su origen.

 

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La heroína como una sombra evanescente, como una especie de humo psíquico o un lánguido cuerpo que se encuentra cerca de la muerte o de un limbo. El aspecto opiáceo-onírico/presente-desintegrándose. Una representación ciertamente poética, posiblemente acertada; no estamos seguros.

 

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El afiche del DMT es una ilustración sencilla, poco arriesgada, de este potente psicodélico. Esto no significa que no sea acertada, ya que la mayoría de las experiencias de DMT inician con una especie de seducción visual a través de formas mandálicas o fractales que semejan flores cósmicas. También es cierto que esto es común a muchas otras sustancias psicodélicas. De cualquier forma, una representación minimalista del DMT tiene el problema de poder visualizar algo que es sumamente intrincado y profuso. Es mucho más fácil hacerlo en animación, como por el ejemplo en la película Enter the Void, donde vemos esta misma estructura de una flor psicodélica o de un círculo con patrones geométricos llevada a una potencia espectacular, en un flujo metamórfico de formas que remite a los arquetipos del demiurgo. 

 

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En México, uno de los nombres que la jerga callejera tiene para llamar a la cocaína es "pico". En este sentido, además de reflejar también una especie de cardiograma in extremis, la ilustración es especialmente significativa. Los usuarios de cocaína estarán de acuerdo en que se puede usar para subir rápidamente, una especie de montaña instantánea que a su vez necesariamente significa, en algún momento, un estrepitoso bajón.

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Este diseño entra en el terreno del "epic fail" o al menos de lo ininteligible. Difícilmente los fumadores de marihuana estarán satisfechos con esta imagen de su querida planta.

 

 

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Alan Moore se da a la tarea de probar que la muerte no existe, en su novela Jerusalem

Arte

Por: pijamasurf - 04/17/2015

Alan Moore se encuentra escribiendo una monumental novela que recupera la visión cósmica de la literatura de James Joyce

Drawing a line … Alan Moore, the creator of Watchmen.

Alan Moore, conocido por novelas gráficas como Watchmense encuentra escribiendo su segunda novela, Jerusalem. Se trata de una obra gigantesca, de 750 mil palabras, programada para publicarse en 2016. Moore lleva escribiendo esta obra desde 2008 y sostiene que en la novela, que trata de la ciudad de Northampton, donde vive, comprueba que la muerte no existe y el tiempo es una ilusión.

Moore, quien además de ser uno de los autores más populares de cómics es asiduo practicante de la magia en la tradición de John Dee, ha tomado en serio la idea de que la ficción es una forma de crear una realidad paralela y de canalizar mundos invisibles. Jerusalem parece ser una incursión en la literatura alquímica, siguiendo libros como Finnegans Wake y Ulysses, de James Joyce. De hecho uno de los capítulos es una recreación del lenguaje de Joyce y "es completamente incomprensible", dice Moore. Otro capítulo está escrito como si fuera una obra de teatro de Samuel Beckett y narra las visitas que realizó el también secretario de Joyce a Northampton para participar en un partido de cricket (cuando escribes una novela de 75 mil palabras, puedes concentrarte mucho en detalles como esos).

"He llegado a pensar que el universo es un sitio de cuatro dimensiones en el que nada cambia y nada se mueve. Lo único que se mueve a lo largo del eje del tiempo es la conciencia. El pasado sigue aquí, el futuro siempre ha estado ahí. Todos los momentos que han existido o existirán son parte de de este gigantesco hipermomento del espacio-tiempo", dice Moore. Esta visión cosmológica recuerda el Timeo de Platón, donde se dice que "el tiempo es la imagen en movimiento de la eternidad", sugiriendo que la temporalidad es una característica ilusoria o al menos secundaria de la realidad inmutable que es la eternidad. Es también la intuición mística por antonomasia: que todos los tiempos son uno solo. 

No hay duda de que la novela de Moore promete contener una buena cantidad de delicias filosóficas y lingüísticas. Claro que para degustarlas habrá que ser valientes y leer esas 750 mil palabras, algo que se antoja muy difícil para las nuevas generaciones acostumbradas al "fast-food" literario.